Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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viernes, 13 de febrero de 2009

LA SOAH Y LA IGNORANCIA

(Pictures and Text are property of Father Tomas del Valle-Reyes)
A finales de enero el mundo católico se vio conmocionado por una noticia que, para muchos, parecía increíble. El Papa Benedicto XVI había levantado la excomunión que pesaba sobre un grupo de obispos seguidores del arzobispo rebelde e integrista Marcel Lefebvre. Era como si un grupúsculo de menos de doscientos mil católicos tuviera más razón y derecho que cerca de mil doscientos millones en todo el mundo. De la sorpresa se pasó al escepticismo y de ahí a la protesta y al rechazo.
Era de conocimiento público que este grupo, se distingue por el antisemitismo que pregonan, además de sus posturas contra el Islam, la homosexualidad y el protestantismo. El Concilio Vaticano II fue un gran fiasco para ellos y una traición. Marcel Lefebvre el fundador de la Sociedad Sacerdotal San Pío X rechazaba la libertad religiosa, la colegialidad de los obispos y el uso de las lenguas nacionales en la liturgia Llegó en su rebeldía, a rechazar los consejos y órdenes del Papa Juan Pablo II y consagró cuatro obispos que mantuvieran su grupo cismático.
Entre los consagrados estaba el inglés Richard Williamson quien afirmara en una entrevista a un canal de la televisión sueca: "Creo que no hubo cámaras de gas". Añadió que no más de 300.000 judíos perecieron en campos de concentración nazis, en lugar de los seis millones aceptados mayoritariamente por los historiadores.
De más está el decir que estas declaraciones molestaron no tan solo al pueblo judío, sino al propio Papa Benedicto XVI y a muchos líderes religiosos y sociales por el cinismo y la ignorancia que presentan.
Pero Williamson es un poco reflejo de una conciencia bastante extendida entre el mundo católico. A determinados grupos no les interesa saber del Holocausto no tan solo por ignorancia, sino también por un sentimiento de culpa oculto y rezagado en el fondo de sus conciencias.
El Holocausto, o la Solución Final, como lo definieran algunos líderes nazis, fue el final de un proceso que comenzó hace casi veinte siglos. El antisemitismo cristiano comenzó durante el primer siglo de nuestra era con algunos de los padres de la iglesia, como Eusebio, Cirilo, Juan Crisóstomo, Agustín, Orígenes, Justino y Jerónimo, quienes publicaron folletos y panfletos históricamente llamados Adversus judaeos. Este veneno que provino de estos líderes espirituales fue inyectado a miles de congregantes iletrados e incultos quienes escucharon de estos maestros que los judíos mataron a Cristo, que eran los portadores de todas las enfermedades, que sus hijos eran del diablo, que estaban sedientos de sangre la cual bebían durante la Pascua y que eran igual de traidores que Judas Iscariote. El papa Gelasio I (492-496 ) dijo: "En la Biblia, así como Judas fue llamado diablo, así también sus hijos, los judíos, son diablos también.”
A lo largo de la Historia la predicación estuvo salpicada por sentimientos antisemitas con demasiada frecuencia. Martín Lutero, el reformador, afirmaba: "Después del diablo, el cristiano tiene a otro enemigo igual de cruel y venenoso, al judío.” La Inquisición, la policía política rusa de los zares, los pogroms y tantas instituciones, llevaron a la destrucción sistemática de un pueblo y una religión.
Los creadores del moderno estado de Israel no quieren que tal Holocausto se olvide. Se sienten deudores de sus antecesores y desean señalar con el dedo todas las injusticias que se han cometido contra sus antepasados. Y no con sentimiento de venganza, sino de aviso y de toma de conciencia. Lo que ocurrió con el pueblo judío puede ocurrir con otro pueblo, como sucedió con el pueblo armenio, masacrado por los turcos, o los millones de africanos asesinados durante la presidencia de Bill Clinton en África. El pueblo judío no quiere que sus muertos sean olvidados. Como ninguna vida humana arrebatada por los fanatismos, nacionalismos y religiones. Recordemos y respetemos

