Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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viernes, 14 de diciembre de 2007

Fiesta de los Tres Santos Reyes

P. Tomás Del Valle Reyes


Esta época de fiestas que estamos celebrando se mueve entre dos acontecimientos importantes en la vida de los cristianos. Uno es la conmemoración y actualización del nacimiento de Jesús en un pequeño pueblo de la Judea. Es la Navidad. El otro es la celebración de la llamada Fiesta de los Reyes Magos, la Epifanía o Manifestación. En esta última recordamos la ofrenda de dones y de respeto por parte de unos extraños individuos que, atraídos por una serie de signos, se acercaron ante la cuna de Jesús en Belén. Es la Fiesta de los Tres Santos Reyes, también llamados magos.
Los relatos del Evangelio en torno a estos individuos y a esta festividad son escasos y sobrios. Tan sólo el Evangelio de San Mateo nos habla de estos personajes, de los cuales afirma que eran unos sabios de Oriente, quienes se presentaron en Jerusalén preguntando acerca del Rey de los Judíos, cuya estrella habían visto y deseaban ofrecerle su respeto y sus regalos. La sorpresa causada entre los habitantes de la ciudad capital fue grande al ver tal caravana y con tal finalidad: rendir vasallaje al recién nacido Rey de los Judíos. De todos es conocido el interés, las intrigas, los recelos desarrollados por Herodes el Grande y sus secuaces. La presentación en el Palacio, la búsqueda del niño y, finalmente, la vuelta a sus países de origen, dan excusa a Herodes, una vez descubierto el engaño, a desatar una terrible matanza en Belén y alrededores, cosa por otro lado bastante frecuente en la intrigante vida del monarca idumeo.
La forma sobria y escueta con que Mateo nos presenta la presencia de estos personajes nos plantea una serie de preguntas que, a lo largo de la historia, se han intentado resolver, acudiendo la mayoría de las veces a la fantasía.
¿Cuántos eran? El relato de San Mateo no nos indica el número. Por el tipo de ofrendas que le hacen- oro, incienso y mirra- se ha llegado a la conclusión de que eran tres. Sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. Tales nombres aparecen por primera vez en documento escrito a principios del siglo VI de nuestra era en una obra, de autor anónimo, llamada Excerpta Latina Barbari. Posteriormente, Beda el Venerable, una de las figuras más importantes en la historia del cristianismo en Inglaterra, y también una de la más destacadas de la incipiente Edad Media, en su obra Comentarios acerca del Evangelio de San Mateo, expresa la idea de que estos tres personajes representaban a los tres continentes conocidos hasta el momento. Llega incluso a la afirmación de que son descendientes de Sem, Cam y Jafeth, los tres hijos del personaje bíblico Noé, el del diluvio.
En las tradiciones de origen oriental estos personajes reciben otros nombres. En el llamado Libro de Adam, evangelio apócrifo de origen etíope, los nombres son: Hor, rey de los persas; Basanater, rey de Saba y, finalmente, Karsudan, rey del Este. En las tradiciones sirias y armenias el número de los Reyes se sitúa en doce.
El lugar de procedencia es igualmente un misterio. Podemos deducir, en base al sobrio relato evangélico, que procedían de Oriente, y su lugar de origen estaba en la Península Arábiga, lugar donde floreció una cultura de gran riqueza, tanto material como intelectual, y que apenas es conocida entre nosotros.
Finalmente, la pregunta en torno a la naturaleza de estos personajes siempre ha llevado un poco a la confusión. La palabra mago no denota necesariamente rey, sino experto en cuestiones de astronomía y astrología, con lo que podemos deducir que estos personajes eran más bien expertos en cuestiones esotéricas y astrológicas que gobernantes. Pensemos que hasta muy entrado el Renacimiento la Astrología era considerada como una ciencia exacta y digna del mayor respeto.
En nuestro mundo hispano esta festividad ocupa un lugar especial. Desde los primeros momentos de la llegada de la fe cristiana al continente americano se ha venido celebrando la Fiesta de los Tres Santos Reyes.

