Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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domingo, 7 de noviembre de 2010

BENEDICTO XVI, ENTRE EL PODER Y LA GLORIA

Noviembre 3, 2010
            Una de las cosas más fascinantes que existen cuando se vive o se visita la ciudad de Roma es conocer  la gran cantidad de leyendas, dichos, personajes, presentes en su historia y en sus calles. A veces da la sensación que en cualquier esquina o plazoleta nos vamos a encontrar una patrulla de soldados saliendo de las tabernas, o unos peregrinos harapientos y malolientes.
O una pareja de enamorados abrazados en un oscuro rincón. Leyendas.   Personajes. Historias. Recuerdo de una que me contaron cuyo protagonista era un español  residente en Roma. Se llamaba  Lorenzo, un poderoso personaje dentro de la emergente comunidad cristiana en la Capital del Mundo. En una de las persecuciones desatadas por las autoridades civiles para acabar con aquellos harapientos, esclavos, emigrantes, gente del vulgo, que practicaban una extraña religión nacida en una de las provincias marginales del Imperio, fue llamado para ser interrogado. Era conocido como el administrador de los bienes de esos marginados.
Fue conminado a que entregara las riquezas de la Iglesia, su pena de ser confiscadas. Al día siguiente Lorenzo se presentó con todos los enfermos, cojos, mancos, leprosos, viejos, viudas, huérfanos, desahuciados de la ciudad de Roma que pudo encontrar. Preguntado qué significaba aquello respondió sereno y tranquilo que eso era lo que conformaba la riqueza de la Iglesia. Fue ajusticiado quemándolo  vivo en una parrilla.
            En el verano  de 1945, tras culminar la derrota de la Alemania nazi, se reunieron en Postdam, los representantes de las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial, Atlee, primer ministro inglés, Truman, presidente de Estados Unidos, Stalin, primera autoridad soviética. Iban a concretar la suerte de la derrotada Alemania.  A lo largo de las conversaciones Stalin quiso saber con cuantas divisiones militares contaba el Estado del Vaticano. Hubo algunos estrategas que tomaron esta pregunta como signo de ignorancia por parte del ruso. Sin embargo,  otros se dedicaron a elaborar  la lista de las divisiones del Vaticano. No se pudieron poner de acuerdo al cuantificarlas. Eran demasiado pocos. Religiosas atendiendo asilos de ancianos abandonados, enfermos en hospitales, niños en escuelas, leprosos desahuciados. Sacerdotes aliviando almas y acompañando en las alegrías y las penas, las tristezas y las esperanzas de sus comunidades. Obispos ejerciendo su misión de maestros  en zonas abandonadas de la Tierra… El total escasamente llegaría  a dos millones de personas en todo el mundo.
            A comienzos del siglo XXI ya no se cuestiona cuáles son las riquezas ni la cantidad de las divisiones de la Iglesia. Se cuestiona su liderazgo. En días recientes una de las revistas de difusión global, Forbes,  ha seleccionado quiénes son, ente los 6,800 millones de habitantes del planeta, las 68 personalidades más influyentes.
En el primer lugar está el presidente chino, Hu Jintao.  Barack Obama, ocupa  el  segundo puesto. La tercera posición lo es para   el monarca multimillonario Abdallah de Arabia Saudita. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, se sitúa en el cuarto lugar y   Benedicto XVI en el quinto lugar. En la sociedad global en que vivimos detrás del poder económico y político se destaca el poder moral. Benedicto XVI sigue manejando los mismos “capitales” de Lorenzo, comandando las mismas divisiones de las cuales preguntaba Stalin. Su poder político y económico es testimonial. Su poder moral  e influencia espiritual no tiene medida.

jueves, 9 de septiembre de 2010

QUE SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS

Domingo Sept. 12, 2010


Dicen los que saben que el paso entre el mono y el hombre, fue cuando empezaron a enterrar a los muertos. A lo largo de la Historia se han desarrollado civilizaciones y culturas en las cuales la muerte y su más allá tuvieron una gran importancia. Basta simplemente recordar las enigmáticas pirámides egipcias o los extraños soldados de terracota en Xian. La vida era un paso hacia la muerte la cual nos abría hacia una nueva vida.