jueves, 29 de enero de 2009

LA PRIMAVERA NO HA MUERTO

Hace 50 años un campesino del Piamonte italiano que había llegado a la máxima jerarquía de la Iglesia Católica, clausuraba la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en la Basílica de San Pablo en Roma. En su discurso lanzó una idea revolucionaria: convocar una asamblea de todas las fuerzas vivas de la Iglesia para responder a los retos que la sociedad planteaba al Cristianismo desde el comienzo de la Revolución Francesa.
Los grupos conservadores dentro de la estructura de la Iglesia se pusieron a la defensiva. La Iglesia no debía cambiar. Quien debía cambiar era el mundo. Vivían en una torre de marfil y deseaban seguir viviendo en ella.
Entre el 11 de octubre de 1962 y el 8 de diciembre de 1965 se llevó a cabo este proceso de renovación. Fue, en palabras de muchos de los asistentes, un nuevo pentecostés, un tsunami en la Iglesia.
Juan XXIII, el campesino piamontés, no pudo ver concluida la Asamblea. Un cáncer mal atendido acabó con su vida antes de tiempo. Fue su sucesor quien no solo lo concluyera sino quien dirigiera su primera puesta en práctica. Fueron años de alegrías y esperanzas, penas y tristezas en la Iglesia.
Pero no todos estuvieron de acuerdo con tan asamblea conocida como Concilio Vaticano II. Hubo un grupo no muy grande, pero sí muy poderoso, que trató desde el primer momento de boicotear y anular todo.
Las fuerzas opositoras a esta renovación estuvieron dirigidas primero por el Cardenal Octaviani, quien dirigía el todopoderoso Santo Oficio. A él se unió un arzobispo francés quien contaba con una amplia experiencia pastoral tanto en Africa como en Francia. Marcel Lefebvre. Para hacer efectivo su rechazo al Vaticano II y a sus normas, creó la Fraternidad Sacerdotal San Pio X y establecieron sus cuarteles generales en la ciudad suiza de Econe. Desde allí se enfrentó abiertamente tanto a Pablo VI como a Juan Pablo II, de quienes afirmaba que eran usurpadores de la Cátedra de Pedro.
Viendo que no entraba en razones a pesar de las llamadas al orden por parte de los papas mencionados, se le amenazó con la excomunión, esto es, la expulsión de la comunidad católica. Lefebvre no sólo desoyó las llamadas a la disciplina y obediencia, sino que se atrevió a ordenar obispos como sus sucesores al frente de la Fraternidad. Con tan acto de desobediencia clara se apartó de la Comunión de la Iglesia y formó lo que se conoce en el mundo cristiano como un cisma, una separación. Juan Pablo II tuvo, muy a su pesar, que firmar en 1988 la excomunión de estos disidentes. Formaban una Iglesia Católica Cismática.
Lefebvre murió en 1991 negándose a todo diálogo y reconciliación. Su sucesor el francés Bernard Tissier de Mallerais, se mostró mucho más abierto a dialogar.
Producto de ello ha sido el levantamiento por parte de Roma de la excomunión que pesaba tanto sobre Bernard Tissier como Richard Williamson y Alfonso de Galaretta.
La polémica y la protesta no se han hecho esperar. Desde los sectores más abiertos y dialogantes de la Iglesia Católica se ha visto este levantamiento de excomuniones como un ceder al chantaje, al oscurantismo, al lado más triste de la reciente historia de la Iglesia. Un intento de matar el espíritu del Vaticano II. Desde los sectores más conservadores, un canto de victoria. Desde el punto de vista de Benedicto XVI, un intento por rehacer el diálogo, rehacer la unidad rota de la Iglesia. Desde el punto de vista de los sectores mediáticos, una concesión al conservadurismo, al antisemitismo, al diálogo con el mundo. Williamson, uno de los admitidos a la comunión se ha destacado por sus críticas al Holocausto. Es cierto que es la opinión de uno solo de los cerca de cinco mil obispos que hay en la Iglesia Católica, pero la ignorancia hace más ruido.
A pesar de todo, somos muchos los que seguimos pensando que la Primavera que comenzara Juan XXIII aún no ha muerto

