Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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sábado, 5 de noviembre de 2011

HALLOWEEN DE NUEVO

Octubre 17, 2006
Columna en el Diario la Prensa por Padre Tomas del Valle-Reyes
Tempus fugit (el tiempo corre) así solía aparecer escrito en los viejos relojes. De nuevo nos encontramos ante las celebraciones del año nuevo de los pueblos celtas y germánicos que habitaron y dejaron su substrato cultural en la vieja Europa y que, al pasar a nuestra América nos trajeron con ellos.
Los pueblos mediterráneos van a establecer sus fiestas en torno al Sol y a la Luna. Igualmente en torno a los productos que nacen y crecen en abundancia gracias a la presencia y el calor benefactor de estos astros. En torno a ellos la fiesta, la alegría, la añoranza.
Los pueblos del Norte de Europa y de las Islas Británicas celebraban dos grandes fiestas en el año: el Primero de Mayo o Fiesta de Beltane y el Inicio del Año o Fiesta de All Hallow e´en No debemos perder la perspectiva de que estos pueblos eran eminentemente nómadas y pastores, por tanto tenían que celebrar sus festividades cuando había abundancia de pastos para sus ganados (Primeros días de Mayo) Al acabarse los mismos debían recogerse, ya que el frío, la carencia de lugares para pastar, la escasez de luz diurna, no permitían la vida al aire libre.
Para celebrar el comienzo del año, el comienzo de la vida, se invocaba a todos los que habían partido, cuyas almas deambulaban por los bosques , los campos y las montañas. En honor de estos difuntos se celebraban banquetes, a los cuales se les invitaba a participar.
Los Celtas, bajo la poderosa influencia de los Druidas, la víspera del 1 de Noviembre, día del comienzo del año nuevo, tenían una gran celebración en honor de Samhain, el Señor de la Muerte.
Esta fiesta introducía en el Invierno, la época del frío, la oscuridad, la muerte y el silencio de la naturaleza. Este era el tiempo que simbolizaba el Misterio de la Muerte Humana. Los Celtas tenían la creencia de que en la noche de la víspera del Año Nuevo, Samhain transportaba el alma de los muertos a la casa que habían tenido en la Tierra cuando vivían. Las almas pecadoras que habían muerto durante el año, las cuales se encontraban penando dentro de animales o de bosques, podían liberarse de sus ataduras y volar al cielo si, durante esa noche, se ofrecían regalos y sacrificios en su honor.
No se descartaban los sacrificios humanos, especialmente de los delincuentes y criminales. Los Romanos, al ocupar los territorios Celtas prohibieron tan tipo de idolatrías y sacrificios. Los Druidas, esto es los sacerdotes de la religión de los pueblos celtas, encendían grandes hogueras en la festividad del Año Nuevo, el 1 de Noviembre, llevando cada familia el fuego a su hogar, con lo cual se espantaban los espíritus y se rejuvenecía al sol.
La tradición de los engaños y de los regalos reside en la creencia de que esa noche los diablos, las brujas y sus seguidores andan sueltos dando vueltas por los bosques buscando a quien molestar. Para evitarlos se inventan diversas formas de engaños, o se viste uno como ellos para confundirlos. Otra de las tradiciones propias de esta noche es invitar a comer a los fantasmas para que estén contentos y no molesten.
Cuando el cristianismo llega a predicarse y extenderse entre estos pueblos celtas, los primeros evangelizadores asumieron muchas de estas tradiciones y leyendas incorporándolas a la Festividad de Todos los Fieles Difuntos.
Estas festividades quedaron prácticamente circunscritas a pequeñas aldeas irlandesas y escocesas. Cuando Irlanda se vio asolada por la Gran Hambre en el siglo XIX comienza una emigración masiva a los Estados Unidos, trayendo con ellos sus costumbres, entre las que se coló All Hallowa Eve. Uno de los rituales propios de esta fiesta era alumbrar y guiar a los espíritus con una vela dentro de una papa. En territorio americano se cambia la papa por la calabaza, más grande y da mayor luz.
Esta fiesta ha perdido su espíritu sagrado y mágico, quedando en una mera fiesta de niños. La comercialización y el desenfreno sexual han degenerado la fiesta.
Celebrar Halloween debe de llevarnos a recordar nuestros difuntos y la realidad de la hermana muerte, como la llamaba San Francisco. Pero no olvidemos que somos seres para morir, pero también para resucitar.

Viaje con el Padre Tomas Del Valle-Reyes a China o Tierra Santa, para mayor información, visite nuestra página de Internet, o nuestro Blog  
 http://siglo21speregrinaciones.blogspot.com   
 www.descubriendoelsiglo21.com
Descubriendo el Siglo 21, Inc.
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domingo, 30 de septiembre de 2007