En memoria de aquellos presentes de Oro- símbolo de la realeza- Incienso- símbolo de la divinidad- y Mirra- de la Humanidad, se ha quedado entre nosotros ofrecer regalos en esta fecha.
Es la fiesta de los niños, del recuerdo del buen comportamiento, de tantas cosas que nos hacen volver a ser niños. Y al fin y al cabo, la Navidad es la fiesta de un Dios hecho Niño.
No nos olvidemos de poner nuestra hierbita en la noche antes del 6 de enero.

martes, 4 de diciembre de 2007

LOS CACHORROS DE BOLIVAR


En casi todas las aldeas todos los chismes se saben, todos los cuentos se dicen, todos los cuernos se conocen. Ya lo dice nuestro refrán, pueblo pequeño, campana grande. Viene esto a cuento a raíz del proceso llevado a cabo en la República Bolivariana de Venezuela el pasado 2 de diciembre. En dicha ocasión se preguntó al pueblo venezolano si deseaba unos cambios en el texto de la constitución del país. De las cerca de setenta enmiendas, algunas son realmente audaces y dignas de ponerse en práctica. Se pretendía legislar constitucionalmente para que los trabajadores venezolanos pudieran disponer de unos derechos que, poco a poco, iban a llevar a los habitantes del país a disfrutar finalmente de una bonanza económica como ellos se merecen. Pero entre tanto artículo y disposición había alguno que realmente preocupaba no solo al pueblo venezolano, sino a la entera comunidad internacional. No se puede coartar la libertad de expresión ni se puede permitir que un presidente se perpetúe en su mandato. El pueblo venezolano ha demostrado con la votación del dos de diciembre varias cosas muy importantes. Primera de todas que tiene memoria histórica. No se han olvidado de los años tristes de las dictaduras militares que asolaron su país en el siglo XX. Juan Vicente Gómez y los generales Eleazar López Contreras y el terrible Marcos Pérez Jiménez dejaron su huella indeleble en el subconsciente nacional. No más presidencias vitalicias que tan triste recuerdo dejaron. Y esa era precisamente una de las enmiendas constitucionales que se pretendía aprobar.

El pueblo venezolano eligió libre y democráticamente a su Presidente. Y merece que se le respete como representante de todos. El fue elegido para gobernar y dirigir lo más sabiamente posible a Venezuela. No fue elegido para ser árbitro y juez de los demás países latinoamericanos. El proyecto de un socialismo del siglo XXI que se desea imponer en Venezuela es un proyecto venezolano, y nada más. De la misma manera que a los venezolanos no les agrada que nadie se meta en la política de su patria, eso mismo desean los demás pueblos. El que se denomine desde el estrado de las Naciones Unidas al presidente de Estados Unidos como un demonio a exorcizar, es un insulto a todo el pueblo norteamericano que lo eligió. El que los mexicanos hayan depositado su confianza en un presidente, por escaso que haya sido el margen, merece respeto. No es válido insultar a un presidente y tacharle de ladrón cuando ha intentando volver a ocupar la alta magistratura del país, como ocurrió en Perú. El que un país hermano y vecino se vea aquejado por el cáncer del terrorismo y le sea difícil a sus autoridades el resolver los problemas que conllevan, no permite llamar embustero a su presidente, elegido por la mayoría de los colombianos.
Otra gran lección que nos ha dado el pueblo venezolano es que dispone de una juventud dispuesta a luchar por sus libertades. Han sido los estudiantes universitarios los motores del proceso que ha alterado la marcha hacia la reforma constitucional.
En la aldea global de nuestra América un pueblo hermano ha gritado que quiere expresarse con libertad, elegir sus gobernantes con libertad, vivir en libertad. Bolívar luchó por la libertad de nuestra América. Sus cachorros lo siguen haciendo.