lunes, 19 de enero de 2009

SI, SE PUEDE

El tercer lunes de enero según ordena la Constitución,
el ciudadano norteamericano Barack Hussein Obama, después de jurar sobre la Biblia que cumplirá y hará cumplir la Constitución, será investido como el cuadragésimo cuarto Presidente de la República de los Estados Unidos de América.
Si siempre es una novedad que un ciudadano particular asuma la carga de la presidencia de un país, en el caso que nos ocupa la responsabilidad, la historia, el reto son mayores.
El nuevo presidente va a ocupar el liderazgo de la aún primera potencia mundial. Bien es verdad que los errores, la ignorancia, las incomprensiones y el aislacionismo de presidentes anteriores han devaluado tal potencia, sin embargo hoy por hoy sigue siendo la primera.
Cuando el Sr Obama jure ante la Biblia, la misma que utilizaba el ex presidente Abraham Lincoln, estará asumiendo una serie de responsabilidades y retos.
Asumirá la responsabilidad de ser el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas más poderosas que ha conocido la Historia, aún cuando él nunca se vistió el uniforme militar ni tiene experiencia alguna en la milicia
Asumirá la responsabilidad de dirigir la recuperación de la economía mundial, aún cuando él ni es economista ni ha trabajado para ninguna de las grandes compañías financieras de Wall Street.
Asumirá la responsabilidad de manejar el problema emigratorio en una nación formada por emigrantes. Se calcula, de forma conservadora, que viven en el país, mejor dicho malviven, cerca de doce millones de ciudadanos venidos de todo el mundo sin documentación legal alguna. El no conoce ese problema ya que no es hijo de emigrantes. Su padre fue un respetado economista y profesor que, una vez logrados los propósitos que le trajeron a este país regresó a África.
Asumirá la responsabilidad de lograr la paz en tres zonas del mundo donde el enfrentamiento en parte viene dado por una visión de la vida y de la historia a la cual el no pertenece. El mundo musulmán y sus creencias, aún cuando le es conocido por su educación en sus años de infancia en Yakarta, y al que pertenecía su padre, no forma parte de sus creencias.
Asumirá la responsabilidad de un país que lo ha elegido para que sea su presidente pero sabiendo que por su origen africano un número considerable de los ciudadanos no lo van a aceptar.
Asumirá la responsabilidad de un país profundamente dividido entre dos visiones de la vida, la que acepta que desde el primer momento de la concepción ya hay una vida y hay que respetarla, y la de aquellos que creen que es una opción de la persona el hacer de la vida que ha engendrado lo que le da la gana. Son las opciones Pro Life y Pro Choice. A lo largo de su vida política se ha manifestado por esta última opción. ¿Podrá gobernar sabiendo que una parte importante de la población y de su liderazgo religioso no acepta sus planteamientos?
Empieza una etapa nueva no tan solo en la historia de los Estados Unidos sino en la aldea global en que hemos convertido el mundo. Con el grito de “Si, podemos” se logró lo inimaginable, que un afroamericano ocupe la Presidencia. ¿Para cuando un hispano?
Tertuliasiglo21@aol.com

lunes, 5 de enero de 2009

Carta de los Reyes Magos a los Padres

(escrita por el Rey Baltasar)
Queridos padres:

