Mayo 4, 2014
Los medios de comunicación
y las nuevas tecnologías nos han hecho hijos de lo inmediato, del ahora para ahora, del ya. Y poco a poco hemos ido perdiendo una gran cualidad, la del saber mirar hacia atrás y aprender de los personajes, las situaciones históricas, las experiencias de la vida. No hay nada más viejo que el periódico de ayer, nos recalcaban en las clases de periodismo. Por eso no es de extrañar que Juan XXIII sea un perfecto desconocido para mucha gente. Cuando el domingo 27 de abril la Iglesia, a través del Papa Francisco, declaró que tanto Juan Pablo II como Juan XXIII podían ser venerados en la comunidad creyente como santos, para muchos este último era un perfecto desconocido.
El Papa polaco desde los inicios de su pontificado inundó los platós de cine, los estudios de televisión, las redacciones de radio y periódicos. Fue el gran actor de teatro que, con sus cualidades y destrezas, supo desempeñar el papel que todo actor sueña. El texto a declamar tenía cerca de dos mil años de redactado. No era otro que el evangelio leído, vivido y recitado para los hombres y mujeres del siglo xx, un siglo lleno de angustias, guerras y dolores. El gritó y actuó brindando esperanza.
El otro acompañante en la gran fiesta de la canonización es menos conocido. Pero sin él y su audacia, su visión del mundo y de la Iglesia, no hubiera sido posible el Papa Polaco.
Angelo Giuseppe Roncalli era hijo de una familia campesina. Junto a ella aprendió a leer los signos de la naturaleza. Su astucia le venía de saber combatir plagas, romper terrones de tierra, espulgar las vides y un largo etcétera. Pronto entró en la vida eclesiástica, pero no olvidó sus orígenes. Esos le ayudaron a saber sembrar para poder recoger, a tener la astucia suficiente para moverse entre los pasillos de las cancillerías y los despachos de la Curia. Sin haber pasado por escuelas de diplomacia o de administración de empresas, fue delegado pontificio en los países eslavos, en esas delegaciones que nadie con deseos de prosperar en el cuerpo diplomático deseaba ocupar. Era considerado en la
Cancillería Vaticana como “el campesino de la diplomacia vaticana” Hombre bueno, hombre sencillo, hombre obediente. Pero hombre astuto, sincero y audaz. Con su sonrisa y su humanidad logró bajarle los humos a la arrogante presidencia francesa que miraba despectivamente a la Iglesia y su actuación durante la segunda guerra mundial.
En sus ratos libres el “campesino del cuerpo diplomático” se había acercado a la periferia de la Iglesia, a los lugares del dolor, la soledad, la tristeza, el abandono. Se dio cuenta de que era más lo que unía a los creyentes que las pocas cosas que les separaba. Supo escuchar el clamor del pueblo con el que se mezclaba ya que era uno más del pueblo, un campesino. Hablaba el mismo lenguaje de la gente. Lo que después Francisco, uno de sus sucesores, llamará el olor a oveja.
Una vez llegado al papado tuvo una visión más amplia de la Iglesia de la que había tenido su predecesor, Pio XII. Y decide convocar a toda la familia creyente para devolver el rostro auténtico de Cristo a la Iglesia.
Para restañar las heridas causadas por la Revolución Francesa que nunca antes se habían curado y cicatrizado. Sin la reforma, la apertura, el curar heridas no hubiera sido posible el Concilio. Ni Pablo VI. Ni Juan Pablo I. Ni Juan Pablo II.
De Juan XXIII poco se sabía cuando fue elegido Papa. Y menos se sigue sabiendo cincuenta años después. Tan solo se contaban anécdotas, muchas de ellas falsas. Lo que sí presentaban era a un hombre bueno, audaz, con visión de futuro y con sólidas convicciones religiosas.
Cuando falleció no dejó títulos ni bienes a sus parientes. Tan solo su “Diario del alma” cuaderno donde, desde los 14 años, fue escribiendo sus experiencias espirituales, sus desahogos, sus alegrías y penas, sus esperanzas y tristezas. Que después haya acompañado a Juan Pablo II en la subida a los altares no es de extrañar. Era un hombre bueno. Era Juan, otro precursor.
Columna del Padre Tomás
En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.
Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.
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jueves, 1 de mayo de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
LOS JUANES DE LA HISTORIA
Abril 27, 2014
A partir del 27 de abril el santoral católico contará con
dos nuevos miembros.
Ambos ocuparon el puesto dirigente más importante en la Iglesia Católica.
Ambos obispos de Roma. Ambos dejaron huella en la Iglesia y en la sociedad civil.
Uno venía del mundo eslavo, era polaco.
El otro vivió cerca de 30 años en ese mismo mundo eslavo.
Uno fue trabajador en una cantera durante la II Guerra.
El otro capellán militar en la I Guerra Mundial.
Ambos revolucionaron la Iglesia y fueron referente moral para el mundo.
De Karol Wojtila, Juan Pablo II, sabemos vida y milagros.
Venía de un mundo de totalitarismos y opresiones, de inseguridades y miedos.
Su voz fue un grito a la libertad y su acción decisiva para derribar muros.
Dirigió la Iglesia desde el 16 de octubre de 1978 al 2 de abril de 2005, un total de 8,935 días.
A lo largo de su pontificado hizo 104 viajes fuera de Italia y 146 en la misma Italia. Fue un actor de teatro que llegó al pontificado pero no dejó de ser actor. Su escenario fue el mundo.
El papel a representar fue el de testigo del evangelio.
Sus palabras al comienzo de su pontificado –“no tengan miedo a Cristo Resucitado” fue su poema, su libreto, su mensaje.
Su entierro fue global en el mundo de la globalización.
