Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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domingo, 13 de diciembre de 2015

NOS HAN ROBADO LA NAVIDAD

Jerusalén, 23 diciembre 2007 (Una columna del 2007)

Desde hace varios días estoy recorriendo los lugares que nos recuerdan el nacimiento, infancia y primeros años de Jesús de Nazaret.

En todos los rostros y en todas las personas se percibe el verdadero sentido de la navidad: vida compartida, respeto de unos por otros, la realidad de un Dios tan normal que nace entre nosotros pasando los mismos apuros que muchas de nuestras familias. Familia trabajadora la formada por José, María y el pequeño Jesús.
Supieron, como lo saben muchos de sus compueblanos hoy en día, lo que es el estar sin trabajo, el tener que emigrar por motivos políticos, el que su hijo les salga malcriado. Y lo ven como normal y lo celebran con normalidad. Para los habitantes de Nazaret, como para los de Belén o de Jerusalén, navidad es un día más en que se recuerda la vida, se respeta la vida desde la concepción hasta la muerte, se alegran por la vida, mientras se intenta construir la paz. Lo entendieron muy bien desde el principio. No les importó ni el día ni el año exactos. Les importó el mensaje de vida que aún hoy quieren vivir: navidad es paz en la tierra para los hombres y mujeres de buena voluntad.

En nuestra sociedad moderna, sofisticada, del siglo de la tecnología, nos han robado y prostituido la navidad y su sentido. Nos han convertido la navidad en el momento del año para vender, para la bebelata y la comelata. El momento del año para endeudarnos hasta las cejas con las tarjetas de crédito. El momento del año de atorar el correo con tarjetas que no dicen nada, que mandamos por cumplir. El momento del año en que destruimos bosques enteros. El momento del año de las promesas más embusteras. Hemos convertido la celebración de la navidad en la adoración de un gordo viejo y asqueroso vestido de lata roja de soda con burbujas, dando unos gritos histéricos y engañando a nuestros niños.

El santacló no es otra cosa que la personificación de la sociedad más consumista, derrochadora y anticristiana. Predica todos los valores anti navideños por excelencia. Navidad es amor. La lata de refresco nos dice que es consumir. Navidad es sinceridad. El santa vestido de lata de refresco no hace otra cosa que mentir impunemente. Los comercios auspiciadores de la lata de refresco colorada no hacen otra cosa que una asquerosa guerra por ver quién más vende. Ya hasta el Merry Christmass nos lo han quitado. Ahora es más “educado” decir “Happy Holidays” disque para no ofender a los no cristianos. ¡Pero si esta fiesta es puritita cristiana!!!!!.

A quien corresponda, por favor, devuélvanos el espíritu la navidad. El del comercio, se pueden quedar con él.

PD: No puedo dejar pasar esta columna y estas fechas para enviar un saludo muy cordial y respetuoso a un sector de nuestra población que en estos días van a sufrir más que nunca la soledad. Me estoy refiriendo a todos los encarcelados y sus familias.
Estoy seguro que están donde están no precisamente por ser angelitos. Pero son también seres humanos que sufren, que tienen familia. La vida ha sido difícil para todos ellos. Animo y Alegría. Para todos los privados de libertad, felices días llenos de alegría y esperanza. El amor es más fuerte que la muerte.

Jerusalén, 23 diciembre 2007
Tertuliasiglo21@ aol.com

sábado, 20 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

El año 2000 marcó el comienzo de una nueva etapa en la historia de Occidente. Conmemorábamos los dos mil años del nacimiento de un predicador que nació en una provincia marginal del Imperio Romano. Para muchos fue comenzar un tercer milenio, lleno de expectativas y de nuevos proyectos. Pocos pensaban que era el comienzo de calamidades y desgracias.
En septiembre de 2001 un grupo de fanáticos religiosos nos destruyeron los símbolos del poder económico y militar. La caída de las Torres nos presagiaba un futuro incierto.
De la caída de aquellos símbolos nos vimos envueltos en dos guerras que ya llevan destruidos dos países, llenos los cementerios, agotados los dineros del Estado, sembrados de inseguridad y depresión todos los aspectos de nuestra vida.
De la caída de aquellos símbolos han surgido también el caos en los bancos, se han destapado las trampas financieras, nos hemos visto envueltos en problemas de inseguridades económicas de las cuales nos vemos el final.
Ante estos hechos han surgido agoreros y profetas de calamidades. Desde aquellos que pretenden anunciarnos la inminencia del fin del mundo, a los que nos dicen que el único dios que existe es el billete de banco, la tarjeta de crédito, el tener, el ser importante, el lucirse gastar y aparentar. Para ellos la navidad no es otra cosa que un comprar y comer sin control. Hay que salvar la economía consumiendo. No sirven los símbolos religiosos. Es de mal gusto en una sociedad donde los fanáticos religiosos nos han destruido nuestras seguridades.
También han surgido, por otro lado, los creyentes sinceros. Aquellos para los cuales la navidad no es tan solo un día al año. Son todos los días. Son navidad los días en que miramos un niño, lo respetamos porque es símbolo de una vida que nace, y todo lo que nace es frágil y hay que cuidarlo. Son navidad los días en que miramos al anciano y lo tratamos con respeto. Gracias a ellos, a su trabajo y su ilusión por la vida hemos logrado formar familias, construir el país, vivir mejor de cómo ellos lo hicieron al principio de su existencia. Son navidad los días en que miramos al encarcelado. A veces vemos en ellos al delincuente, al que se equivocó, al que nos engañó o nos violentó.
Son el espejo de nuestras equivocaciones, de nuestros fracasos, de nuestras formas egoístas de ver y construir la vida. Pocas veces vemos en ellos a un ser humano débil, engañado, víctima de la sociedad egoísta, violenta y cruel que hemos creado. Son navidad los días en que miramos al emigrante sin papeles, explotado, deprimido, que vive los días con nostalgia de los suyos, ansiando un abrazo cálido y sincero. Son navidad los días en que nos acercamos a los hospitales y vemos y acompañamos al hermano enfermo, herido, solo, que ansía cariño y calor humano. Son navidad esos días en que nos reunimos en torno a una mesa para compartir unos alimentos que nos recuerdan nuestra infancia donde compartíamos dulces y canciones, añoranzas de tiempos pasados, tierras lejanas, familias divididas o separadas.
Navidad es cualquier día del año en amamos, compartimos y respetamos a todo ser humano que se acerca a nosotros.