Así ha sido hasta los comienzos del siglo XXI de la era actual. Hace ahora 9 años vimos en vivo y en directo el intento de acabar con un modelo de vida y civilización. Se tumbaron los símbolos del poder económico, político y militar. Un montón de muertos, cuyo número exacto nunca sabremos. Unos amasijos de escombros y ruinas que tardamos varios años en retirar completamente. Unos recuerdos que pasaron de las lágrimas al odio. De la resignación a la manipulación. Del olvido a la polémica. Todos los años alrededor de estas fechas montamos un espectáculo para recordar, decir que sentimos lo que pasó y aumentar nuestra reserva de odio y de incomprensión.

Tanto las antiguas pirámides egipcias como el cementerio de los soldados de terracota eran lugares de silencio, luto y recuerdo. Al cabo de los siglos los hemos convertido en lugares turísticos, rodeados de tiendas, comedores y servicios para turistas. La zona donde se encontraban las Torres Gemelas se ha convertido igualmente en una atracción turística. Lo que ocurrió allí no importa tanto como el espectáculo. Y todos los años el ritual sigue aumentando su parte folclórica para entretenimiento de muchos. Cuanto personaje importante visita la ciudad tiene una cita obligada en la Zona Cero. Es parte de las atracciones que hay que visitar.

A los nueve años de la tragedia ya el espectáculo y la polémica salen de la Zona. Primero un gran revuelo debido al intento de levantar un Centro Islámico, con mezquita incluida, en las cercanías. Se invoca el recuerdo de los muertos y de la tragedia. La falta de sensibilidad. El insulto a las creencias y un largo etcétera. Se deja en el olvido la política de tolerancia y respeto hacia toda creencia que siempre ha habido en el país.

El número especial para este año, para el aniversario noveno, no es otro que culpar a todo el mundo musulmán de dicha tragedia y para ello, quemar públicamente el Libro Sagrado de la Fe Mahometana, el Corán. No importan los muertos. No importan las familias heridas para siempre. No importa que la vida de los que vivimos en la ciudad se nos haya cambiado para siempre. Lo que importa es el show, el demostrar que somos superiores, el mostrar igualmente una ignorancia terrible sobre lo que es el Islam.

Lo que el Pastor Evangélico de la Florida pretende insultando al Islam y al sentimiento de millones de creyentes en todo el mundo es el sentir de un sector de la sociedad norteamericana, la cual ignora todo sobre lo que es respeto hacia otras creencias, en especial hacia el Islam. Mientras tanto, los muertos del once de septiembre nadie se va a acordar de ellos. Se quedan solos entre el polvo, las lágrimas y el recuerdo sincero de sus seres queridos.

Tertuliasiglo21@aol.com

sábado, 15 de mayo de 2010

LOS OTROS EMIGRANTES

Los Estados Unidos es una nación multicultural y multiétnica. Ha sido tierra de acogida para todos aquellos que en sus naciones sintieron coartados sus derechos fundamentales como seres humanos: libertad de culto, libertad de pensamiento, libertad de acción y de construcción de su propio futuro. Un pedazo de bronce en forma de mujer a la entrada del puerto de Nueva York nos recuerda la libertad que todos anhelamos.
La nación americana está hecha de emigrantes. Los ha habido, y siguen llegando, de todas las razas, credos y lenguajes. Pero desafortunadamente esas puertas de la libertad empiezan a cerrarse o empiezan a prejuzgar y rechazar.
Los que vienen a regar con su sudor los campos sembrados de diversos productos necesarios para una vida sana para todos no son bien vistos. Los que vienen a limpiar nuestros hoteles, servir de niñeras para nuestros bebés o de cuidadores de nuestros ancianos no son bien recibidos. Los que vienen a trabajar en nuestras factorías por unos salarios de esclavitud, de miseria y explotación, no son aceptados con todos sus derechos. Los que vienen a levantar nuestros edificios, construir nuestras carreteras, reconstruir nuestras ciudades, no son justamente pagados.
Sin embargo dimos acogida a un grupo de emigrantes a los cuales no les exigimos gran cosa, tan solo que tuvieran una cuenta de banco. Ellos se matricularon en escuelas de aviación, aprendieron a volar aviones y terminaron hundiendo las Torres Gemelas y robándonos la tranquilidad y la paz. Meses después de la tragedia de Septiembre 11 el Servicio de Emigración autorizó a algunos de estos emigrantes asesinos a residir en el país.
No tuvimos problema en montar en un avión a un ciudadano que llevaba en sus zapatos un artefacto explosivo. Gracias a él ahora cada vez que tenemos que tomar un avión nos tenemos que quitar los zapatos.
No tuvimos problema en acoger en nuestra ciudad a cierto ciudadano que intentó volar un avión con explosivos escondidos en su ropa interior. Su propio padre había avisado del peligro de este fanático. Pero venía en avión, con papeles y cuenta en el banco. Ciudadanos conscientes evitaron una tragedia.

