Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio Oriente. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de mayo de 2014

SANANDO HERIDAS

Belén, Mayo 25, 2014 (Pictures by Father Tomas Del Valle-Reyes)
            La razón de ser del viaje de Francisco a Tierra Santa no ha sido la de establecer un diálogo con
autoridades tanto palestinas como judías. Se ha dado ese diálogo y, esperemos que dure por largo tiempo. Ha visto de primera mano lo que se sufre, lo que se llora y anhela en ambos lados. Y era importante que lo viera y palpara. Cuando el domingo lo veíamos en Belén subiendo al altar para celebrar la misa, nos parecía frágil y cansado. El calor y las emociones le estaban pasando factura. Eso no impidió que siguiera adelante con su programa. Le quedaba el encuentro con las autoridades israelíes y la entrada oficial en Israel, lo cual se llevaría a cabo pocas horas después. El encuentro con un viejo amigo, Simon Peres le animó el día
            Pero lo más importante, la razón de ser de su viaje fue su encuentro con el Patriarca Ortodoxo de Constantinopla.
La ruptura entre Oriente y Occidente se dio hace demasiado tiempo, en el año 1054. Mientras tanto, odios, ignorancias, afrentas de ambos lados. Hace 50 años el Papa Pablo VI se reunió con el Patriarca Atenágoras para empezar un largo camino hacia la unidad. Cumpliéndose 50 años de tal encuentro, los sucesores de ambos se han vuelto a reunir.
            Esta reunión ha tenido otro tono, otras esperanzas, otros retos. Francisco y Bartolomé se encontraron en Belén y, juntos, se dirigieron al sepulcro de Cristo. Agarrados de la mano entraron en el tempo donde se encuentra el sepulcro vacío de Cristo. Se arrodillaron para orar ante la piedra donde ungieron a Cristo antes de enterrarlo.  «Hemos venido “a ver el sepulcro” –dijo Bartolomeo en su discurso–, como las mujeres que llevaban mirra el primer día de la semana, y también nosotros, como ellas, escuchamos la exhortación del Ángel: “No tengan miedo”. Quiten todo temor de sus corazones, no duden, no desesperen. Esta Tumba irradia un mensaje de ánimo, de esperanza y de vida».
Además, prosiguió el Patriarca Ecuménico, «hay otro mensaje que surge de esta venerable Tumba, ante la que nos encontramos en este momento. 
Es el mensaje de que no se puede programar la historia; que la última palabra de la historia no pertenece al hombre, sino a Dios. En vano vigilaron los guardias del poder secular esta Tumba. En vano colocaron una piedra muy grande bloqueando la puerta de la Tumba, para que nadie pudiera moverla. 
En vano hacen sus estrategias a largo plazo los poderosos de este mundo – todo está supeditado en último término al juicio y a la voluntad de Dios. 
Todo intento de la humanidad contemporánea de programar el futuro por su cuenta, sin contar con Dios, constituye una vana presunción». Y, finalmente, recordó, «esta Tumba sagrada nos invita a vencer otro miedo que es quizás el más extendido en nuestra época moderna: el miedo al otro, el miedo a lo diferente, el miedo al que sigue otro credo, otra religión u otra confesión. 
La discriminación racial o de cualquier otro tipo está todavía generalizada en muchas de nuestras sociedades contemporáneas; y lo peor es que frecuentemente incluso impregna la vida religiosa de los pueblos. El fanatismo religioso amenaza la paz en muchas regiones de la tierra, donde incluso el don de la vida es sacrificado en el altar del odio religioso. En estas circunstancias, el mensaje de la tumba vivificante es urgente y claro: amor al otro, al diferente, a los seguidores de otros credos y de otras confesiones. Amarlos como a hermanos y hermanas. El odio lleva a la muerte mientras que el amor “expulsa el temor” y conduce a la vida». 
Francisco respondió con gran respeto a Bartolomé recordando que este lugar “nos hace recordar el drama de la separación”…  Somos conscientes de que todavía queda camino por delante para alcanzar aquella plenitud de comunión que pueda expresarse también compartiendo la misma Mesa eucarística, como ardientemente deseamos; pero las divergencias no deben intimidarnos ni paralizar nuestro camino». «Peregrinando en estos santos lugares –indicó–, recordamos en nuestra oración a toda la región de Oriente Medio, desgraciadamente lacerada con frecuencia por la violencia y los conflictos armados. Y no nos olvidamos en nuestras intenciones de tantos hombres y mujeres que, en diversas partes del planeta, sufren a causa de la guerra, de la pobreza, del hambre; así como de los numerosos cristianos perseguidos por su fe en el Señor Resucitado». 
Cuando los cristianos de diversas confesiones «sufren juntos, unos al lado de los otros, y se prestan los unos a los otros ayuda con caridad fraterna, se realiza el ecumenismo del sufrimiento, se realiza el ecumenismo de sangre, que posee una particular eficacia no sólo en los lugares donde esto se produce, sino, en virtud de la comunión de los santos, también para toda la Iglesia». 
Y no hay que olvidar, recordó el Papa, que las personas que matan a los cristianos, «no se preguntan si son católicos u ortodoxos». Este, explicó Francisco con una imagen que ya ha utilizado en diferentes ocasiones, es el «ecumenismo de la sangre. La sangre cristiana es la misma».