De Angelo Roncalli , Juan XXIII, conocemos menos detalles, aun cuando su vida no fue nada sencilla.
Fue profesor de seminario.
Encargado de obras caritativas en su diócesis.
Por avatares extraños entró a trabajar en el cuerpo diplomático del Vaticano.
Treinta años de su vida los dedicó a representar a la Iglesia en un mundo fundamentalmente ortodoxo. Bulgaria, Turquía Grecia, Francia fueron algunos de sus destinos. Salvó cientos de judíos del exterminio desde su puesto diplomático con su astucia campesina.
En el ocaso de su vida es llamado a dirigir la Iglesia. Tenía 77 años cuando fue elegido Papa.
Uno de transición, decían las malas lenguas.
Él también fue viajero. Fue de peregrino a Loreto y Asís
En el corto tiempo de su pontificado publicó 8 cartas encíclicas, convocó un Sínodo para Roma y para toda la Iglesia, dio inicio a la reforma del Derecho Canónico.
Fue decisiva su actuación y mediación en la crisis de los misiles rusos instalados en Cuba.
No en vano fue un astuto diplomático que conocía muy bien el alma eslava.
Su gran obra fue la convocatoria del evento más importante de la Iglesia Católica en los últimos cinco siglos: el Concilio Vaticano II. Refutando a los profetas de calamidades abrió las puertas de “la Iglesia… para rejuvenecer su rostro, para responder mejor al plan de su Fundador”
Juan XXIII, el Papa Bueno, ha sido la persona que, desde su sencillez, su humanidad y su cercanía inició la revolución eclesial. Siendo ya Papa se escapaba del Vaticano para visitar las cárceles, consolar enfermos, charlar con los obreros con los que compartía su vasito de vino.
Les volvía locos a los encargados de su seguridad. Empezó a devolverle la humanidad a la Iglesia.
Los que lo recordamos desde nuestra juventud no podemos menos que alegrarnos que un hombre bueno, un hombre cercano, un hombre de Dios va a ser reconocido.
Un aldeano sonriente que nos recordó que la vida es bella y merece ser vivida.
A partir del 27 de abril el santoral católico contará con
dos nuevos miembros.Ambos ocuparon el puesto dirigente más importante en la Iglesia Católica.
Ambos obispos de Roma. Ambos dejaron huella en la Iglesia y en la sociedad civil.
Uno venía del mundo eslavo, era polaco.
El otro vivió cerca de 30 años en ese mismo mundo eslavo.
Uno fue trabajador en una cantera durante la II Guerra.
El otro capellán militar en la I Guerra Mundial.
Ambos revolucionaron la Iglesia y fueron referente moral para el mundo.
De Karol Wojtila, Juan Pablo II, sabemos vida y milagros.
Venía de un mundo de totalitarismos y opresiones, de inseguridades y miedos.
Su voz fue un grito a la libertad y su acción decisiva para derribar muros.
Dirigió la Iglesia desde el 16 de octubre de 1978 al 2 de abril de 2005, un total de 8,935 días.
A lo largo de su pontificado hizo 104 viajes fuera de Italia y 146 en la misma Italia. Fue un actor de teatro que llegó al pontificado pero no dejó de ser actor. Su escenario fue el mundo.
Sus palabras al comienzo de su pontificado –“no tengan miedo a Cristo Resucitado” fue su poema, su libreto, su mensaje.
Su entierro fue global en el mundo de la globalización.
De Angelo Roncalli , Juan XXIII, conocemos menos detalles, aun cuando su vida no fue nada sencilla.
Fue profesor de seminario.
Encargado de obras caritativas en su diócesis.
Por avatares extraños entró a trabajar en el cuerpo diplomático del Vaticano.
Treinta años de su vida los dedicó a representar a la Iglesia en un mundo fundamentalmente ortodoxo. Bulgaria, Turquía Grecia, Francia fueron algunos de sus destinos. Salvó cientos de judíos del exterminio desde su puesto diplomático con su astucia campesina.
En el ocaso de su vida es llamado a dirigir la Iglesia. Tenía 77 años cuando fue elegido Papa.
Uno de transición, decían las malas lenguas.
Él también fue viajero. Fue de peregrino a Loreto y Asís
En el corto tiempo de su pontificado publicó 8 cartas encíclicas, convocó un Sínodo para Roma y para toda la Iglesia, dio inicio a la reforma del Derecho Canónico.
Fue decisiva su actuación y mediación en la crisis de los misiles rusos instalados en Cuba.
No en vano fue un astuto diplomático que conocía muy bien el alma eslava.
Su gran obra fue la convocatoria del evento más importante de la Iglesia Católica en los últimos cinco siglos: el Concilio Vaticano II. Refutando a los profetas de calamidades abrió las puertas de “la Iglesia… para rejuvenecer su rostro, para responder mejor al plan de su Fundador”

Juan XXIII, el Papa Bueno, ha sido la persona que, desde su sencillez, su humanidad y su cercanía inició la revolución eclesial. Siendo ya Papa se escapaba del Vaticano para visitar las cárceles, consolar enfermos, charlar con los obreros con los que compartía su vasito de vino.
Les volvía locos a los encargados de su seguridad. Empezó a devolverle la humanidad a la Iglesia.
Los que lo recordamos desde nuestra juventud no podemos menos que alegrarnos que un hombre bueno, un hombre cercano, un hombre de Dios va a ser reconocido.
Un aldeano sonriente que nos recordó que la vida es bella y merece ser vivida.
jueves, 27 de marzo de 2014
¿SANTAS ALIANZAS?
Columna de Marzo 30, 2014
Hace pocos días tuvo lugar en el
Vaticano el encuentro entre el Presidente Obama y el Papa Francisco.