No se investigó a un emigrante nacionalizado americano que vivía en un vecindario de clase media, ejecutivo . Gracias otra vez a un anónimo ciudadano se evitó otra tragedia en Times Square, donde trató de explosionar un automóvil

Antes los terroristas tenían que cargar con sus armas y artificios letales para llevar a cabo sus misiones suicidas y criminales. Ahora tan solo necesitan entrenamiento y mentalización. En cualquier lugar del país pueden obtener cualquier clase de armas. Para comprar una cajetilla de cigarrillos nos piden identificación y tener 21 años. Para comprar un arma basta tener 16 años y una licencia de manejar automóviles.

Los agricultores, albañiles, cuidadores de ancianos y bebés, limpiadores de pisos e inodoros, no son acogidos. Los antepasados de muchos de ellos fueron los primeros habitantes de algunos estados que forman hoy la Unión Americana. Los descendientes han venido a construir un país y una vida nueva. No son bien vistos. No traen papeles ni dinero, ni rezan mirando al este. Beben alcohol, comer carne de cerdo, y sus mujeres caminan libremente por las calles sin taparse. Son los otros emigrantes.


Tertuliasiglo21@aol.com

jueves, 18 de febrero de 2010

TIEMPO DE RECICLAJE

Los fenómenos atmosféricos que estamos viviendo en los últimos años nos han hecho tomar conciencia de varias cosas. Una de ellas que no vivimos solos en el planeta Tierra. Miles de millones de personas comiendo, descomiendo, respirando, viviendo, despilfarrando y contaminando nos han llevado a la situación de cambios climáticos, culturales y religiosos. Las voces de alerta no se han hecho esperar, aunque muchas veces sin gran resultado. Se ha tomado conciencia de que hay que reutilizar las cosas porque la Tierra no es un zafacón para la basura. Y, además, no hay mucho espacio para botar tales basuras. Hay que reutilizar los recursos que tenemos para poder llevar una mejor calidad de vida, tener un planeta limpio, unas aguas cristalinas y, en definitiva, vivir a plenitud la vida.

Todo lo anterior se aplica igualmente a la vida espiritual de los seres humanos. Todas las Religiones tienen su proceso de reciclaje. Unos lo llaman Ramadán. Otros Ion Kipur. Los seguidores de Jesús de Nazaret en sus diversas ramas y divisiones lo llaman Cuaresma. Las otras tradiciones religiosas le dan diversos y nombres.

En el mundo creyente nacido en torno a Jesús de Nazaret este proceso de reciclaje espiritual tiene una duración de 40 días. El simbolismo de cuarenta entronca con tradiciones provenientes de una lectura y reflexión de textos de la literatura religiosa judía, comúnmente conocida en Occidente con el nombre de Biblia. En estos escritos el número 40 simboliza todo un proceso completo de vida. Dos ejemplos: 40 días y noches duró el diluvio, 40 años la travesía del desierto desde Egipto a las llanuras de la Tierra de Canaán.

Durante estos cuarenta días se utilizan varios medios para el reciclaje espiritual. Es básica la lectura del Manual de Crecimiento y Apoyo. Está compuesto por 72 libros y recibe el nombre de Biblia. Son tres los métodos: contacto continuo con el Fabricante, limpieza intensa y profunda de todo el cuerpo espiritual, compartir el poder y las fuerzas que tiene ese cuerpo.

Se empieza todo el proceso quemando aquello que sirvió para gloria y alabanza el año anterior, unas ramas secas y marchitas de palma. Durante la cuarentena se va transformando interiormente la persona desde la escucha, el análisis y el compartir. Se concluye transformándose en luz que ilumina la vida del creyente y de los que le acompañan. Se pasa, a través del agua, a vivir una nueva existencia. Se ha reciclado la vida y se comienza a vivir de nuevo.

Quizás pueda parecer cínica la presentación hecha. En palabras que todos conocemos no es otra cosa que la Cuaresma, el tiempo de la conversión y la reconciliación en que nos acercamos a Dios desde la escucha de la Palabra, la Oración el Ayuno y la Limosna. Lo comenzamos con la imposición de la ceniza, obtenida ésta de la quema de los ramos utilizados el Domingo de Palmas del año anterior. Seguimos con una serie de prácticas de oración, reflexión y sacrificio que nos llevan a interiorizar y a escuchar dentro de nosotros las preguntas que todo ser humano se ha hecho a lo largo de la Historia: Qué soy, Dónde estoy, Hacia dónde voy. Tenemos 40 días para responder.