jueves, 8 de noviembre de 2007

SIMPLEMENTE UN HOMBRE BUENO

Recuerdo de mis años de infancia a unos payasos y charlatanes ambulantes que, de vez en cuando, aparecían por nuestro barrio. A la luz de estrellas y lámparas de carburo nos contaban historias inverosímiles. Nos entreteníamos y olvidábamos un poco las miserias, carencias y hambres de la vida diaria. Eran un poco los que nos sacaban de la monotonía de una postguerra y de un futuro incierto.
Según he ido creciendo y he ido recorriendo los polvorientos caminos del mundo, me he dado cuenta que esos payasos, esos charlatanes, esos inventores de historias siguen existiendo. De niños nos juntábamos en la explanada del barrio para, extasiados, escuchar. Hoy nos sentamos en cualquier rincón de nuestra casa, en cualquier banco de la calle, en cualquier asiento del tren o del bus. Los periódicos, canales o emisoras de radio son los payasos y charlatanes que nos hacen soñar, volar, vivir fantasías. Nos hacen salir de nuestra monotonía, nos hacen olvidar la vida, muchas veces triste mediocre y solitaria, que trascurre a nuestro alrededor. Hablamos y discutimos de los muertos en Irak. De los huracanes del Caribe. De los juegos de pelota o de los campeonatos de futbol. Cualquier cosa sirve para olvidar la sordidez de cada día que nos rodea.

Hoy quiero olvidar todas esas historias que muchas veces contamos en los periódicos o narramos en la radio. Quiero hablar de un hombre bueno conocido en algunos de nuestros barrios. Ha vivido varias décadas en la ciudad de Nueva York. En silencio ha trabajado en nuestras comunidades. Desde Tompkin Square en el Lower East Side hasta el Alto Manhattan pasando por el Bronx. Educó en los valores humanos a generaciones de hispanos recién llegados a esta ciudad. Les enseñó a ahorrar creando pequeñas Cooperativas de Ahorro y Préstamo. Piqueteó e hizo vigilias para que muchos edificios no fueran destruidos y lograran rehabilitarse para nuestra gente. Les recordó que la vida es demasiado breve como para estar enojados unos con otros. Sostuvo muchas familias recordándonos que el núcleo de nuestra sociedad es precisamente la familia. Emigrante que sufrió en propia carne la discriminación. Hombre libre que vivió y enseñó libertad. Me estoy refiriendo al P Carlos López Acosta. Un sacerdote católico a quien hace unas semanas, en medio del vértigo de esta ciudad, le rompieron la cabeza, pero no le han matado sus ganas de vivir. De ocho a diez meses se necesitarán para que vuelva a ser el mismo. Y, conociendo lo cabezota y tozudo que siempre ha sido, no me cabe la menor duda que lo conseguirá. Aprendió a sobrevivir en las llanuras de su nativo Uruguay y eso le ha enseñado a sobrevivir en la selva de New York.

He querido traer a colación esta simple historia de nuestra ciudad por una sencilla razón. Quiero honrar y recordar no tan solo a un hombre bueno quien ha entregado su vida por nuestra comunidad, sino a tantos ciudadanos anónimos que, como Carlos, luchan calladamente en nuestras comunidades. Van haciendo posible que nuestro mundo sea cada día un poco mejor. Los ignoramos, a veces los discriminamos. Pero gracias a ellos vivimos un mundo mejor del que hemos recibido de nuestros mayores. Nuestra comunidad la hacemos grande o la destruimos nosotros mismos, Busquemos los Carlos que hay a nuestro alrededor.

miércoles, 24 de octubre de 2007

LAS RELIGIONES GUERRERAS

Los últimos ocho mil años la historia de los seres humanos se ha desarrollado entre conflictos. Las grandes civilizaciones han surgido de una guerra y han concluido con otra. Los ingredientes de estas guerras siempre han sido los mismos: búsqueda de fuentes de alimentación, alianzas, pactos, poder, grandezas, imposiciones de maneras de pensar y de vivir. Si analizamos las guerras de los últimos dos mil años tenemos un ingrediente más: la religión. Si afirmamos que detrás de todo hombre grande hay una mujer,