La reunión se podría decir que era el final de un acercamiento con la Iglesia comenzado cuando el Sr Obama apenas tenía seis años y su madre lo matriculó en la Santo Fransiskus Asisi una escuela elemental católica en Yakarta, ciudad donde la familia se había trasladado.
Sus asistencias a la misa dominical eran esporádicas.
Su primer contacto fuerte y serio con la Iglesia Católica se llevó a cabo cuando, recién graduado con apenas 25 años, comenzó a trabajar como organizador de comunidades en la arquidiócesis de Chicago.
Era bien conocido en los círculos católicos afroamericanos de la ciudad de los vientos.
Tuvo el apoyo y el respeto de varios párrocos y líderes católicos afroamericanos, llegando incluso a entablar conversaciones con algunos obispos a los cuales les solicitó fondos para financiar sus proyectos.
La vida siguió su curso y sus intereses en la doctrina católica se centraron sobre todo en temas sociales. Las divergencias comenzaron pronto cuando empezó a ignorar a los no nacidos.
Era legítima su lucha por los derechos humanos, pero de los nacidos. Los sin aún nacer no contaban para él.
La batalla ha sido, y sigue siendo, larga.
La Jerarquía Católica defiende la vida desde el primer momento de la concepción.
Para el Sr. Obama empieza el derecho a la vida nueve meses después.
Y, cuando se llega a ciertas etapas, se puede prescindir de ella.
El diálogo con la Iglesia no corría con la fluidez y el respeto de sus primeros años en las parroquias de Chicago.
El paso del tiempo ha traído cambios profundos en el liderazgo de la Iglesia y de la política americana.
Ahora ocupa la sede de Roma un hombre llegado de los confines del mundo, también organizador de comunidades.
Que bien claro ha gritado contra las guerras, las leyes de mercado, la discriminación de jóvenes y ancianos.
Un pastor respetado por su integridad y sinceridad.
El joven abogado afroamericano, líder comunitario, ha llegado lejos en su vida profesional y personal.
Ahora es el Presidente de los Estados Unidos de América, la potencia quizás más grande que ha habido en la Historia de la Humanidad.
Se ha sentido atraído por la sinceridad y claridad del Pastor de Roma.
Y ha hecho lo posible por encontrarse con él.
Desea trabajar junto a él para eliminar la pobreza, construir la paz, erradicar la trata de seres humanos.
Francisco le ha recordado que la pobreza se vence desde el respeto a la persona toda, a la que es concebida y se le deja concluir su ciclo completo de existencia.
Que la pobreza no se puede eliminar utilizando emigrantes a los que no se les respeta sus más mínimos derechos.
Que la justicia no se consigue invadiendo países, encerrando personas sin haber pasado por un tribunal, que la paz se alcanza con soluciones negociadas.
El encuentro en el Vaticano el pasado 27 marzo entre el obispo de Roma y el Presidente de Estados Unidos duró más de lo normal, cincuenta minutos.
Obama regaló al Papa unas semillas de los árboles que crecen en la Casa Blanca.
¿Semillas de nuevas alianzas por la paz, la justicia y el respeto? Dejemos que las semillas crezcan desde “La Alegría del Evangelio” el libro que el Papa le obsequió.
Tertuliasiglo21@aol.com
Hace pocos días tuvo lugar en el
Vaticano el encuentro entre el Presidente Obama y el Papa Francisco. La reunión se podría decir que era el final de un acercamiento con la Iglesia comenzado cuando el Sr Obama apenas tenía seis años y su madre lo matriculó en la Santo Fransiskus Asisi una escuela elemental católica en Yakarta, ciudad donde la familia se había trasladado.
Sus asistencias a la misa dominical eran esporádicas.
Su primer contacto fuerte y serio con la Iglesia Católica se llevó a cabo cuando, recién graduado con apenas 25 años, comenzó a trabajar como organizador de comunidades en la arquidiócesis de Chicago.Era bien conocido en los círculos católicos afroamericanos de la ciudad de los vientos.
Tuvo el apoyo y el respeto de varios párrocos y líderes católicos afroamericanos, llegando incluso a entablar conversaciones con algunos obispos a los cuales les solicitó fondos para financiar sus proyectos.
La vida siguió su curso y sus intereses en la doctrina católica se centraron sobre todo en temas sociales. Las divergencias comenzaron pronto cuando empezó a ignorar a los no nacidos.
Era legítima su lucha por los derechos humanos, pero de los nacidos. Los sin aún nacer no contaban para él. La batalla ha sido, y sigue siendo, larga.
La Jerarquía Católica defiende la vida desde el primer momento de la concepción.
Para el Sr. Obama empieza el derecho a la vida nueve meses después.
Y, cuando se llega a ciertas etapas, se puede prescindir de ella.
El diálogo con la Iglesia no corría con la fluidez y el respeto de sus primeros años en las parroquias de Chicago.

El paso del tiempo ha traído cambios profundos en el liderazgo de la Iglesia y de la política americana.
Ahora ocupa la sede de Roma un hombre llegado de los confines del mundo, también organizador de comunidades.
Que bien claro ha gritado contra las guerras, las leyes de mercado, la discriminación de jóvenes y ancianos.
Un pastor respetado por su integridad y sinceridad.
El joven abogado afroamericano, líder comunitario, ha llegado lejos en su vida profesional y personal.
Ahora es el Presidente de los Estados Unidos de América, la potencia quizás más grande que ha habido en la Historia de la Humanidad.Se ha sentido atraído por la sinceridad y claridad del Pastor de Roma.
Y ha hecho lo posible por encontrarse con él.
Desea trabajar junto a él para eliminar la pobreza, construir la paz, erradicar la trata de seres humanos.
Francisco le ha recordado que la pobreza se vence desde el respeto a la persona toda, a la que es concebida y se le deja concluir su ciclo completo de existencia.
