Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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viernes, 17 de junio de 2011

EL JIBARO DEL LAMENTO BORINCANO

Junio 19, 2011
Si hay una canción que define a un pueblo y su historia me atrevo a afirmar que se trata del “Lamento Borincano”.
Allí se plasman las alegrías y esperanzas, las penas y tristezas de todo un pueblo.
Corrían los primeros años del siglo XX cuando se empieza a hacer masiva la salida de boricuas hacia Estados Unidos. Fueron acogidos. Pero esa acogida tuvo una trampa.
Se les dio la ciudadanía americana. A cambio tenían que ir a pelear a Europa. Andan regadas sus tumbas por medio continente.
La Segunda Guerra Mundial trajo miles de boricuas.
El Coamo fue la carreta que los trasportó. PanAm montó la Guagua Aérea. Se ubicaron en los Proyectos de Viviendas y las factorías. Prosperaron recordando la "Preciosa" que dejaron y con la cual soñaban en el "Viejo San Juan" Las ciudades de New York, Filadelfia, Chicago empezaron a oler y sentir en boricua. No se quedaron "enñangotaos" viéndolas venir.
 Lucharon y fuerte. El 65 de Infantería acogió a los soldados puertorriqueños, los que empaparon con su sangre tierras ajenas y lejanas. Corea y Viet Nam están en el corazón de demasiadas familias puertorriqueñas. Calmadas las cosas y con una economía lo suficientemente fuerte para no tener que emigrar, se convirtió la Isla en hogar de acogida para los que buscaban espacios de libertad, de vida, de alegría.
Empezaron a llenar la isla cubanos junto con dominicanos y algún otro que entró "guillao". Llegó un momento que casi hubo que construir un segundo piso para vivir. Se empezó a sembrar cemento por doquier y se volvió a "salir locos de contento". El "Coamo" y la "Guagua aérea" no habían apagado sus motores.
Ahora salen con otro cargamento. Es el de la educación, las destrezas, mirando de tu a tu al que se encuentran de frente. Ya no son los más blancos de la raza negra, como se les consideraba en los cincuenta. Son los médicos, abogados, maestros, ingenieros, enfermeras…
Ya no vienen a Nueva York. Se han desparramado por todo el país. Y así ha resultado que hay más puertorriqueños en Estados Unidos que en el mismo Puerto Rico.
Y lo que sirvió para enviarles a combatir en Europa, la ciudadanía, se ha convertido en un bien muy apreciado.
Como ciudadanos americanos viviendo en territorio continental, tienen derecho a elegir presidente, senadores, congresistas, gobernadores, alcaldes…  Y ese cargamento vale mucho. Además, no es necesario hacerles las promesas que se hacen a otros grupos hispanos de solucionar el tema emigratorio, promesas que estamos viendo nunca se cumplen.
No es extraño por tanto que, 50 años después de que un presidente visitara la Isla, JFK, otro Presidente, Obama, haya vuelto a visitar Puerto Rico.
Dio un discurso, se fue a almorzar a una conocida panadería de Santurce, recogió sus buen paquete de dólares para la campaña electoral, falta le hacen, dio unas declaraciones sobre el status y se regresó a Washington.
Y entonces, ¿a qué fue? Pues a decir a los boricuas de acá que deben votar, por supuesto demócrata, que no se preocupen que el welfare no se acabará en la Isla, pero el cargamento de su voto vale mucho. No creo que el Jíbaro se deje engatusar!.
Va a negociar su voto Está más educado que el ciudadano promedio americano. Hasta habla español e inglés. Y sin acento.
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