            Concluyeron ambos rezando juntos públicamente el Padre Nuestro. La primera vez que ambos Patriarcas, el de Roma y el de Constantinopla, Pedro y Andrés, lo hacían desde el año 1054. Demasiado tiempo. Pero ya se empezó el largo camino. 



viernes, 14 de agosto de 2009

ASI QUE PASEN
CUARENTA AÑOS:

En el antiguo Medio Oriente se creía que el número cuarenta marcaba el final de todo un proceso y de toda una generación. Tuvieron que transcurrir cuarenta días y cuarenta noches bajo agua para que apareciera un arco iris, un símbolo de diversidad y paz, al igual que otros cuarenta años hasta llegar a un espacio de libertad y sueño.
En estos meses extraños de un verano sin mucho calor, abundante en lluvias y tristezas por trabajos perdidos, economías inciertas, políticas extrañas, guerras sin fin y sin sentido, hemos asistido a celebraciones cuadragésimas.
Nos ha venido a la mente una década prodigiosa, la de los sesenta.
En aquella década tuvimos profetas, villanos y soñadores.
Fue la década en la que un viejo campesino italiano abrió las puertas y ventanas de la Iglesia Católica. Entró un vendaval que desempolvó la milenaria institución y la preparó para el futuro. Llenó de ilusión y esperanza a millones de personas. Su nombre era Giuseppe Roncalli. La historia lo recuerda como Juan XXI.
Fue la década en que un joven político, hijo de una rica familia irlandesa, trajo ilusión y deseos de cambios a la sociedad americana. El "no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por él" sigue teniendo validez.
Fue la década en la cual estuvimos al borde de una hecatombe nuclear debido a unos misiles instalados a pocas millas de La Florida. Pero tres hombres audaces, Roncalli, Kennedy y Kruschev cambiaron el rumbo de la Historia y evitaron un holocausto nuclear.
Fue la década en la que llegamos a la Luna.
Fue la década también en la que empapamos toda nuestra América con sangre de líderes y soñadores. Los hermanos Kennedy, el Reverendo Martin Luther King, Ernesto Che Guevara, los estudiantes en la Plaza de Tlatelolco, los campesinos y ciudadanos anónimos víctimas de doctrinas de seguridades nacionales.
Fue la década en la que lo mejor de la sociedad norteamericana empapó con su sangre las junglas del Sudeste Asiático. Cuarenta años después esas muertes siguen sin tener sentido.
Fue la década también de las protestas estudiantiles. Aquellos hijos de la sociedad renacida de las cenizas de un mundo arrasado por la guerra, se volvieron exigentes. Organizaron huelgas. Gritaron cambios.
Alteraron el mundo. Mayo del 68 ha pasado a la historia como el año decisivo de dicha década. Entre los que tiraban piedras, quemaban gomas de auto, fumaban marihuana, se emborraban con vino barato, hacían el amor en cualquier lugar propicio, arreglaban el mundo con sus teorías descabelladas, figuraban norteamericanos con apellido Clinton, ingleses con apellido Maior, alemanes apellidados Schroeder, franceses conocidos como Sarkozy. Eran de los jóvenes melenudos que gritaban: "Seamos consecuentes, pidamos lo imposible".
Fue la década en la que cuatro músicos procedentes de un mundo marginal de Liverpool marcaron con su ritmo y su música el mundo.
Y fue un día el 15 de agosto de 1969 en que todos esos locos, marihuaneros, pacifistas, soñadores se juntaron durante tres días para hacer el amor, cantar a la paz, soñar con un mundo nuevo. Eso fue hace cuarenta años en Woodstock.
¿Dónde están los soñadores, los villanos, los profetas, los cantantes, los poetas de los próximos cuarenta años? Los necesitamos.