Que la pobreza no se puede eliminar utilizando emigrantes a los que no se les respeta sus más mínimos derechos. Que la justicia no se consigue invadiendo países, encerrando personas sin haber pasado por un tribunal, que la paz se alcanza con soluciones negociadas.
El encuentro en el Vaticano el pasado 27 marzo entre el obispo de Roma y el Presidente de Estados Unidos duró más de lo normal, cincuenta minutos.
Obama regaló al Papa unas semillas de los árboles que crecen en la Casa Blanca.
¿Semillas de nuevas alianzas por la paz, la justicia y el respeto? Dejemos que las semillas crezcan desde “La Alegría del Evangelio” el libro que el Papa le obsequió.
Tertuliasiglo21@aol.com
viernes, 14 de marzo de 2014
FRANCISCO, DOCE MESES DESPUES
Marzo 16, 2014
Abril de 2005. La Roma de después del pontificado de Juan Pablo II volvía al ritual de elección de un nuevo Papa.
Un cónclave más. Se esperaba corto y así fue.
Lo que debía permanecer en secreto pronto fue comentario en tertulias, calles, redacciones de periódicos.
El más votado en la primera noche lo fue el cardenal Martini.
Ante la negativa del mismo surgió un nombre hasta el momento desconocido en las quinielas, Jorge Mario Bergoglio.
No fue el elegido, pero quizás sí el pactado.
Casi 8 años después de la elección de Benedicto XVI, en una movida sorprendente y audaz, renuncia al pontificado.
Era la primera vez en varios cientos de años que eso ocurría.
De nuevo la maquinaria electoral se puso a funcionar.
Y ahora, ¿quién? El recuerdo de Bergoglio estaba aún vivo en muchos de los participantes del Cónclave del 85.
El jesuita que pudo haber sido elegido en el 2005 fue el seleccionado. Y con él llegó la primavera a la Iglesia.
Todo este año ha sido de sorpresas, alegrías, incertidumbres en la Iglesia y en la sociedad en general. El hombre que fueron a buscar al fin del mundo se ha puesto a la cabeza del liderazgo mundial. Era impensable que periódicos como el New York Times, Le Monde, Il corriere della sera o La Reppublica le dedicaran páginas y comentarios laudatorios a un Papa.
Las revistas de gran tirada mundial como Vanity Fair, New Yorker, Forbes, Rolling Stones Time le dieron igualmente cobertura. Ante este hecho mediático nunca antes visto para con un Papa la pregunta que viene a mente en primer lugar es ¿quién es este Papa? ¿Por qué de su popularidad?
Para entender este primer año de Francisco creo sirve recordar el viejo cuento de los hermanos Andersen, aquel que nos habla de unos farsantes que vendían una tela visible tan solo a los inteligentes. Nadie quería pasar por ignorante y todos alababan algo que no existía. Fue un niño quien vio al Rey vestido con la famosa tela el que dijo que estaba desnudo, que todo era una farsa.
Francisco ha sido un poco el niño que nos ha dicho que hay mucha farsa en la Iglesia, mucha mediocridad, y muy pocas ganas de vivir el evangelio y el mensaje de Jesús de Nazaret. Y la mejor forma de declarar que la tela invisible no existe es la de volver a lo fundamental de la Iglesia, el ser humano que busca razones para creer, metas por las que luchar, amores que llenen su corazón, sentido para su vida.
La Iglesia, aquella que Lutero afirmaba que Semper est reformanda (que siempre se debe reformar) es la que ha visto en Francisco un pastor, un hombre de fe, un hombre actual, que vive y sufre las angustias y esperanzas, las penas y tristezas de la comunidad humana.
Por eso lo sigue, lo escucha, lo admira, lo critica, lo reniega. Y Francisco, desde su sencillez, ha puesto de actualidad el viejo diálogo entre D. Quijote y Sancho, “deja que los perros ladren, señal que cabalgamos¨ Francisco, inquieto y andariego como Iñigo el de Loyola, su maestro, es corredor de fondo, cura callejero como se definió él mismo, que está saliendo a los caminos del mundo para darnos esperanzas. Lleva un año. Dejemos que siga caminando a pesar de los perros.
www.columnadelpadretomas.blogspot.com
Abril de 2005. La Roma de después del pontificado de Juan Pablo II volvía al ritual de elección de un nuevo Papa.
Un cónclave más. Se esperaba corto y así fue.
Lo que debía permanecer en secreto pronto fue comentario en tertulias, calles, redacciones de periódicos.
El más votado en la primera noche lo fue el cardenal Martini.
Ante la negativa del mismo surgió un nombre hasta el momento desconocido en las quinielas, Jorge Mario Bergoglio.
No fue el elegido, pero quizás sí el pactado.
Casi 8 años después de la elección de Benedicto XVI, en una movida sorprendente y audaz, renuncia al pontificado.
Era la primera vez en varios cientos de años que eso ocurría.
De nuevo la maquinaria electoral se puso a funcionar.
Y ahora, ¿quién? El recuerdo de Bergoglio estaba aún vivo en muchos de los participantes del Cónclave del 85.
El jesuita que pudo haber sido elegido en el 2005 fue el seleccionado. Y con él llegó la primavera a la Iglesia.
Todo este año ha sido de sorpresas, alegrías, incertidumbres en la Iglesia y en la sociedad en general. El hombre que fueron a buscar al fin del mundo se ha puesto a la cabeza del liderazgo mundial. Era impensable que periódicos como el New York Times, Le Monde, Il corriere della sera o La Reppublica le dedicaran páginas y comentarios laudatorios a un Papa.