Tertuliasiglo21@aol.com

viernes, 5 de diciembre de 2008

VOCABULARIO PARA
SEGUIR LA NAVIDAD

Cuando llega esta época del año en el mundo llamado cristiano solemos celebrar y recordar el nacimiento de un judío marginal que vivió en el siglo I de la era actual. Su doctrina y ejemplo han llegado hasta nosotros con más o menos fidelidad.
En el mundo europeo mediterráneo se estableció que la fecha de su nacimiento fuera el 25 de diciembre, en una humilde cueva situada en las laderas de la aldea de Belén, un pequeño poblado en el este de Jerusalén. Cuando sus seguidores, establecidos en Roma, casi tres siglos después, vieron la conveniencia de celebrar su nacimiento en una fecha determinada, decidieron que esta fuera la del 25 de diciembre.
En el mundo cristiano oriental, el de Asia Menor, se estableció la fecha del 6 de enero como la más apropiada para celebrar tal nacimiento. Desde entonces hasta el día de hoy se han dado una serie de versiones y se han adornado estas celebraciones con diversos personajes y objetos. Veamos algunos de ellos.
NAVIDAD, esta palabra es una abreviación del vocablo NATIVIDAD, el cual significa nacimiento, y sirve para indicar el día del nacimiento de Jesús de Nazaret, un judío procedente de la Provincia Romana de Judea en el siglo I.
BELEN, es la traducción castellana de BETLEHEM, nombre hebreo de una pequeña aldea cercana a Jerusalén. Significa Casa del Pan, o Panadería. Dicho lugar es famoso en el mundo religioso judío ya que allí nació David, el gran rey fundador de Jerusalén.
TRES SANTOS REYES. Misteriosos personajes que, siguiendo las profecías y unos signos extraños en el firmamento, llegaron a Jerusalén en busca del llamado Rey de los Judíos. No sabemos ni cuantos eran ni sus nombres ni de donde vinieron ni a donde iban. Tan sólo el evangelista Mateo nos cuenta de su existencia y nos dice que ofrecieron tres regalos, de ahí que Beda el Venerable en la Edad Media supuso que eran tres.

ARBOL DE NAVIDAD Tradición centroeuropea que recuerda el árbol del paraíso terrenal, en el cual según aparece en el primer libro de la Biblia, el demonio tentó a Eva. De un árbol vino la perdición, de un árbol adornado por la estrella de los Reyes y el ángel, nos viene la salvación llevada a cabo por el nacimiento de Cristo.
VILLANCICOS. Como su nombre indica, coplas populares cantadas por los villanos, o sea los habitantes de las villas y aldeas. Son de diversos los temas que se cantan, de amor, nostalgia, etc. Los más conocidos son los dedicados al nacimiento e infancia de Jesús de Nazaret, su madre, su padre adoptivo, etc. Se cantan fundamentalmente en esta etapa del año, quedando asociado su nombre a la navidad.
SANTA CLAUS-PAPA NOEL-SANTA- Personaje grotesco grasoso, gordo y ridículo que, tomando como base al obispo San Nicolás, lleva regalos a los niños. Esta tradición holandesa de honrar a los menores el 6 de diciembre fue traía a los Estados Unidos por los colonizadores y comerciantes holandeses, quienes la extendieron en la ciudad de Nueva Amsterdam, ciudad que posteriormente cambiaría su nombre por el de Nueva York. Originalmente iba vestido de azul. En el siglo pasado, en unas fiestas navideñas unos grandes almacenes neoyorquinos lo vistieron de rojo, ya que un conocido refresco tenía pintadas sus latas y botellas de ese color. Desde entonces todos los años vemos como se ridiculiza a los ancianos, se engaña a los niños y se invita al consumismo salvaje y desenfrenado en unas fechas en las cuales el mensaje auténtico del nacimiento de Cristo se relega al olvido.
Podríamos continuar con los diversos signos, pero el espacio no da para más. Tan solo recordar que navidad es cualquier día del año en que nos acercamos a un ser humano y lo tratamos como ser humano, con dignidad, como lo que es, como hermano..