no creo que nos equivoquemos si afirmamos que, detrás de cada gran guerra, hay una religión.En estos momentos estamos viviendo y sufriendo la Tercera Guerra Mundial. Para disimularla y que no cunda el pánico la hemos disfrazado diciendo que se trata de la Guerra contra el Terrorismo, la Guerra con los enemigos de la Libertad, la Guerra contra Al Qaeda. En realidad es una guerra entre dos modelos de sociedad y de convivencia.
La llamada judeocristiana contra la musulmana.
En días pasados se han reunido en Nápoles representantes de las principales religiones del planeta para analizar la violencia en el mundo actual, violencia auspiciada precisamente por estas visiones religiosasSu primera afirmación es contundente:” podemos decir con más fuerza que ayer que quien usa el nombre de Dios para odiar al otro, para cometer actos de violencia, para hacer la guerra, blasfema contra el nombre de Dios… “La violencia es la oscura compañera cotidiana de demasiados hombres y mujeres de nuestro planeta…” Como nos dijo Benedicto XVI: «No se puede justificar nunca el mal y la violencia invocando el nombre de Dios..

Para esta Asamblea de Religiones la solución a los conflictos pasa por algo de lo cual nos llenamos la boca pero nunca practicamos con honestidad: el diálogo.”Entrando en lo profundo de nuestras tradiciones religiosas, hemos redescubierto cómo, sin diálogo, no hay esperanza, y uno queda condenado al miedo al otro. El diálogo no anula las diferencias. El diálogo enriquece la vida y deshace el pesimismo que lleva a ver en el otro una amenaza. El diálogo no es la ilusión de los débiles, sino la sabiduría de los fuertes que saben confiar en la fuerza débil de la oración: la oración cambia el mundo y el destino de la humanidad. El diálogo no debilita la identidad de nadie, sino que mueve a cada uno a ver lo mejor del otro. Nada se pierde con el diálogo, todo es posible con el diálogo. “

En un mundo globalizado nos hemos dejado gobernar por instituciones que no gobiernan, como las Naciones Unidas. Nos hemos dejado dirigir por instituciones que no educan para la libertad, como las Escuelas Tradicionales.
Nos hemos dejado entretener por unos medios de comunicación que nos han intoxicado. Nos hemos inventado armas de destrucción masiva cuando lo que masivamente hemos destruido ha sido nuestros valores de convivencia y respeto. En definitiva, nos han engañado miserablemente.

Nos toca ahora construir el nuevo milenio con unos nuevos valores y confianzas. Los líderes religiosos nos indican que con diálogo, respeto, confianza y oración. Pero si no hay un deseo sincero de paz y de diálogo seguirá siendo cierto aquello de que detrás de toda gran religión hay una gran guerra.
Los romanos afirmaban “Si quieres la paz, prepárate para la guerra” Mejor sería que nos preparemos para el diálogo

jueves, 11 de octubre de 2007

LA RELIGION EN LAS PRIMARIAS



El próximo año 2008, de acuerdo al mandato constitucional, se llevará a cabo la elección del presidente y vicepresidente de los Estados Unidos de América. Normalmente las campañas electorales suelen llevarse a cabo unos seis meses antes, dando comienzo con las primarias de New Hampshire. Se enfrentan candidatos, se discuten temas de interés nacional y la forma de resolverlos, se pone en funcionamiento una maquinaria publicitaria y de mercadeo para elegir a las personas que van a dirigir los destinos de este país.
Así había sido hasta ahora. Las próximas elecciones presidenciales han empezado un año antes de lo previsto. La campaña presidencial dio comienzo apenas concluyó el segundo año del segundo término del actual presidente. Los candidatos se han preocupado primero de acumular gran cantidad de dinero para poder sufragar la costosa campaña, la cual se presenta larga. Después, han entrado temas que apenas se discutían en elecciones anteriores y que hoy, por lo visto y escuchado, están tomando una importancia insospechada. Uno de ellos lo es el religioso el cual está siendo discutido con gran preocupación e intensidad. Se habla mucho de Religión y muy poco de lo que la Religión enseña.
Según las estadísticas, los católicos y los cristianos evangélicos decidieron el resultado de las dos últimas elecciones, de ahí que no sería descabellado el plantearnos la necesidad de definir lo que deseamos afirmar cuando decimos que buscamos un candidato con valores religiosos auténticos. Si nos comprometemos con los candidatos que citan la Biblia no podemos menos que exigir que cumplan lo que dicen.
Si “dar de comer al hambriento” es fundamental y evangélico, ¿elegiremos a candidatos que permiten que 35 millones de personas, de los cuales 12.4 millones son niños, pasen hambre en los Estados Unidos?
Si “vestir al desnudo” –que la gente viva con dignidad– es una obra de misericordia, ¿elegiremos a candidatos comprometidos a invertir en educación? Con la cantidad de dinero que hemos gastado en la guerra de Irak, más de 449 mil millones de dólares, podríamos haber dado 21 millones de becas a jóvenes cuyos padres tienen serios problemas económicos.
Si “visitar a los enfermos” es una obra de misericordia, ¿podríamos preguntar a los candidatos que buscan ser elegidos por qué de los 45 millones de personas que no tienen seguro médico, 21 millones son trabajadores a tiempo completo?
Si “visitar a los prisioneros” es una obra de misericordia, ¿qué van a hacer los candidatos con el sistema penitenciario.? Según Human Rights Watch “la mayoría de los presos tienen muy escasas oportunidades de trabajar, adquirir una formación profesional o de cualquier otro tipo, recibir tratamiento o terapia debido a la resistencia de los ciudadanos a aumentar los presupuestos de los programas de rehabilitación de prisiones”
Si somos creyentes, y tomamos en serio nuestras creencias, es hora de juzgar y elegir a los candidatos “por sus frutos” como recuerda la Biblia. En definitiva, la alimentación, la educación, la vivienda digna y los servicios de apoyo son precisamente los programas que eliminan el estrés de las familias. Quizás podríamos decir a los candidatos que no nos digan cuáles son sus creencias personales y el papel que la religión ocupa en sus vidas, sino que pongan en práctica lo que creen, o dicen que creen, en favor de la comunidad.