Tertuliasiglo21@aol.com

jueves, 10 de septiembre de 2009

Que Solos se quedan
los muertos

Sigue siendo actual Jorge Manrique: "Recuerde el alma dormida"
Hace ocho años el mundo, esa aldea grande donde todos vivimos, por poco se nos vino abajo.
Unos fanáticos, al menos así nos dijeron, en nombre de un Dios y de una Religión de Paz, nos metieron la guerra, el odio y la destrucción en la casa, en el cuerpo, en el corazón y, lo que es peor, en el alma.
Pasamos de la sorpresa al rencor. Nos sorprendió tanta barbarie y tanto odio. Nos tumbaron las Torres del Dinero y nos destruyeron el Castillo de las Armas. Nos vimos desprotegidos, solos, abandonados.
Y, estrujándonos el corazón, removimos los escombros para empezar de nuevo.
Ya han pasado ocho años de aquella tragedia.
Hace tiempo se disiparon el humo, el polvo y, casi, el recuerdo de las víctimas. Con la distancia que dan los años podemos pensar quizás un poco más serenamente.
Aquellos atentados fatídicos ocurrieron en el noveno mes del nuevo milenio. En el noveno mes del año 2001.
Parece como si la Humanidad hubiera estado preñada y hubiera dado a luz. Cuando una mujer pare, la criatura sale llorando, rasgando, embadurnada en sangre y todo es dolor y lágrimas para la madre y para el bebé.
Desde el momento que ocurre un nuevo nacimiento se le cambia la vida por completo a la familia. Pues pensemos que el 11 de septiembre del 2001 fue el día del nacimiento del siglo XXI.
El siglo XX lo llenamos de guerras, odios, destrucciones, divisiones, holocaustos, dictaduras, totalitarismos.
Y el Siglo XXI nació destruyendo los símbolos del poder económico, del poder militar, de las seguridades, de las cosas materiales, de todo aquello que caracterizó el siglo XX.
El 11 de Septiembre de 2001 se nos cambió la vida a todos.
A lo largo de los últimos ocho años lo que ha producido siglo XXI han sido tres guerras (Irak, Afganistán, Terrorismo) represión, violencia, odio al emigrante, pérdida de ilusiones y sueños. Hemos continuando destruyendo el medio ambiente.
Nos hemos vuelto más intolerantes, molestos, radicales, fanáticos. Las voces de la comprensión, la paz, y el amor han brillado por su ausencia.
Tal parecería que el siglo XX no hubiera acabado.
Tal parecería como si hubiéramos dado a luz un gemelo, un clon, una repetición del siglo anterior.
Tal parecería que desconocemos la historia y estamos empeñados en repetir los mismos errores. Mientras tanto, los muertos del siglo XXI se quedaron en el recuerdo, en la soledad de un cementerio, de una duna del desierto, de un montón de polvo y escombros de unas Torres derrumbadas.
De unas visitas de turistas, de un recuerdo anual cada vez más vacío y frio. Qué solos se han quedado.
Dicen que existe un Dios, al que cantamos que bendiga América, del que decimos que es amor, lento a la ira y rico en piedad, del que un judío marginal del siglo I nos dijo que era Padre. Ojalá ese Dios nos ilumine, nos guíe, no se olvide de nuestros muertos, tenga piedad de nuestro pueblo que, muchas veces se muere de nada, y nos ayude a construir un mundo mejor del que hemos recibido de nuestros mayores.

Tertuliasiglo21@aol.com

domingo, 5 de julio de 2009

EL CUATRO DE JULIO
233 AÑOS DESPUES

(Fotos & Texto are property of Father Tomas del Valle-Reyes)
Dicen que los navegantes de los transbordadores espaciales, cuando contemplan la tierra desde el espacio, durante la primera semana miran sólo su propio país; durante la segunda semana, se identifican con su continente, y que al partir de la tercera semana, sienten que pertenecen a un único planeta.
Tal vez en ellos se dé en forma condensada el proceso de la humanidad: desde el instinto tribal, cuyo sentimiento de pertenencia a un grupo suele ser excluyente de los demás, hacia una progresiva ampliación del horizonte de fraternidad mundial y globalización.