Tertuliasiglo21@aol.com

viernes, 15 de agosto de 2008

PAN Y CIRCO EN EL NIDO DEL PAJARO

El decadente Imperio Romano acostumbraba entretener a sus ciudadanos con grandes fiestas y grandes banquetes en momentos de crisis sociales y políticas. Pan y Circo como neutralizadores del pensar y responsabilizarse de las cosas.
A las 8 de la noche, del día 8 del mes 8 del año 2008 asistimos a la primera sesión de Pan y Circo Globalizada de la Historia. Roma dejó de ser la Caput Mundi (Capital del Mundo) para ceder el puesto a Beijing, la nueva Capital del Mundo. Occidente pasa el testigo a Oriente. Fuimos testigos del nacimiento del Imperio de turno, el Imperio del Dragón.
Nos encandilaron a cerca de cuatro mil millones de personas que, atónitos, contemplábamos unos fuegos artificiales, unas filigranas gimnásticas, una sincronización poco menos que perfecta. Todos fuimos niños
por unos momentos y nos admirábamos de lo que es capaz de hacer el ser humano.
No nos ha importado saber después que muchos de esos fuegos artificiales eran un montaje televisivo para que quedaran lindos. Que una nena cantara y la otra diera la cara. No ha importado que, entre los dignatarios presentes en la ceremonia, estuvieran representantes de naciones que fueron a China supuestamente como defensores y promotores de los derechos humanos cuando en sus países se viola uno de los más elementales derechos como es el poder vivir de acuerdo a las propias creencias.
En China se dice que no se puede practicar libremente la religión. En Francia en nombre de un laicismo y una libertad, millones de musulmanes tienen restringida la práctica de su religión. En China se afirma que la pena de muerte es común y general para muchos crímenes, incluso la disidencia política. En Estados Unidos tenemos el nivel de penas de muerte legales más alto del mundo. En China se afirma que los obreros trabajan por unos salarios de miseria y condiciones de esclavitud. En la Unión Europea la economía tiene en los emigrantes indocumentados una de sus principales fuerzas. Sin ellos no podría sobrevivir su agricultura.
Mientras todos estábamos encandilados con el Circo que se llevaba a cabo en un Nido
, los motores de los tanques y las turbinas de los aviones empezaban a rugir y a deslizarse en las llanuras rusas dirigiéndose a Georgia. Pensábamos que las pesadillas de invasiones, de violaciones de derechos humanos habían concluido en Europa. La Guerra Fría era una etapa de la Historia ya olvidada en los libros de texto.