Melchor, Gaspar y el que os escribe, Baltasar, flipamos con vosotros. Hemos recibido miles de cartas de vuestros hijos e hijas pidiéndonos todo tipo de juguetes y cacharros. Estáis atiborrando a los niños de cosas superfluas, de regalos inútiles que dejarán abandonados en cualquier rincón en cuanto pase el primer calentón de la novedad. Permitidnos que os recordemos los regalos que realmente necesitan vuestros hijos.
En primer lugar, lo más importante que necesitan los niños es AMOR. Debéis achucharlos, besarlos, abrazarlos, acariciarlos. Y todo ello sin medida. Sin amor los niños no pueden crecer ni madurar; pero, cuidado: no confundáis amor con sensiblería barata; amor no significa consentirlo todo, satisfacer todos los caprichos o dejarse chantajear por sus pataletas. Eso sería malcriarlos. Amar significa también establecer límites, enseñarles a distinguir lo que está bien y lo que no, lo que se puede y debe hacer en cada momento y lo que no se puede consentir. Amar también es castigar cuando es preciso.
La segunda cosa que necesitan vuestros hijos es EDUCACIÓN. Esa es la mejor herencia que podéis dejarles. Hay que enseñarles a comportarse en cada circunstancia. Tenéis que decirles cómo deben comer, cómo usar los cubiertos, cómo vestir o cómo hablar en cada ocasión. Y, sobre todo, debéis enseñarles a respetar a los demás, y eso implica que aprendan a cuidar el trato con los adultos y, especialmente, con sus profesores: a ver si desterramos de una vez esa falsa idea de que todos somos iguales. Todos somos iguales ante la ley y poco más. No es lo mismo tratar con el Rey o con un obispo que con un amigo de juegos; y eso hay que enseñárselo a los niños pequeños; igual que deben aprender que la porquería no se tira al suelo, o que no se debe escupir ni blasfemar.
Las normas de urbanidad y buena educación debéis enseñarlas en casa. Vuestra responsabilidad no la podéis delegar en nadie. Y para educarlos correctamente se empieza predicando con el ejemplo: los padres sois el ejemplo que seguirán vuestros hijos.
No lo olvidéis. Debéis enseñarles también que su futuro depende de ellos mismos y de su ESFUERZO; y que los sueños sólo se consiguen a base de sacrificio. Porque las cosas importantes de la vida nadie se las va a regalar. Por eso tenéis el deber de educar su voluntad, para que sepan cuáles son sus obligaciones y las cumplan en cada momento. Tenéis que inculcarles que en la vida hay que hacer cosas que, muchas veces, no nos apetecen ni nos gustan, pero que son necesarias.
Lo bueno no siempre es lo que nos gusta, y lo bueno (estudiar, por ejemplo) hay que hacerlo, aunque suponga un esfuerzo. Por supuesto, también tenéis que recompensarles por el trabajo bien hecho. Y para ello no siempre es necesario vaciar la cartera. A veces, una felicitación cariñosa, un abrazo o un "estoy muy orgulloso de ti", vale más que todo el oro del mundo.

Muchos de vosotros tenéis uno o dos hijos como mucho, por eso, ellos, a veces, se creen el ombligo del universo. Tenéis que hacerles ver que no están solos en el mundo, que hay otros muchos niños, no tan afortunados como ellos, con los que deben ser solidarios. La SOLIDARIDAD es la mejor escuela de la vida de vuestros hijos y en ella vosotros deberíais ser sus mejores maestros.
También tenéis la obligación de explicarles a vuestros hijos para qué los habéis traído al mundo, qué sentido tienen sus vidas, porque si no pueden pensar que el sentido de la vida es solamente divertirse, beber, las drogas, el sexo, comprar.....y poco más. A nosotros el sentido nos lo indicó una estrella, que nos llevó hasta Belén y allí descubrimos al NIÑO-DIOS, que desde entonces es el que ha dado sentido a nuestras vidas. El es el que hace posible que desde hace tantos años sigamos visitando vuestras casas, sin desfallecer. Sin Él no lo podríamos conseguir. ¿Habéis descubierto ya vuestra estrella? Sin ella, todo lo que os hemos dicho anteriormente es más difícil de conseguir.
¡Ah!, se me olvidaba, muchos de vosotros nos habéis preguntado qué les podéis regalar a vuestros hijos este año. Gaspar, Melchor y yo lo hemos hablado y hemos llegado a la conclusión que el mejor regalo que les podéis hacer es un poco más de vuestras personas y de vuestro TIEMPO. Ellos lo agradecerán algún día. Y, si no, ¿qué importa? A fin de cuentas habréis cumplido con vuestra obligación de padres, ya que es una de las cosas más importantes y bonitas que puede hacer alguien en este mundo. Y eso llenará vuestras vidas de felicidad y sentido.
Atentamente, Gaspar, Melchor, y, en su nombre, Baltasar. ¡Feliz Navidad!
(Escrito por José Teófilo Martín Losada Presidente de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza en Extremadura)