LA REVOLUCION DE LOS BONZOS

El recién acabado siglo XX estuvo lleno de revoluciones, guerras y desastres. Se vivieron los momentos probablemente más sangrientos de la historia de la Humanidad. Desde la violenta revolución rusa a la revolución de los claveles en Portugal, desde revoluciones culturales a revoluciones sexuales.
Consecuencia de algunas de estas revoluciones fue el intentar sacar lo sagrado de la sociedad. Una sociedad moderna, globalizada, tecnificada, colocó al hombre, a un determinado modelo de hombre, en la cumbre de la perfección. Lo religioso se dejaba para el ámbito de lo estrictamente personal, sin influencia alguna. Para eso se hicieron revoluciones, para crear mundos nuevos.
Los últimos treinta y cinco años nos han demostrado que no todo ha sido así. Y hemos vivido tres intentos, tres revoluciones, desde lo sagrado que han hecho también cambiar el mundo.
La primera de ellas fue la protagonizada por un cardenal polaco, viejo luchador por la libertad de su pueblo y por la dignidad del ser humano. Había sobrevivido el horror de la II Guerra Mundial y se había enfrentado de forma muy inteligente a los intentos del partido comunista polaco, de corte marxista tradicional y fiel a Moscú, de construir una sociedad alejada de Dios, de la dignidad humana. Cuando fue elegido para dirigir la Iglesia Católica, extendió a niveles universales esta lucha. Fue el líder de una nueva sociedad basada en la supremacía de Dios, en la dignidad humana y en la libertad. Sus dotes de actor y hombre mediático le favorecieron profundamente.
La segunda, casi contemporánea, fue la protagonizada por un oscuro líder religioso musulmán de origen iraní. Exiliado en París, el ayatolá Ruhola Jomeini supo capitalizar todas las protestas y las angustias del pueblo persa contra el gobierno pro occidental del Sha de Persia . Su asalto al poder trajo una ola de integrismo religioso y un deseo de vuelta a las raíces de un Islam integrista muy lejano de la moderación predicada por el profeta. Se extendió profundamente en el complejo mundo musulmán. Ese integrismo ha llevado al nacimiento de los talibanes y de unas declaraciones de guerra y predicaciones apocalípticas. De Irán a Afganistán, de Afganistán a Europa, de Europa a Estados Unidos. Al Qaeda y Herbolá hunden sus raíces ideológicas y religiosas en la predicación de Jomeini
La tercera gran revolución la estamos viviendo en estos días. Myanmar, la antigua Birmania, hace cerca de veinte años está sufriendo una de las dictaduras militares más sanguinarias y crueles en el Lejano Oriente. En esta sociedad plural y rica en historia y cultura, se tiene en gran estima a los bonzos, los monjes budistas. Y han sido ellos precisamente los que están encabezando unas protestas que pueden empapar de sangre el país o ser el catalizador de un nuevo cambio social en un gran país. Los ciudadanos, encabezados por unos 30.000 monjes budistas, han tomado las calles de Yangon a pesar de la amenaza de la Junta Militar de poner fin por la fuerza a las protestas callejeras que han alentado llamamientos a favor de la democratización del país.
Juan Pablo II desde el Cristianismo, Jomeini desde el Islam y los Bonzos desde el Budismo invitan a un cambio radical de la sociedad, a la revolución del siglo XXI. No se puede construir una sociedad sin el respeto a lo divino, a lo humano, a la naturaleza.

jueves, 16 de agosto de 2007

La Moda China



Volvemos a tener a China de moda. La penúltima noticia – la última sale en cualquier momento- es la retirada del mercado de unos cuantos millones de juguetes. Esta noticia se une a la de los neumáticos defectuosos, las pastas de dientes envenenadas y las medicinas sin mucha garantía. Los chinos se han vengado negando la entrada en su mercado de las sopas y galletas de una multinacional norteamericana. En Occidente argumentamos la mala calidad de los productos. En China, la ruptura de la cadena alimenticia tradicional que está llevando a la población a unos hábitos y niveles de salud intolerables. La próxima no sabemos cuál será, pero va a ser grande. Hasta el próximo verano en que seremos espectadores de los Juegos Olímpicos de Pekín, China va a estar de moda.
Estamos asistiendo un poco al enfrentamiento entre la visión del mundo de China y la visión del mundo del resto de la Humanidad. Esta batalla no es nueva. China ha sido en oriente lo que la antigua Grecia lo fue para Occidente. El concepto de ser chino no está basado en la raza, sino en el concepto cultural. Hablar y comportarse como chino, aceptar su sistema de valores culturales, es ser chino. En la antigua China tan sólo los hombres cultos podían ocupar puestos de mando. Autoridad y cultura iban juntas.

En China la naturaleza se respeta al máximo. Los jardines se hacen a imitación de la naturaleza: con cuevas, fuentes, lagos, árboles, peces. No tiene sentido un jardín con formas geométricas, que violentan la naturaleza
En su historia milenaria los contactos con Occidente han sido esporádicos y basados casi exclusivamente en lo comercial. El miedo a lo extranjero, la xenofobia, cerró siempre las puertas del Imperio. China ha sido consciente de ser una avanzadilla cultural, y se ha sentido autosuficiente
Para el chino la religión consiste en la búsqueda personal de la armonía consigo mismo y con la naturaleza. No se necesitan dogmas. Es un contrasentido. En religión hay maestros, no autoridades y la persona es una gota, junto a otras, en el océano de la vida, del mundo.
El conocimiento a nivel popular de China llegó a Europa a través del veneciano Marco Polo. Los tallarines, espaguetis y los fuegos artificiales encandilaron a los habitantes de la península itálica y de ahí al mundo entero.
El P. Mateo Ricci, jesuita italiano, se hizo chino entre los chinos. Intentó una adaptación de la liturgia a la cultura china, ya en el siglo XVI. Como hombre culto, fue admirado y aceptado por el Emperador, a quien hizo ver ya entonces que China no es el centro del mundo. Sólo así pudo hablar del Evangelio. Su figura es siempre respetada.


Ricci mostró la mejor, y quizás la única, manera de llegar a un pueblo y respetarlo: conocer su cultura, sus creencias, su forma de ser, su historia, sus luces y sombras para, entonces, convivir con él y poder caminar juntos. Imponer culturas y formas de vida nunca ha funcionado. Creo que es el Talmud de Babilonia el que expresa que, para conocer a una persona, hay que caminar una milla dentro de sus zapatillas.
En nuestro mundo globalizado, China va a estar de moda al menos hasta final del próximo verano. Aprendamos de Marco Polo y de Mateo Ricci