No es casualidad que mientras los Juegos Olímpicos nos deslumbraban a todos, teniendo como espectadores a los principales presidentes y primeros ministros del mundo, diera comienzo la masacre del pueblo georgiano. Nos atiborraron con el pan del entretenimiento y llevaron a los principales presidentes al circo para que no nos enteráramos de lo que ocurría.
Se dice que con la inauguración de los Juegos de Beijing hemos entrado en una nueva etapa de la Historia.
Y tiene dos colores, el Dorado y el Rojo. El primero lo observamos en una pileta de agua en el Nido del Pájaro. Un joven con cara de niño nos encandila con sus medallas. El Rojo, empapando las tierras de Georgia con la sangre de sus hijos nos deja indiferentes. Nos han dado pan y circo. No es bueno que pensemos y veamos el dolor en la aldea global. Primero fue Irak, ahora Georgia. ¿El próximo?????

http://www.columnadelpadretomas.blogspot.com/

miércoles, 16 de enero de 2008

FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ

Este año 2008 se cumplen los cuarenta años de los Mensajes Papales de la Jornada Mundial por la Paz.
Enero 16-2008 Fue establecida esta tradición por Pablo VI en plena escalada de la Guerra de Viet Nam. Uno de sus propósitos al establecer estos Mensajes no fue otro que “cada año esta celebración se repitiese como presagio y como promesa al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura”
Pablo VI llegó a escribir once Mensajes para estas Jornadas. Juan Pablo II, veintisiete y Benedicto XVI tres hasta el momento.
El papa Montini al iniciar estas Jornadas expuso algunos de los peligros a los que se enfrentaba la paz: Peligro de supervivencia de egoísmos en relaciones entre naciones, peligro a las violencias desatadas por diversos pueblos al no ver reconocidos sus derechos, peligro al uso de las armas de destrucción masiva, peligro de creer que las controversias internacionales tan solo se resuelven con el recurso a la lucha armada.
Cuarenta años después habría que añadir como peligros a la paz, el recurso al terrorismo, las políticas de seguridad nacional, la legalización de los atentados contra la vida en todas sus etapas.
Benedicto XVI en su Mensaje de este año, el tercero de su pontificado, afirma que está convencido de que una forma indispensable para promover la paz es respetando la familia humana. De ahí el título de su Mensaje: “ La Familia Humana, Comunidad de Paz”.
Benedicto XVI propone seis puntos de reflexión.
El primero trata sobre la Familia, Sociedad y Paz: la familia natural, en cuanto comunión íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es “el lugar primario de “humanización” de la persona y de la sociedad, y prototipo de toda organización social.
El segundo elemento de reflexión el papa presenta a la Humanidad como una gran familia donde la comunidad social, para vivir en paz, está llamada a inspirarse también en los valores sobre los que se rige la comunidad familiar ya que vivimos en una casa común, el planeta Tierra.
El tercer elemento de reflexión invita a ver a la Familia Humana en el medio ambiente en que vive. Dios ha regalado un lugar, una casa donde vivir sus propias relaciones, este sitio es la Tierra con la cual tenemos una responsabilidad ecológica.
El cuarto elemento versa sobre la Familia Humana y sus relaciones económicas. No puede haber paz en la familia cuando a alguien le falta lo necesario, cuando no hay solidaridad, cuando hay excesos y despilfarros.
El quinto elemento nos presenta a la Familia como comunidad humana y moral. Una familia vive en paz cuando todos sus miembros se ajustan a una norma común, impidiendo el egoísmo individualista y trabajando por una coexistencia armoniosa.
Como último elemento el papa señala el tema de la violencia bélica, la guerra, haciendo un llamamiento al cese de todos los conflictos armados, teniendo en mente primordialmente los que aquejan al Medio Oriente, los cuales pueden llevar a una escalada bélica de consecuencias inimaginables.
Los romanos solían afirmar “Si vis pacem, para bellum” (si quieres la paz, prepárate para la guerra) Benedicto XVI nos invita, si queremos la paz, construyamos la familia.