Las revistas de gran tirada mundial como Vanity Fair, New Yorker, Forbes, Rolling Stones Time le dieron igualmente cobertura. Ante este hecho mediático nunca antes visto para con un Papa la pregunta que viene a mente en primer lugar es ¿quién es este Papa? ¿Por qué de su popularidad?
Para entender este primer año de Francisco creo sirve recordar el viejo cuento de los hermanos Andersen, aquel que nos habla de unos farsantes que vendían una tela visible tan solo a los inteligentes. Nadie quería pasar por ignorante y todos alababan algo que no existía. Fue un niño quien vio al Rey vestido con la famosa tela el que dijo que estaba desnudo, que todo era una farsa.
Francisco ha sido un poco el niño que nos ha dicho que hay mucha farsa en la Iglesia, mucha mediocridad, y muy pocas ganas de vivir el evangelio y el mensaje de Jesús de Nazaret. Y la mejor forma de declarar que la tela invisible no existe es la de volver a lo fundamental de la Iglesia, el ser humano que busca razones para creer, metas por las que luchar, amores que llenen su corazón, sentido para su vida.
La Iglesia, aquella que Lutero afirmaba que Semper est reformanda (que siempre se debe reformar) es la que ha visto en Francisco un pastor, un hombre de fe, un hombre actual, que vive y sufre las angustias y esperanzas, las penas y tristezas de la comunidad humana.
Por eso lo sigue, lo escucha, lo admira, lo critica, lo reniega. Y Francisco, desde su sencillez, ha puesto de actualidad el viejo diálogo entre D. Quijote y Sancho, “deja que los perros ladren, señal que cabalgamos¨ Francisco, inquieto y andariego como Iñigo el de Loyola, su maestro, es corredor de fondo, cura callejero como se definió él mismo, que está saliendo a los caminos del mundo para darnos esperanzas. Lleva un año. Dejemos que siga caminando a pesar de los perros.
www.columnadelpadretomas.blogspot.com
viernes, 7 de febrero de 2014
OBJETIVO: FRANCISCO
Febrero 7, 2014
(Especialmente para el Pregonero en Washington, DC, el Visitante en Puerto Rico y Descubriendo el Siglo 21)
Hace unos días ha sido dado a luz pública un documento de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.
En él se presentan las Observaciones Finales sobre el segundo informe periódico de la Santa Sede.
Lamenta que venga con 14 años de retraso, aunque se congratula de que, finalmente, se haya entregado.
Aplaude igualmente las medidas tomadas para remediar una serie de abusos por parte del Estado Vaticano en favor de los niños.
El documento, de 16 páginas y 10 apartados va pasando lista a una serie de abusos cometidos contra los niños a la vez que da, o mejor trata de imponer, sus recomendaciones de cómo se deben resolver.
Una vez leído y analizado el documento surgen muchos interrogantes.
El primero es qué significado tiene el Informe sobre los Derechos de los Niños.
Los que lo han elaborado lo han hecho desconociendo el nuevo clima que se está viviendo en la Iglesia y el trabajo que, desde hace más de una década, se está llevando a cabo por parte de la Jerarquía Católica.
En palabras del P. Lombardi, portavoz del Vaticano, contiene graves límites ya que no han tenido en cuenta las respuestas escritas y orales que los representantes de la Santa Sede en el Organismo han presentado.
Tal parecería que el informe “estuviese prácticamente ya escrito o por lo menos netamente enfocado antes de la audición que los representantes de la Santa Sede hicieron el pasado 16 de enero en Ginebra para el Comité.
Se ha dado mayor atención a las organizaciones no gubernamentales (ONG)
con prejuicios negativos hacia la Iglesia Católica y a la Santa Sede, que a la posición de ésta, firmante de la Convención y que siempre ha estado disponible a un profundo diálogo con el Comité”
Ya a nadie le sorprende y extraña dentro de la Iglesia que el tema de la pederastia se manejado de forma errónea, hasta rozar la tragedia, en oficinas de la Curia, Obispados, Parroquias y Escuelas.
Nadie, en su sano juicio, lo niega.
El Informe de la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos del Niño llega en un momento oportuno para estigmatizar una vez más el gran escándalo, las omisiones de las jerarquías, el cinismo de dejar a las víctimas en el silencio absoluto, la vergüenza, la incomprensible política de trasladar de parroquia en parroquia a los culpables, familias destrozadas, niños traumatizados.
Esto ha creado toda una generación de creyentes que se sienten ajenos a la Iglesia debido a la conducta farisaica de muchos de sus líderes religiosos.
Lo que no convence en el texto de las Naciones Unidas no es la condena de las culpas de los pederastas en la Iglesia, conocidas desde hace tiempo, sino el trato frívolo y superficial con que cuestiones como el aborto, la anticoncepción y la identidad sexual son puestas en el mismo nivel de la pederastia. “Lo más grave …es que "las observaciones han ido más allá de sus competencias e interfieren en las posiciones doctrinales y morales de la Iglesia católica, dando valoraciones morales sobre la contracepción, el aborto o la educación en las familias y la visión de la sexualidad humana".
(P. Lombardi)
El tono del documento se ve más cercano a una revista de modas antes que un documento de la seriedad que se espera de las Naciones Unidas.
Se observa en el informe, entre cientos de verdades, un cierto moralismo que lo debilita. “como si hubiera que pagar las promesas al Código de lo Políticamente correcto petrificado por el lenguaje burocrático del Palacio de Vidrio.
Los polemistas dirán que la misma ONU no logra decir casi nada sobre los niños exterminados en Siria, por temor a la reacción de Putin en el Consejo de Seguridad; dirán que las Naciones Unidas adornan sus vitrinas … con comunicados sobre los derechos humanos, civiles,
culturales y religiosos del hombre y del ciudadano, pero no logran que los firmen los gobiernos que violan cada día, y con métodos horribles, esos mismos derechos.