jueves, 1 de enero de 2009

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVO

El poeta nos recordaba que "…al volver la vista atrás se mira el camino que nunca se ha de volver a pisar…" al comenzar un nuevo año nos sentimos agobiados y no podemos menos que mirar al año que ha concluido y ver todo aquello que el vendaval del 2008 se llevó.
El viento se llevó la vida de muchos personajes que fueron un poco iconos en nuestra cultura occidental. Protagonistas de muchas de nuestras ilusiones y fantasías como Charlton Heston, cuya interpretación del Moisés en Los Diez Mandamientos lo inmortalizaría. Paul Newman y Richard Widmark personificando héroes y villanos entraron en nuestras vidas a través del celuloide.
El viento se llevó la vida de Alexis II, el Patriarca Ortodoxo de Moscú, quien fuera la conciencia de la Rusia postsoviética. Testigo y víctima de las invasiones nazis y soviéticas en su patria, Estonia. Como Patriarca luchó fuertemente para que la fe y la educación religiosa volviera a la vida rusa. Se opuso fuertemente a lo que llamaba la "invasión católica" de Rusia, negándose a recibir a Juan Pablo II en Moscú.
El viento se llevó la vida de varios cientos de jóvenes norteamericanos que empaparon con su sangre las tierras iraquíes y afganas en una guerra inútil - ¿alguna es útil?- y junto con sus vidas el viento de la muerte se llevó igualmente cientos de miles de hombres mujeres y niños de estos mismos países cuyo único pecado es haber nacido en esa parte del mundo.
El viento se llevó las ilusiones de muchos emigrantes sin papeles que habían puesto sus esperanzas en una reforma migratoria que nunca se llevó a cabo. Es más rentable para ciertos políticos y empresarios mantener la situación como está. Los indocumentados mantienen la economía a precios bajos, no exigen demasiado y se les pueden amenazar, extorsionar y engañar. Han dejado de lado la humanidad y los sentimientos de tantos emigrantes que no ven a sus familias desde hace décadas. Es lo insólito de una sociedad formada por emigrantes que cierra sus puertas a los emigrantes.
El viento se llevó los sueños de un hogar de miles de familias norteamericanas que fueron engañadas por agentes inmobiliarios inescrupulosos, banqueros ávidos de vender hipotecas, burocracias gubernamentales ineficaces.
El viento se llevó los ahorros de toda la vida de miles de trabajadores que confiaron sus pensiones a bancos y agentes igualmente inescrupulosos expertos en lo que se denomina ingenierías financieras o mejor dicho, en engaños y trampas financieras cuya única finalidad era enriquecerse sin escrúpulo alguno.
El viento se llevó un sistema económico capitalista que ha demostrado que no sirve. Quiebras de bancos, pirámides financieras, fabricantes de automóviles que viven en mundos irreales. Ochenta años después del famoso crack económico del 29, la famosa Depresión Económica que sembró los cementerios de ejecutivos suicidados, bancos quebrados, refugios e iglesias a rebosar dando de comer y atendiendo a una sociedad herida y engañada. La historia en muchos aspectos irónicamente se repite.
El viento se llevó la frágil paz en Israel. El conflicto palestino israelí parece condenado a un eterno retorno de paz y violencia. Se habían curado las heridas de la última intifada, empezaban a verse horizontes de paz y tranquilidad duraderas cuando la ruptura de los compromisos por parte del movimiento terrorista que ha secuestrado la sociedad palestina, ha teñido de sangre la Tierra Santa. ¿Cuánta sangre más se debe derramar para que al final llegue la paz?
Empecemos el nuevo año con el viento de cara, caminando y soñando en construir un mundo mejor del que hemos recibido de nuestros mayores. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar, y al volver la vista atrás se contempla el camino que nunca más se volverá a pisar."