domingo, 30 de septiembre de 2007

LA REVOLUCION DE LOS BONZOS

El recién acabado siglo XX estuvo lleno de revoluciones, guerras y desastres. Se vivieron los momentos probablemente más sangrientos de la historia de la Humanidad. Desde la violenta revolución rusa a la revolución de los claveles en Portugal, desde revoluciones culturales a revoluciones sexuales.
Consecuencia de algunas de estas revoluciones fue el intentar sacar lo sagrado de la sociedad. Una sociedad moderna, globalizada, tecnificada, colocó al hombre, a un determinado modelo de hombre, en la cumbre de la perfección. Lo religioso se dejaba para el ámbito de lo estrictamente personal, sin influencia alguna. Para eso se hicieron revoluciones, para crear mundos nuevos.
Los últimos treinta y cinco años nos han demostrado que no todo ha sido así. Y hemos vivido tres intentos, tres revoluciones, desde lo sagrado que han hecho también cambiar el mundo.
La primera de ellas fue la protagonizada por un cardenal polaco, viejo luchador por la libertad de su pueblo y por la dignidad del ser humano. Había sobrevivido el horror de la II Guerra Mundial y se había enfrentado de forma muy inteligente a los intentos del partido comunista polaco, de corte marxista tradicional y fiel a Moscú, de construir una sociedad alejada de Dios, de la dignidad humana. Cuando fue elegido para dirigir la Iglesia Católica, extendió a niveles universales esta lucha. Fue el líder de una nueva sociedad basada en la supremacía de Dios, en la dignidad humana y en la libertad. Sus dotes de actor y hombre mediático le favorecieron profundamente.
La segunda, casi contemporánea, fue la protagonizada por un oscuro líder religioso musulmán de origen iraní. Exiliado en París, el ayatolá Ruhola Jomeini supo capitalizar todas las protestas y las angustias del pueblo persa contra el gobierno pro occidental del Sha de Persia . Su asalto al poder trajo una ola de integrismo religioso y un deseo de vuelta a las raíces de un Islam integrista muy lejano de la moderación predicada por el profeta. Se extendió profundamente en el complejo mundo musulmán. Ese integrismo ha llevado al nacimiento de los talibanes y de unas declaraciones de guerra y predicaciones apocalípticas. De Irán a Afganistán, de Afganistán a Europa, de Europa a Estados Unidos. Al Qaeda y Herbolá hunden sus raíces ideológicas y religiosas en la predicación de Jomeini
La tercera gran revolución la estamos viviendo en estos días. Myanmar, la antigua Birmania, hace cerca de veinte años está sufriendo una de las dictaduras militares más sanguinarias y crueles en el Lejano Oriente. En esta sociedad plural y rica en historia y cultura, se tiene en gran estima a los bonzos, los monjes budistas. Y han sido ellos precisamente los que están encabezando unas protestas que pueden empapar de sangre el país o ser el catalizador de un nuevo cambio social en un gran país. Los ciudadanos, encabezados por unos 30.000 monjes budistas, han tomado las calles de Yangon a pesar de la amenaza de la Junta Militar de poner fin por la fuerza a las protestas callejeras que han alentado llamamientos a favor de la democratización del país.
Juan Pablo II desde el Cristianismo, Jomeini desde el Islam y los Bonzos desde el Budismo invitan a un cambio radical de la sociedad, a la revolución del siglo XXI. No se puede construir una sociedad sin el respeto a lo divino, a lo humano, a la naturaleza.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