Esta reflexión viene a cuento cuando celebramos los 233 años de la Independencia de los Estados Unidos. Durante gran parte de su joven historia el país ha vivido un poco como los astronautas su primera semana.
Han estado encerrados tan en sí mismo que apenas han notado que existían otros pueblos, otras naciones, otras realidades, otras culturas, otras creencias.
La historia reciente nos lleva a pensar que están concluyendo la segunda semana de su historia. El preocuparse de los demás miembros del continente, (para bien o para mal, eso es ya otra historia) con sus intervencionismos, sus políticas de "América para los americanos" sus invasiones militares en Santo Domingo, Panamá, Puerto Rico, etc podrían darnos esa impresión.
Añadamos a ello las intervenciones en el Medio Oriente y en Afganistán, Quizás estemos siendo testigos del nacimiento de una conciencia universal, globalizada y globalizadora.
Los valores sobre los que se construyó esta república deberían ayudar a cumplir esta misión. Pero cabe preguntarse cuáles fueron dichos valores?.
Volvamos la vista atrás por unos momentos.
La república que conocemos como los Estados Unidos de Norteamérica nace como una necesidad grande de espacios para la libertad. Libertad sobre todo para rezar, para expresar las creencias sin prohibiciones o mandatos de índole alguna.
Aquel barco de peregrinos venía buscando un lugar nuevo, una promesa cumplida, un cielo nuevo y una tierra nueva. Y lo encontraron. Y pusieron a Dios como base de sus vidas. Y el Decálogo como norma legal. Y la Biblia como libro de referencia. Bien es cierto que se olvidaron de la tolerancia, pero eso no entraba en el guión Y con estos elementos comenzaron una aventura, la construcción de un mundo nuevo. Dios tuvo cabida en la Constitución, en las Cortes, en el Congreso, en los templos, hasta en los billetes de dólar. Desgraciadamente no tuvo sitio en las Escuelas, donde no se puede rezar porque se viola el derecho del otro que cree distinto de mí.
Ni en los actos públicos, como puede ser el simple juego de pelota de la Escuela, porque vulnera los derechos del otro que no cree como creo yo. No digamos de los hospitales. Es probablemente donde menos sitio le hemos dejado a Dios. Podemos conocer ya el plano del genoma humano, pero legalmente podemos matar una vida en sus comienzos. La obra de Dios, que es la vida, la utilizamos a nuestro arbitrio basado muchas veces en conveniencias económicas. Llegamos a esquizofrenias como protestar por abortos pero aplaudimos la pena de muerte y la guerra preventiva. Nos llenamos la boca con la palabra libertad, pero no hay reparos en invadir otros pueblos que piensan y rezan distintos de nosotros. A los pocos años del nacimiento de esta república tuvo lugar en Francia su Revolución. En tal ocasión se derribaron muchos mitos y se levantaron otros. Uno de ellos fue la diosa Libertad. Tal diosa, cual nuevo becerro de oro, fue el detonante para muchas aberraciones y barbaridades hasta convertirse en libertinaje.
En la nueva república formada originalmente por las trece colonias, se necesitaba una diosa. Libertad fue su nombre. Y se sustituyó el Dios de la Biblia, el de los peregrinos, por la diosa Libertad. En nombre de la libertad de expresión, de creencia, de disponer del propio cuerpo, de la propia mente, del propio actuar, infinidad de veces hemos atentado contra la auténtica libertad, aquella que nace del respeto mutuo. En nombre de la libertad se ha pretendido imponer nuevos modelos de sociedad, de estilos de vida. Para ello no ha habido reparo en invadir países, inventar excusas. El principio de que el fin justifica los medios se ha hecho doctrina inamovible.
Pero una de las grandes cosas que tiene este país, es su capacidad de análisis y examen de conciencia. Es capaz de analizar su pasado y reconocer sus errores para tratar de corregirlos. Ojalá pueda comenzar su tercera semana de historia, aquella que le lleve a ampliar sus horizontes a niveles de fraternidad mundial basada en los valores de los padres fundadores, los valores de la libertad auténtica, el respeto a Dios, al ser humano como imagen divina, al medio ambiente como lugar de encuentro.