Los críticos observarán que otras religiones o confesiones, que cuentan con estados miembros listos para defenderlas con energía, raramente sufren este tipo de escrutinio, atención y condena.
Y, por si fuera poco, parecería difuminarse la identidad entre la Iglesia Estado Soberano y la Iglesia religión, como si un párroco pederasta estadounidense, italiano o brasileño respondiera solo al Papa por sus culpas y no a los tribunales de su país de origen.” (Gianni Riotta La Stampa)
Pero viendo las cosas en perspectiva, bien podríamos decir que el Informe es un ataque puro y duro contra el Papa Francisco, sus actitudes, sus cambios, sus promesas.
Los que conocemos desde dentro el funcionamiento de las Naciones Unidas sabemos lo cínica y cruel que es esta organización.
No le importan nada más que sus propios intereses.
Hoy es una declaración contra las políticas de la Iglesia, mañana será sobre el cambio climático y pasado sobre cualquier cosa.
La falta de liderato y seriedad es notoria. No existe una voz seria que defienda la verdad y la libertad.
De repente apareció Francisco, “…llegado desde el fin del mundo”
Y Francisco ha empezado a destapar hoyas podridas, a limpiar las cloacas del Banco Vaticano, a llamar al pan, pan y al vino, vino.
Y a mezclarse con la gente.
Y a denunciar las injusticias.
Nunca un Obispo de Roma había sido portada de las revistas Time, Rollings Stone, Vanity Fair, New Yorker Forbes, los periódicos Le Monde, New York Times… y todo en menos de un año como Obispo de Roma.
Empieza a ser respetado incluso en el mundo musulmán.
Está desempeñando un papel importante en el diálogo judeo palestino, aunque no se hable.
No vive en los Palacios Vaticanos, pero cabildea en ellos.
Logró parar el bombardeo planificado sobre Siria con el beneplácito de la ONU…
El objetivo es claro: hay que callar a Francisco.
Sería demasiado obvio, vulgar y fácil meterle dos tiros en la cabeza.
Le haría un mártir y los efectos serían impredecibles.
Es más sutil, más cínico, el ponerle encima de la mesa las podredumbres de sus dirigentes.
Limpia tu Iglesia y los tuyos antes de ponerte a predicar sobre justicia, derechos humanos y humanidad.
Para manejar la guerra y la paz están otros.
El Obispo de Roma está para el folklore de ropajes solemnes, plazas y hoteles llenos de turistas peregrinos.
La ciudad de Roma necesita llenar sus cuentas bancarias para que pueda haber suficiente para comisiones y pagos extras.
La vieja Roma, la Caput Mundi, lleva manipulando Papas, Reyes y pueblo desde hace varios miles de años.
De repente tiene un Obispo que no es manipulable.
Es demasiado astuto.
Y lo más importante, tiene detrás un selecto ejército.
Es miembro de una Compañía militar que cambió sus objetivos, pero no su disciplina y disponibilidad.
El enfrentamiento es sutil, pero fuerte.
La ONU y lo que ella implica y está detrás, contra la Iglesia.
Una vez más se cumple lo de Don Quijote “Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo”
(Especialmente para el Pregonero en Washington, DC, el Visitante en Puerto Rico y Descubriendo el Siglo 21)

Hace unos días ha sido dado a luz pública un documento de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.
En él se presentan las Observaciones Finales sobre el segundo informe periódico de la Santa Sede.
Lamenta que venga con 14 años de retraso, aunque se congratula de que, finalmente, se haya entregado.
Aplaude igualmente las medidas tomadas para remediar una serie de abusos por parte del Estado Vaticano en favor de los niños.

El documento, de 16 páginas y 10 apartados va pasando lista a una serie de abusos cometidos contra los niños a la vez que da, o mejor trata de imponer, sus recomendaciones de cómo se deben resolver.
Una vez leído y analizado el documento surgen muchos interrogantes.
El primero es qué significado tiene el Informe sobre los Derechos de los Niños.
Los que lo han elaborado lo han hecho desconociendo el nuevo clima que se está viviendo en la Iglesia y el trabajo que, desde hace más de una década, se está llevando a cabo por parte de la Jerarquía Católica.

En palabras del P. Lombardi, portavoz del Vaticano, contiene graves límites ya que no han tenido en cuenta las respuestas escritas y orales que los representantes de la Santa Sede en el Organismo han presentado.
Tal parecería que el informe “estuviese prácticamente ya escrito o por lo menos netamente enfocado antes de la audición que los representantes de la Santa Sede hicieron el pasado 16 de enero en Ginebra para el Comité.
Se ha dado mayor atención a las organizaciones no gubernamentales (ONG)
con prejuicios negativos hacia la Iglesia Católica y a la Santa Sede, que a la posición de ésta, firmante de la Convención y que siempre ha estado disponible a un profundo diálogo con el Comité”Ya a nadie le sorprende y extraña dentro de la Iglesia que el tema de la pederastia se manejado de forma errónea, hasta rozar la tragedia, en oficinas de la Curia, Obispados, Parroquias y Escuelas.
Nadie, en su sano juicio, lo niega.
El Informe de la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos del Niño llega en un momento oportuno para estigmatizar una vez más el gran escándalo, las omisiones de las jerarquías, el cinismo de dejar a las víctimas en el silencio absoluto, la vergüenza, la incomprensible política de trasladar de parroquia en parroquia a los culpables, familias destrozadas, niños traumatizados.

Esto ha creado toda una generación de creyentes que se sienten ajenos a la Iglesia debido a la conducta farisaica de muchos de sus líderes religiosos.