sábado, 20 de diciembre de 2008

FELIZ NAVIDAD

El año 2000 marcó el comienzo de una nueva etapa en la historia de Occidente. Conmemorábamos los dos mil años del nacimiento de un predicador que nació en una provincia marginal del Imperio Romano. Para muchos fue comenzar un tercer milenio, lleno de expectativas y de nuevos proyectos. Pocos pensaban que era el comienzo de calamidades y desgracias.
En septiembre de 2001 un grupo de fanáticos religiosos nos destruyeron los símbolos del poder económico y militar. La caída de las Torres nos presagiaba un futuro incierto.
De la caída de aquellos símbolos nos vimos envueltos en dos guerras que ya llevan destruidos dos países, llenos los cementerios, agotados los dineros del Estado, sembrados de inseguridad y depresión todos los aspectos de nuestra vida.
De la caída de aquellos símbolos han surgido también el caos en los bancos, se han destapado las trampas financieras, nos hemos visto envueltos en problemas de inseguridades económicas de las cuales nos vemos el final.
Ante estos hechos han surgido agoreros y profetas de calamidades. Desde aquellos que pretenden anunciarnos la inminencia del fin del mundo, a los que nos dicen que el único dios que existe es el billete de banco, la tarjeta de crédito, el tener, el ser importante, el lucirse gastar y aparentar. Para ellos la navidad no es otra cosa que un comprar y comer sin control. Hay que salvar la economía consumiendo. No sirven los símbolos religiosos. Es de mal gusto en una sociedad donde los fanáticos religiosos nos han destruido nuestras seguridades.
También han surgido, por otro lado, los creyentes sinceros. Aquellos para los cuales la navidad no es tan solo un día al año. Son todos los días. Son navidad los días en que miramos un niño, lo respetamos porque es símbolo de una vida que nace, y todo lo que nace es frágil y hay que cuidarlo. Son navidad los días en que miramos al anciano y lo tratamos con respeto. Gracias a ellos, a su trabajo y su ilusión por la vida hemos logrado formar familias, construir el país, vivir mejor de cómo ellos lo hicieron al principio de su existencia. Son navidad los días en que miramos al encarcelado. A veces vemos en ellos al delincuente, al que se equivocó, al que nos engañó o nos violentó.
Son el espejo de nuestras equivocaciones, de nuestros fracasos, de nuestras formas egoístas de ver y construir la vida. Pocas veces vemos en ellos a un ser humano débil, engañado, víctima de la sociedad egoísta, violenta y cruel que hemos creado. Son navidad los días en que miramos al emigrante sin papeles, explotado, deprimido, que vive los días con nostalgia de los suyos, ansiando un abrazo cálido y sincero. Son navidad los días en que nos acercamos a los hospitales y vemos y acompañamos al hermano enfermo, herido, solo, que ansía cariño y calor humano. Son navidad esos días en que nos reunimos en torno a una mesa para compartir unos alimentos que nos recuerdan nuestra infancia donde compartíamos dulces y canciones, añoranzas de tiempos pasados, tierras lejanas, familias divididas o separadas.
Navidad es cualquier día del año en amamos, compartimos y respetamos a todo ser humano que se acerca a nosotros.