lunes, 16 de marzo de 2009

EN EL PRINCIPIO

Podríamos llamarlo casualidad, o despropósito, o como queramos. Este año se conmemoran los doscientos años del nacimiento de Charles Darwin, los ciento cincuenta de la publicación de su obra "El origen de las especies" y el comienzo de una larga polémica que llega hasta nuestros días. En esa línea de pensamiento y acción podríamos ubicar un poco la decisión del Presidente Obama de favorecer la investigación sobre células madre. Tanto sobre Darwin y su pensamiento como sobre las células embrionarias cabe decir aquello de que no hay peor mentira que media verdad.
Darwin, influenciado por Malthus y seguidor de corrientes científicas desligadas de los mitos y creencias religiosas, ve en las especies un hilo conductor y una evolución la cual hay que estudiar y seguir. Conoce la narración bíblica sobre la Creación que aparece en el libro del Génesis. Pero su rigor científico y su observación del mundo y de la naturaleza le llevan a otras conclusiones. La vida, la naturaleza toda, ha seguido una evolución. Su obra ha sido alabada y criticada hasta el día de hoy. Pronto se formaron dos bandos enemistados a muerte. Los seguidores de sus teorías, científicos, mentes abiertas. Los detractores y negadores de las mismas, fanáticos religiosos en su mayoría, que ven en el texto del Génesis algo eterno, inamovible, palabra de Dios. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. O los dos a su vez.
Las investigaciones sobre la vida y sus orígenes desde Darwin han tenido grandes representantes, como el monje Mendel, el norteamericano Watson y su equipo que descifró la secuencia del ADN, que nos ha llevado a poder descifrar el genoma humano con todas sus consecuencias. Cada célula, con su carga genética es todo un mundo por desarrollar. Cada una tiene una capacidad para desarrollar realidades inimaginables. Se pretende por tanto llegar hasta las últimas consecuencias.
En este campo vuelven de nuevo a cruzarse las religiones y la ciencia. Ciertos sectores creyentes no desean que se investigue, que se busquen soluciones a muchos males. Para ellos la Biblia seria un libro escrito en piedra, intocable. Otros, sin embargo, están abiertos a todo tipo de investigación siempre y cuando se respeten ciertos parámetros y límites. Uno de ellos es precisamente el respeto por la vida nacida y por la dignidad de la persona. Se puede investigar siempre y cuando se utilicen medios en los cuales ni haya que eliminar vidas ni se manipule a la persona.
El poder investigar sobre células madre, origen de la vida, puede servir igualmente para dos cosas. Una para encontrar soluciones a enfermedades hasta el momento incurables, lo cual es alentador y la Iglesia nunca se ha opuesto. La otra cosa es para poder hacer seres humanos a medida y gusto de ciertos intereses tanto políticos como económicos. Ya en el siglo XX se tuvo la triste experiencia de los experimentos nazis para lograr una raza superior. Las investigaciones de las células madres y su funcionamiento pueden ir por un doble camino, el de la salvación de vidas o el de la manipulación. Lo que nunca será aceptable es matar embriones para conseguir resultados. El fin no justifica los medios. El “serán como dioses” del libro del Génesis no se ha olvidado.
Tertuliasiglo21@aol.com