Lo que no convence en el texto de las Naciones Unidas no es la condena de las culpas de los pederastas en la Iglesia, conocidas desde hace tiempo, sino el trato frívolo y superficial con que cuestiones como el aborto, la anticoncepción y la identidad sexual son puestas en el mismo nivel de la pederastia. “Lo más grave …es que "las observaciones han ido más allá de sus competencias e interfieren en las posiciones doctrinales y morales de la Iglesia católica, dando valoraciones morales sobre la contracepción, el aborto o la educación en las familias y la visión de la sexualidad humana".
(P. Lombardi)El tono del documento se ve más cercano a una revista de modas antes que un documento de la seriedad que se espera de las Naciones Unidas.
Se observa en el informe, entre cientos de verdades, un cierto moralismo que lo debilita. “como si hubiera que pagar las promesas al Código de lo Políticamente correcto petrificado por el lenguaje burocrático del Palacio de Vidrio.
Los polemistas dirán que la misma ONU no logra decir casi nada sobre los niños exterminados en Siria, por temor a la reacción de Putin en el Consejo de Seguridad; dirán que las Naciones Unidas adornan sus vitrinas … con comunicados sobre los derechos humanos, civiles,
culturales y religiosos del hombre y del ciudadano, pero no logran que los firmen los gobiernos que violan cada día, y con métodos horribles, esos mismos derechos.Los críticos observarán que otras religiones o confesiones, que cuentan con estados miembros listos para defenderlas con energía, raramente sufren este tipo de escrutinio, atención y condena.
Y, por si fuera poco, parecería difuminarse la identidad entre la Iglesia Estado Soberano y la Iglesia religión, como si un párroco pederasta estadounidense, italiano o brasileño respondiera solo al Papa por sus culpas y no a los tribunales de su país de origen.” (Gianni Riotta La Stampa)

Pero viendo las cosas en perspectiva, bien podríamos decir que el Informe es un ataque puro y duro contra el Papa Francisco, sus actitudes, sus cambios, sus promesas.
Los que conocemos desde dentro el funcionamiento de las Naciones Unidas sabemos lo cínica y cruel que es esta organización.
No le importan nada más que sus propios intereses.
Hoy es una declaración contra las políticas de la Iglesia, mañana será sobre el cambio climático y pasado sobre cualquier cosa.
La falta de liderato y seriedad es notoria. No existe una voz seria que defienda la verdad y la libertad.
De repente apareció Francisco, “…llegado desde el fin del mundo”
Y Francisco ha empezado a destapar hoyas podridas, a limpiar las cloacas del Banco Vaticano, a llamar al pan, pan y al vino, vino.

Y a mezclarse con la gente.
Y a denunciar las injusticias.
Nunca un Obispo de Roma había sido portada de las revistas Time, Rollings Stone, Vanity Fair, New Yorker Forbes, los periódicos Le Monde, New York Times… y todo en menos de un año como Obispo de Roma.
Empieza a ser respetado incluso en el mundo musulmán.
Está desempeñando un papel importante en el diálogo judeo palestino, aunque no se hable.
No vive en los Palacios Vaticanos, pero cabildea en ellos.
Logró parar el bombardeo planificado sobre Siria con el beneplácito de la ONU…
El objetivo es claro: hay que callar a Francisco.
Sería demasiado obvio, vulgar y fácil meterle dos tiros en la cabeza.

Le haría un mártir y los efectos serían impredecibles.
Es más sutil, más cínico, el ponerle encima de la mesa las podredumbres de sus dirigentes.
Limpia tu Iglesia y los tuyos antes de ponerte a predicar sobre justicia, derechos humanos y humanidad.
Para manejar la guerra y la paz están otros.
El Obispo de Roma está para el folklore de ropajes solemnes, plazas y hoteles llenos de turistas peregrinos.
La ciudad de Roma necesita llenar sus cuentas bancarias para que pueda haber suficiente para comisiones y pagos extras.
La vieja Roma, la Caput Mundi, lleva manipulando Papas, Reyes y pueblo desde hace varios miles de años.De repente tiene un Obispo que no es manipulable.
Es demasiado astuto.
Y lo más importante, tiene detrás un selecto ejército.
Es miembro de una Compañía militar que cambió sus objetivos, pero no su disciplina y disponibilidad.
El enfrentamiento es sutil, pero fuerte.
La ONU y lo que ella implica y está detrás, contra la Iglesia.
Una vez más se cumple lo de Don Quijote “Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo”
lunes, 3 de febrero de 2014
RECUERDE EL ALMA DORMIDA
Columna de Febrero 2, 2104
Al concluir el primer mes de 2014, año que nos
trae muchos y tristes aniversarios, cabe la reflexión del poeta ante la muerte de su padre.
Se fue 2013 llevándose muchas personas e historias.
La aventura en Afganistán llegó a su fin.
Doce años después del comienzo de la operación Libertad Duradera , habiendo empapado el país con la sangre de 2,301 jóvenes norteamericanos, enterrados miles de millones de dólares, con Osaba Bin Laden pudriéndose en el fondo del mar, las tropas vuelven a casa. Nos preguntamos, ¿qué fueron a hacer allá?
El 11 de febrero, en una rutinaria reunión de la Curia Romana, el Papa Benedicto XVI renunció al Pontificado, un hecho inédito en 598 años.
Le sucedió un mes después un cardenal “llegado del fin del mundo” un hijo de emigrantes, Jorge Bergoglio, el primer latinoamericano en ocupar la más alta autoridad de la Iglesia Católica.
El mes de marzo Venezuela se vistió de luto.
El padre de la revolución bolivariana perdió su batalla contra el cáncer. La historia del país, y de América Latina, ya no será la misma.
Se quiso poner los zapatos de su mentor, Fidel Castro.
Le quedaban grandes.