Tertuliasiglo21@aol.com

viernes, 5 de diciembre de 2008

VOCABULARIO PARA
SEGUIR LA NAVIDAD

Cuando llega esta época del año en el mundo llamado cristiano solemos celebrar y recordar el nacimiento de un judío marginal que vivió en el siglo I de la era actual. Su doctrina y ejemplo han llegado hasta nosotros con más o menos fidelidad.
En el mundo europeo mediterráneo se estableció que la fecha de su nacimiento fuera el 25 de diciembre, en una humilde cueva situada en las laderas de la aldea de Belén, un pequeño poblado en el este de Jerusalén. Cuando sus seguidores, establecidos en Roma, casi tres siglos después, vieron la conveniencia de celebrar su nacimiento en una fecha determinada, decidieron que esta fuera la del 25 de diciembre.
En el mundo cristiano oriental, el de Asia Menor, se estableció la fecha del 6 de enero como la más apropiada para celebrar tal nacimiento. Desde entonces hasta el día de hoy se han dado una serie de versiones y se han adornado estas celebraciones con diversos personajes y objetos. Veamos algunos de ellos.
NAVIDAD, esta palabra es una abreviación del vocablo NATIVIDAD, el cual significa nacimiento, y sirve para indicar el día del nacimiento de Jesús de Nazaret, un judío procedente de la Provincia Romana de Judea en el siglo I.
BELEN, es la traducción castellana de BETLEHEM, nombre hebreo de una pequeña aldea cercana a Jerusalén. Significa Casa del Pan, o Panadería. Dicho lugar es famoso en el mundo religioso judío ya que allí nació David, el gran rey fundador de Jerusalén.
TRES SANTOS REYES. Misteriosos personajes que, siguiendo las profecías y unos signos extraños en el firmamento, llegaron a Jerusalén en busca del llamado Rey de los Judíos. No sabemos ni cuantos eran ni sus nombres ni de donde vinieron ni a donde iban. Tan sólo el evangelista Mateo nos cuenta de su existencia y nos dice que ofrecieron tres regalos, de ahí que Beda el Venerable en la Edad Media supuso que eran tres.

ARBOL DE NAVIDAD Tradición centroeuropea que recuerda el árbol del paraíso terrenal, en el cual según aparece en el primer libro de la Biblia, el demonio tentó a Eva. De un árbol vino la perdición, de un árbol adornado por la estrella de los Reyes y el ángel, nos viene la salvación llevada a cabo por el nacimiento de Cristo.
VILLANCICOS. Como su nombre indica, coplas populares cantadas por los villanos, o sea los habitantes de las villas y aldeas. Son de diversos los temas que se cantan, de amor, nostalgia, etc. Los más conocidos son los dedicados al nacimiento e infancia de Jesús de Nazaret, su madre, su padre adoptivo, etc. Se cantan fundamentalmente en esta etapa del año, quedando asociado su nombre a la navidad.
SANTA CLAUS-PAPA NOEL-SANTA- Personaje grotesco grasoso, gordo y ridículo que, tomando como base al obispo San Nicolás, lleva regalos a los niños. Esta tradición holandesa de honrar a los menores el 6 de diciembre fue traía a los Estados Unidos por los colonizadores y comerciantes holandeses, quienes la extendieron en la ciudad de Nueva Amsterdam, ciudad que posteriormente cambiaría su nombre por el de Nueva York. Originalmente iba vestido de azul. En el siglo pasado, en unas fiestas navideñas unos grandes almacenes neoyorquinos lo vistieron de rojo, ya que un conocido refresco tenía pintadas sus latas y botellas de ese color. Desde entonces todos los años vemos como se ridiculiza a los ancianos, se engaña a los niños y se invita al consumismo salvaje y desenfrenado en unas fechas en las cuales el mensaje auténtico del nacimiento de Cristo se relega al olvido.
Podríamos continuar con los diversos signos, pero el espacio no da para más. Tan solo recordar que navidad es cualquier día del año en que nos acercamos a un ser humano y lo tratamos como ser humano, con dignidad, como lo que es, como hermano..