CONSEJOS PARA SER BUEN CIUDADANO


El 11 de septiembre nos acaba de traer la memoria de uno de los ataques terroristas más terribles de los que se tiene constancia en la historia reciente de occidente. Si tuviéramos una perspectiva histórica más completa, veríamos que en la historia del continente americano hemos tenido muchas otras masacres con las que hemos empapado de sangre la tierra. Pero esas no cuentan.

La masacre de septiembre 11 ha provocado una búsqueda desenfrenada de todo aquel que no piense como el ciudadano americano promedio. De todo aquel que no consuma los mismos productos. De todo aquel que tenga otro color de piel. De todo aquel que no celebre ciertas fiestas, no hable inglés, no ponga banderas estrelladas y listadas en sus ventanas.
Y se está dando el caso de que, en un país de inmigración, son los emigrantes los que pagan las consecuencias. Esto está provocando que muchos emigrantes legales traten de hacerse ciudadanos, hecho que merece todo el respeto y despierta el apetito de inescrupulosos, ya sean políticos, abogados o aventureros.

Pero hay ciertas cosas que no se aprenden en tantos cursos como se ofrecen para obtener la ciudadanía. Simplemente cito algunas de ellas.
En primer lugar trate de comprarse un arma de fuego. Estudios recientes muestran que nueve de cada diez ciudadanos en este país posee una. La población mundial está en posesión de 670 millones de armas de fuego. En Estados Unidos solamente hay 270 millones de armas en circulación. Cada año se fabrican ocho millones de armas en el mundo. Cuatro millones y medio se venden en Estados Unidos.
En segundo lugar asegúrese que ha visto todas las películas de la serie La Guerra de las Galaxias, Rambo, Ocean Eleven, Die Hard y un largo etcétera donde se nos muestra el manejo de esas armas y sus efectos.
En tercer lugar no se olvide que cuando vaya a comprar un teléfono portátil, lo que va a adquirir es un instrumento con el cual puede escuchar música, sacar fotos, enviar correos electrónicos, guardar mensajes y, de vez en cuando, hacer llamadas telefónicas. Más de una hora me costó convencer al empleado de una tienda cuando fui a comprar un teléfono y le dije que quería un teléfono para hablar por teléfono. Me miraba como si fuera un marciano.

En cuarto lugar asegúrese de haber leído todos los libros de la serie de Harry Potter, el niño prodigio que entra en el mundo mágico y nos hace vivir unas fantasías e irrealidades como si fuéramos unos estúpidos. Quizás no haríamos una cola ante una librería para comprar una biblia, un libro de reflexión, una obra de los grandes maestros de la literatura y el pensamiento. Pero para el libro del niño de gafas de miope y cara de subnormal sí tenemos tiempo.

En quinto lugar no se olvide de la comida rápida, la que nos convierte en enfermos crónicos. Este es el único país donde los pobres están enfermos de obesidad y los niños, a partir de los once años, ya presentan enfermedades de adultos como la diabetes, alta presión y asma. Ni se olvide tampoco de comprarse unos calzoncillos con el nombre de la marca bien claro. Con los pantalones medio arrastrando y anunciando la marca de calzoncillos que usamos, pareceremos mejores ciudadanos. Es el American Way of Life.