lunes, 19 de enero de 2009

SI, SE PUEDE

El tercer lunes de enero según ordena la Constitución,
el ciudadano norteamericano Barack Hussein Obama, después de jurar sobre la Biblia que cumplirá y hará cumplir la Constitución, será investido como el cuadragésimo cuarto Presidente de la República de los Estados Unidos de América.
Si siempre es una novedad que un ciudadano particular asuma la carga de la presidencia de un país, en el caso que nos ocupa la responsabilidad, la historia, el reto son mayores.
El nuevo presidente va a ocupar el liderazgo de la aún primera potencia mundial. Bien es verdad que los errores, la ignorancia, las incomprensiones y el aislacionismo de presidentes anteriores han devaluado tal potencia, sin embargo hoy por hoy sigue siendo la primera.
Cuando el Sr Obama jure ante la Biblia, la misma que utilizaba el ex presidente Abraham Lincoln, estará asumiendo una serie de responsabilidades y retos.
Asumirá la responsabilidad de ser el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas más poderosas que ha conocido la Historia, aún cuando él nunca se vistió el uniforme militar ni tiene experiencia alguna en la milicia
Asumirá la responsabilidad de dirigir la recuperación de la economía mundial, aún cuando él ni es economista ni ha trabajado para ninguna de las grandes compañías financieras de Wall Street.
Asumirá la responsabilidad de manejar el problema emigratorio en una nación formada por emigrantes. Se calcula, de forma conservadora, que viven en el país, mejor dicho malviven, cerca de doce millones de ciudadanos venidos de todo el mundo sin documentación legal alguna. El no conoce ese problema ya que no es hijo de emigrantes. Su padre fue un respetado economista y profesor que, una vez logrados los propósitos que le trajeron a este país regresó a África.
Asumirá la responsabilidad de lograr la paz en tres zonas del mundo donde el enfrentamiento en parte viene dado por una visión de la vida y de la historia a la cual el no pertenece. El mundo musulmán y sus creencias, aún cuando le es conocido por su educación en sus años de infancia en Yakarta, y al que pertenecía su padre, no forma parte de sus creencias.
Asumirá la responsabilidad de un país que lo ha elegido para que sea su presidente pero sabiendo que por su origen africano un número considerable de los ciudadanos no lo van a aceptar.
Asumirá la responsabilidad de un país profundamente dividido entre dos visiones de la vida, la que acepta que desde el primer momento de la concepción ya hay una vida y hay que respetarla, y la de aquellos que creen que es una opción de la persona el hacer de la vida que ha engendrado lo que le da la gana. Son las opciones Pro Life y Pro Choice. A lo largo de su vida política se ha manifestado por esta última opción. ¿Podrá gobernar sabiendo que una parte importante de la población y de su liderazgo religioso no acepta sus planteamientos?
Empieza una etapa nueva no tan solo en la historia de los Estados Unidos sino en la aldea global en que hemos convertido el mundo. Con el grito de “Si, podemos” se logró lo inimaginable, que un afroamericano ocupe la Presidencia. ¿Para cuando un hispano?
Tertuliasiglo21@aol.com

sábado, 20 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

El año 2000 marcó el comienzo de una nueva etapa en la historia de Occidente. Conmemorábamos los dos mil años del nacimiento de un predicador que nació en una provincia marginal del Imperio Romano. Para muchos fue comenzar un tercer milenio, lleno de expectativas y de nuevos proyectos. Pocos pensaban que era el comienzo de calamidades y desgracias.
En septiembre de 2001 un grupo de fanáticos religiosos nos destruyeron los símbolos del poder económico y militar. La caída de las Torres nos presagiaba un futuro incierto.
De la caída de aquellos símbolos nos vimos envueltos en dos guerras que ya llevan destruidos dos países, llenos los cementerios, agotados los dineros del Estado, sembrados de inseguridad y depresión todos los aspectos de nuestra vida.
De la caída de aquellos símbolos han surgido también el caos en los bancos, se han destapado las trampas financieras, nos hemos visto envueltos en problemas de inseguridades económicas de las cuales nos vemos el final.
Ante estos hechos han surgido agoreros y profetas de calamidades. Desde aquellos que pretenden anunciarnos la inminencia del fin del mundo, a los que nos dicen que el único dios que existe es el billete de banco, la tarjeta de crédito, el tener, el ser importante, el lucirse gastar y aparentar. Para ellos la navidad no es otra cosa que un comprar y comer sin control. Hay que salvar la economía consumiendo. No sirven los símbolos religiosos. Es de mal gusto en una sociedad donde los fanáticos religiosos nos han destruido nuestras seguridades.
También han surgido, por otro lado, los creyentes sinceros. Aquellos para los cuales la navidad no es tan solo un día al año. Son todos los días. Son navidad los días en que miramos un niño, lo respetamos porque es símbolo de una vida que nace, y todo lo que nace es frágil y hay que cuidarlo. Son navidad los días en que miramos al anciano y lo tratamos con respeto. Gracias a ellos, a su trabajo y su ilusión por la vida hemos logrado formar familias, construir el país, vivir mejor de cómo ellos lo hicieron al principio de su existencia. Son navidad los días en que miramos al encarcelado. A veces vemos en ellos al delincuente, al que se equivocó, al que nos engañó o nos violentó.
Son el espejo de nuestras equivocaciones, de nuestros fracasos, de nuestras formas egoístas de ver y construir la vida. Pocas veces vemos en ellos a un ser humano débil, engañado, víctima de la sociedad egoísta, violenta y cruel que hemos creado. Son navidad los días en que miramos al emigrante sin papeles, explotado, deprimido, que vive los días con nostalgia de los suyos, ansiando un abrazo cálido y sincero. Son navidad los días en que nos acercamos a los hospitales y vemos y acompañamos al hermano enfermo, herido, solo, que ansía cariño y calor humano. Son navidad esos días en que nos reunimos en torno a una mesa para compartir unos alimentos que nos recuerdan nuestra infancia donde compartíamos dulces y canciones, añoranzas de tiempos pasados, tierras lejanas, familias divididas o separadas.
Navidad es cualquier día del año en amamos, compartimos y respetamos a todo ser humano que se acerca a nosotros.

