Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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jueves, 18 de febrero de 2010

TIEMPO DE RECICLAJE

Los fenómenos atmosféricos que estamos viviendo en los últimos años nos han hecho tomar conciencia de varias cosas. Una de ellas que no vivimos solos en el planeta Tierra. Miles de millones de personas comiendo, descomiendo, respirando, viviendo, despilfarrando y contaminando nos han llevado a la situación de cambios climáticos, culturales y religiosos. Las voces de alerta no se han hecho esperar, aunque muchas veces sin gran resultado. Se ha tomado conciencia de que hay que reutilizar las cosas porque la Tierra no es un zafacón para la basura. Y, además, no hay mucho espacio para botar tales basuras. Hay que reutilizar los recursos que tenemos para poder llevar una mejor calidad de vida, tener un planeta limpio, unas aguas cristalinas y, en definitiva, vivir a plenitud la vida.

Todo lo anterior se aplica igualmente a la vida espiritual de los seres humanos. Todas las Religiones tienen su proceso de reciclaje. Unos lo llaman Ramadán. Otros Ion Kipur. Los seguidores de Jesús de Nazaret en sus diversas ramas y divisiones lo llaman Cuaresma. Las otras tradiciones religiosas le dan diversos y nombres.

En el mundo creyente nacido en torno a Jesús de Nazaret este proceso de reciclaje espiritual tiene una duración de 40 días. El simbolismo de cuarenta entronca con tradiciones provenientes de una lectura y reflexión de textos de la literatura religiosa judía, comúnmente conocida en Occidente con el nombre de Biblia. En estos escritos el número 40 simboliza todo un proceso completo de vida. Dos ejemplos: 40 días y noches duró el diluvio, 40 años la travesía del desierto desde Egipto a las llanuras de la Tierra de Canaán.

Durante estos cuarenta días se utilizan varios medios para el reciclaje espiritual. Es básica la lectura del Manual de Crecimiento y Apoyo. Está compuesto por 72 libros y recibe el nombre de Biblia. Son tres los métodos: contacto continuo con el Fabricante, limpieza intensa y profunda de todo el cuerpo espiritual, compartir el poder y las fuerzas que tiene ese cuerpo.

Se empieza todo el proceso quemando aquello que sirvió para gloria y alabanza el año anterior, unas ramas secas y marchitas de palma. Durante la cuarentena se va transformando interiormente la persona desde la escucha, el análisis y el compartir. Se concluye transformándose en luz que ilumina la vida del creyente y de los que le acompañan. Se pasa, a través del agua, a vivir una nueva existencia. Se ha reciclado la vida y se comienza a vivir de nuevo.

Quizás pueda parecer cínica la presentación hecha. En palabras que todos conocemos no es otra cosa que la Cuaresma, el tiempo de la conversión y la reconciliación en que nos acercamos a Dios desde la escucha de la Palabra, la Oración el Ayuno y la Limosna. Lo comenzamos con la imposición de la ceniza, obtenida ésta de la quema de los ramos utilizados el Domingo de Palmas del año anterior. Seguimos con una serie de prácticas de oración, reflexión y sacrificio que nos llevan a interiorizar y a escuchar dentro de nosotros las preguntas que todo ser humano se ha hecho a lo largo de la Historia: Qué soy, Dónde estoy, Hacia dónde voy. Tenemos 40 días para responder.

Tertuliasiglo21@aol.com
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