Siria acabó el año como lo empezó, empapada de sangre y con lo más valioso de su tierra, sus habitantes, desplazados, masacrados, asustados. La complejidad de un país con una gran historia, con gente trabajadora y audaz lleva a la conclusión de que la paz nunca llegará por las armas sino por la negociación y las concesiones mutuas.
La Primavera Arabe se ha convertido en un invierno.
Musulmanes sunníes y chiíes, cristianos maronitas y caldeos, el clan de los alauitas, los yihadistas vinculados a Al Quaeda han llevado al país a un laberinto de difícil salida.
Bachar el Asad, el presidente alauita terminó el año contento: sus arsenales de armas químicas no se han vaciado, ha firmado un nuevo acuerdo con Rusia para la explotación de yacimientos de gas y petróleo. Cuenta con el apoyo de Irán y el silencio y poder de China.
Boston volvió a formar parte de la historia americana.
Esta vez no fueron los barcos cargados de té que ardieron en el puerto. Una mochila con explosivos nos trajo a la memoria de forma trágica que las guerras y los odios étnicos y religiosos ya no tienen fronteras.
Las guerras de religión en la zona del Cáucaso se cobraron sus víctimas en suelo americano, empapándolo con la sangre de sus ciudadanos.
Un oscuro burócrata, Snowden, nos enseñó las cloacas del Estado.
El gobierno de Estados Unidos se ha convertido en un Gran Hermano que todo lo ve, todo lo oye, todo lo archiva.
¿Para qué? Supuestamente para que nos sintamos más preparados ante ataques terroristas.
En diciembre, en Johannesburgo, se fue pacíficamente el preso 46664 en su casa junto a sus seres queridos.
Nelson Mandela, la última leyenda política del siglo XX, falleció a los 95 años, 27 de los cuales los pasó en la cárcel.
“Madiba” obtuvo el respeto y la admiración de su pueblo y del mundo entero por su lucha por la igualdad racial, al igual que por la reconciliación y la convivencia de su pueblo.
Se diluyó en la Historia dejándonos huérfanos de líderes.
Recuerde el alma dormida…contemplando cómo se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando.
Tertuliasiglo21@aol.com
Al concluir el primer mes de 2014, año que nos
trae muchos y tristes aniversarios, cabe la reflexión del poeta ante la muerte de su padre.Se fue 2013 llevándose muchas personas e historias.
La aventura en Afganistán llegó a su fin.
Doce años después del comienzo de la operación Libertad Duradera , habiendo empapado el país con la sangre de 2,301 jóvenes norteamericanos, enterrados miles de millones de dólares, con Osaba Bin Laden pudriéndose en el fondo del mar, las tropas vuelven a casa. Nos preguntamos, ¿qué fueron a hacer allá?
El 11 de febrero, en una rutinaria reunión de la Curia Romana, el Papa Benedicto XVI renunció al Pontificado, un hecho inédito en 598 años.
Le sucedió un mes después un cardenal “llegado del fin del mundo” un hijo de emigrantes, Jorge Bergoglio, el primer latinoamericano en ocupar la más alta autoridad de la Iglesia Católica.

El mes de marzo Venezuela se vistió de luto.
El padre de la revolución bolivariana perdió su batalla contra el cáncer. La historia del país, y de América Latina, ya no será la misma.
Se quiso poner los zapatos de su mentor, Fidel Castro.
Le quedaban grandes.
Siria acabó el año como lo empezó, empapada de sangre y con lo más valioso de su tierra, sus habitantes, desplazados, masacrados, asustados. La complejidad de un país con una gran historia, con gente trabajadora y audaz lleva a la conclusión de que la paz nunca llegará por las armas sino por la negociación y las concesiones mutuas.
La Primavera Arabe se ha convertido en un invierno.
Musulmanes sunníes y chiíes, cristianos maronitas y caldeos, el clan de los alauitas, los yihadistas vinculados a Al Quaeda han llevado al país a un laberinto de difícil salida.
Bachar el Asad, el presidente alauita terminó el año contento: sus arsenales de armas químicas no se han vaciado, ha firmado un nuevo acuerdo con Rusia para la explotación de yacimientos de gas y petróleo. Cuenta con el apoyo de Irán y el silencio y poder de China.

Boston volvió a formar parte de la historia americana.
Esta vez no fueron los barcos cargados de té que ardieron en el puerto. Una mochila con explosivos nos trajo a la memoria de forma trágica que las guerras y los odios étnicos y religiosos ya no tienen fronteras.
Las guerras de religión en la zona del Cáucaso se cobraron sus víctimas en suelo americano, empapándolo con la sangre de sus ciudadanos.
Un oscuro burócrata, Snowden, nos enseñó las cloacas del Estado.
El gobierno de Estados Unidos se ha convertido en un Gran Hermano que todo lo ve, todo lo oye, todo lo archiva.
¿Para qué? Supuestamente para que nos sintamos más preparados ante ataques terroristas.

En diciembre, en Johannesburgo, se fue pacíficamente el preso 46664 en su casa junto a sus seres queridos.
Nelson Mandela, la última leyenda política del siglo XX, falleció a los 95 años, 27 de los cuales los pasó en la cárcel.
“Madiba” obtuvo el respeto y la admiración de su pueblo y del mundo entero por su lucha por la igualdad racial, al igual que por la reconciliación y la convivencia de su pueblo.
Se diluyó en la Historia dejándonos huérfanos de líderes.
Recuerde el alma dormida…contemplando cómo se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando.
Tertuliasiglo21@aol.com
lunes, 20 de enero de 2014
Programa La Tertulia Jueves 16 enero 2014
El Padre Tomas del Valle conversa sobre los cardenales en la Iglesia, su historia y desarrollo a lo largo del tiempo. Al igual que de la lectura de la palabra de Dios en las primeras comunidades
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