Tertuliasiglo21@aol.com

viernes, 5 de diciembre de 2008

VOCABULARIO PARA
SEGUIR LA NAVIDAD

Cuando llega esta época del año en el mundo llamado cristiano solemos celebrar y recordar el nacimiento de un judío marginal que vivió en el siglo I de la era actual. Su doctrina y ejemplo han llegado hasta nosotros con más o menos fidelidad.
En el mundo europeo mediterráneo se estableció que la fecha de su nacimiento fuera el 25 de diciembre, en una humilde cueva situada en las laderas de la aldea de Belén, un pequeño poblado en el este de Jerusalén. Cuando sus seguidores, establecidos en Roma, casi tres siglos después, vieron la conveniencia de celebrar su nacimiento en una fecha determinada, decidieron que esta fuera la del 25 de diciembre.
En el mundo cristiano oriental, el de Asia Menor, se estableció la fecha del 6 de enero como la más apropiada para celebrar tal nacimiento. Desde entonces hasta el día de hoy se han dado una serie de versiones y se han adornado estas celebraciones con diversos personajes y objetos. Veamos algunos de ellos.
NAVIDAD, esta palabra es una abreviación del vocablo NATIVIDAD, el cual significa nacimiento, y sirve para indicar el día del nacimiento de Jesús de Nazaret, un judío procedente de la Provincia Romana de Judea en el siglo I.
BELEN, es la traducción castellana de BETLEHEM, nombre hebreo de una pequeña aldea cercana a Jerusalén. Significa Casa del Pan, o Panadería. Dicho lugar es famoso en el mundo religioso judío ya que allí nació David, el gran rey fundador de Jerusalén.
TRES SANTOS REYES. Misteriosos personajes que, siguiendo las profecías y unos signos extraños en el firmamento, llegaron a Jerusalén en busca del llamado Rey de los Judíos. No sabemos ni cuantos eran ni sus nombres ni de donde vinieron ni a donde iban. Tan sólo el evangelista Mateo nos cuenta de su existencia y nos dice que ofrecieron tres regalos, de ahí que Beda el Venerable en la Edad Media supuso que eran tres.

ARBOL DE NAVIDAD Tradición centroeuropea que recuerda el árbol del paraíso terrenal, en el cual según aparece en el primer libro de la Biblia, el demonio tentó a Eva. De un árbol vino la perdición, de un árbol adornado por la estrella de los Reyes y el ángel, nos viene la salvación llevada a cabo por el nacimiento de Cristo.
VILLANCICOS. Como su nombre indica, coplas populares cantadas por los villanos, o sea los habitantes de las villas y aldeas. Son de diversos los temas que se cantan, de amor, nostalgia, etc. Los más conocidos son los dedicados al nacimiento e infancia de Jesús de Nazaret, su madre, su padre adoptivo, etc. Se cantan fundamentalmente en esta etapa del año, quedando asociado su nombre a la navidad.
SANTA CLAUS-PAPA NOEL-SANTA- Personaje grotesco grasoso, gordo y ridículo que, tomando como base al obispo San Nicolás, lleva regalos a los niños. Esta tradición holandesa de honrar a los menores el 6 de diciembre fue traía a los Estados Unidos por los colonizadores y comerciantes holandeses, quienes la extendieron en la ciudad de Nueva Amsterdam, ciudad que posteriormente cambiaría su nombre por el de Nueva York. Originalmente iba vestido de azul. En el siglo pasado, en unas fiestas navideñas unos grandes almacenes neoyorquinos lo vistieron de rojo, ya que un conocido refresco tenía pintadas sus latas y botellas de ese color. Desde entonces todos los años vemos como se ridiculiza a los ancianos, se engaña a los niños y se invita al consumismo salvaje y desenfrenado en unas fechas en las cuales el mensaje auténtico del nacimiento de Cristo se relega al olvido.
Podríamos continuar con los diversos signos, pero el espacio no da para más. Tan solo recordar que navidad es cualquier día del año en que nos acercamos a un ser humano y lo tratamos como ser humano, con dignidad, como lo que es, como hermano..