Tertuliasiglo21@aol.com.

jueves, 21 de junio de 2007

LOS RETOS DE BENEDICTO XVI


Benedicto XVI es consciente de que su pontificado es corto. Que debe resolver una serie de retos heredados de su antecesor. En estos dos años se ha rodeado de hombres de su absoluta confianza, los cuales tienen una cualidad importante: conocen profundamente el mundo chino y

el mundo de la ortodoxia rusa. Moscú y Pekín fueron las dos capitales que Juan Pablo II nunca pudo visitar. Si Benedicto XVI logra pisar la Plaza Roja de Moscú y la Ciudad Prohibida de Pekín entrará en la historia por la puerta grande como el Papa que sanó las heridas de la separación con la ortodoxia y reabrió el Imperio Chino al evangelio. Sería reivindicar a Mateo Ricci y reconciliarse con Miguel Cerulario.
Para esta estrategia de asalto a Pekín y Moscú ha elegido a su hombre de confianza durante muchos años, el cardenal Tarsicio Bertone, quien aún cuando no cuenta con preparación diplomática, sin embargo está inyectando grandes dosis de pastoral al puesto de primer ministro de la Iglesia.
El departamento que dirige Bertone es la Secretaria de Estados, la cual cuenta con dos secciones. La primera se llama la de Asuntos Generales, centrada en la gestión de los temas eclesiales internos. El que la dirige mantiene una relación constante con el Papa. Se considera el tercer hombre en la escala de poder del Vaticano. Hasta hace unos días ocupaba este puesto el arzobispo argentino Leonardo Sandri, quien ha pasado a dirigir el departamento encargado de las relaciones con las Iglesias Orientales Ortodoxas Católicas.
Para sustituir a Sandri el Papa ha seleccionado al italiano Fernando Filoni, un diplomático al servicio del Vaticano quien ejercía de Embajador del Papa en Filipinas, después de haber estado en Irak y haber permanecido allí en tiempos de Sadam, cuando se cerraron todas las embajadas extranjeras menos la del Vaticano. Filoni está considerado como uno de los mejores conocedores de la jerarquía y de la situación de la Iglesia en China, el reto pendiente de Benedicto XVI
El otro reto de Benedicto XVI, al que nada más llegar al papado prometió entregarse a fondo, es el acercamiento a la Iglesia Rusa. El hombre para esta misión lo es el cardenal alemán Walter Kasper. El viaje de Benedicto XVI a la Tercera Roma, como se llama en la Iglesia a Moscú, puede estar muy cerca. «Existe la esperanza de que puedan encontrarse en un año», ha declarado el cardenal Kasper a la agencia del episcopado italiano SIR, en el contexto de la ceremonia de entrega del doctorado «honoris causa» a Su Beatitud Crisóstomo II, primado de la Iglesia ortodoxa de Chipre, por parte de la Universidad Pontificia Urbaniana de Roma. La visita de Benedicto a Moscú «Depende mucho de las circunstancias externas y de la situación interna de la Iglesia rusa. El Papa está dispuesto y también Alejo II está abierto. Nadie se opone al encuentro entre los ortodoxos».
El Moscú Ortodoxo pide que cese el proselitismo católico en territorios que considera zonas de su tradicional influencia. Pekín pide que el Vaticano rompa sus relaciones diplomáticas con Taiwán y que no interfiera en los asuntos internos de China en nombre de la religión.
Los cardenales Bertone y Kasper junto con los arzobispos Sandri y Filone forman el equipo de Benedicto XVI para enfrentar estos retos. Esperemos acontecimientos.
(*) Nota: Cualquier comentario a esta columna puede ser enviada al Blog del Padre Tomás del Valle, quien estará recorriendo las próximas dos semanas Medio Oriente. Siga sus incidencias en el blog.