viernes, 14 de diciembre de 2007

Fiesta de los Tres Santos Reyes

P. Tomás Del Valle Reyes


Esta época de fiestas que estamos celebrando se mueve entre dos acontecimientos importantes en la vida de los cristianos. Uno es la conmemoración y actualización del nacimiento de Jesús en un pequeño pueblo de la Judea. Es la Navidad. El otro es la celebración de la llamada Fiesta de los Reyes Magos, la Epifanía o Manifestación. En esta última recordamos la ofrenda de dones y de respeto por parte de unos extraños individuos que, atraídos por una serie de signos, se acercaron ante la cuna de Jesús en Belén. Es la Fiesta de los Tres Santos Reyes, también llamados magos.
Los relatos del Evangelio en torno a estos individuos y a esta festividad son escasos y sobrios. Tan sólo el Evangelio de San Mateo nos habla de estos personajes, de los cuales afirma que eran unos sabios de Oriente, quienes se presentaron en Jerusalén preguntando acerca del Rey de los Judíos, cuya estrella habían visto y deseaban ofrecerle su respeto y sus regalos. La sorpresa causada entre los habitantes de la ciudad capital fue grande al ver tal caravana y con tal finalidad: rendir vasallaje al recién nacido Rey de los Judíos. De todos es conocido el interés, las intrigas, los recelos desarrollados por Herodes el Grande y sus secuaces. La presentación en el Palacio, la búsqueda del niño y, finalmente, la vuelta a sus países de origen, dan excusa a Herodes, una vez descubierto el engaño, a desatar una terrible matanza en Belén y alrededores, cosa por otro lado bastante frecuente en la intrigante vida del monarca idumeo.
La forma sobria y escueta con que Mateo nos presenta la presencia de estos personajes nos plantea una serie de preguntas que, a lo largo de la historia, se han intentado resolver, acudiendo la mayoría de las veces a la fantasía.
¿Cuántos eran? El relato de San Mateo no nos indica el número. Por el tipo de ofrendas que le hacen- oro, incienso y mirra- se ha llegado a la conclusión de que eran tres. Sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. Tales nombres aparecen por primera vez en documento escrito a principios del siglo VI de nuestra era en una obra, de autor anónimo, llamada Excerpta Latina Barbari. Posteriormente, Beda el Venerable, una de las figuras más importantes en la historia del cristianismo en Inglaterra, y también una de la más destacadas de la incipiente Edad Media, en su obra Comentarios acerca del Evangelio de San Mateo, expresa la idea de que estos tres personajes representaban a los tres continentes conocidos hasta el momento. Llega incluso a la afirmación de que son descendientes de Sem, Cam y Jafeth, los tres hijos del personaje bíblico Noé, el del diluvio.
En las tradiciones de origen oriental estos personajes reciben otros nombres. En el llamado Libro de Adam, evangelio apócrifo de origen etíope, los nombres son: Hor, rey de los persas; Basanater, rey de Saba y, finalmente, Karsudan, rey del Este. En las tradiciones sirias y armenias el número de los Reyes se sitúa en doce.
El lugar de procedencia es igualmente un misterio. Podemos deducir, en base al sobrio relato evangélico, que procedían de Oriente, y su lugar de origen estaba en la Península Arábiga, lugar donde floreció una cultura de gran riqueza, tanto material como intelectual, y que apenas es conocida entre nosotros.
Finalmente, la pregunta en torno a la naturaleza de estos personajes siempre ha llevado un poco a la confusión. La palabra mago no denota necesariamente rey, sino experto en cuestiones de astronomía y astrología, con lo que podemos deducir que estos personajes eran más bien expertos en cuestiones esotéricas y astrológicas que gobernantes. Pensemos que hasta muy entrado el Renacimiento la Astrología era considerada como una ciencia exacta y digna del mayor respeto.
En nuestro mundo hispano esta festividad ocupa un lugar especial. Desde los primeros momentos de la llegada de la fe cristiana al continente americano se ha venido celebrando la Fiesta de los Tres Santos Reyes.

En memoria de aquellos presentes de Oro- símbolo de la realeza- Incienso- símbolo de la divinidad- y Mirra- de la Humanidad, se ha quedado entre nosotros ofrecer regalos en esta fecha.
Es la fiesta de los niños, del recuerdo del buen comportamiento, de tantas cosas que nos hacen volver a ser niños. Y al fin y al cabo, la Navidad es la fiesta de un Dios hecho Niño.
No nos olvidemos de poner nuestra hierbita en la noche antes del 6 de enero.