Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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viernes, 5 de abril de 2013

Pocas sorpresas. Francisco ya lo hizo así

por Sandro Magister

(Sacado de: www.chiesa.espressonline.it )


Los primeros actos del nuevo Papa revisados a la luz de su autobiografía. Los motivos de su silencio sobre los temas que más oponen a la Iglesia contra los poderes mundanos: nacimiento, muerte, familia, libertad religiosa.

ROMA, 3 de abril de 2013 – Fuera de la Argentina se había publicado muy poco de Jorge Mario Bergoglio, antes de su elevación al papado.
Pero ahora las traducciones de sus escritos, discursos y entrevistas se multiplican rápidamente, y ayudan a hacer menos sorprendentes los gestos del papa Francisco.
Aquí presentamos a continuación algunas de estas “sorpresas” pequeñas y grandes, pero que no aparecen como tales a la luz de su autobiografía, publicada en el 2010 en Argentina, en el libro-entrevista de Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti con el título "El Jesuita", ahora en venta también en otros países, entre ellos Italia.

UN PAPA QUE NUNCA CANTA

Es verdad, el papa Francisco ama escuchar música pero no canta, ni siquiera durante las Misas solemnes ni al impartir la bendición. Se dice que los jesuitas "non rubricant nec cantant", es decir, a los jesuitas nos les gustan ni las ceremonias ni el canto. Pero la explicación es más simple.

A los veintiún años sufrió una pulmonía grave y "se le detectaron tres quistes… [y] debió ser sometido a una ablación de la parte superior del pulmón derecho. […] Desde entonces sobrelleva una deficiencia pulmonar que, si bien no lo condiciona severamente, le marca un límite humano".

En consecuencia, simplemente no canta porque no tiene aire suficiente para hacerlo, tal como se intuye también por la forma en que habla, con una respiración corta y con voz suave. En cualquier caso ha confesado: “soy desafinado”.

UN PAPA QUE HABLA SOLAMENTE EN ITALIANO

Efectivamente, habla bien el italiano. Y también comprende el dialecto piamontés de su familia de origen. Pero "en cuanto a otros idiomas – admite en su autobiografía – debería precisar, por la falta de práctica, ‘los que hablaba’. El francés lo manejaba de corrido y, con el alemán, me desenvolvía. El que más que costó siempre fue el inglés, sobre todo la fonética, porque tengo mal oído".

El hecho es que al renunciar a hablar en idiomas diferentes al italiano, Bergoglio parece haber decidido sacrificar – en público – también su lengua materna, el español.
En Pascua renunció también a saludar en 65 idiomas, habitualmente recitados por los pontífices que lo precedieron.?

UN PAPA QUE QUIERE HACER TODO POR SÍ MISMO

En el Vaticano ha tenido que tomar forzosamente un secretario, el maltés Alfred Xuereb, ex segundo asistente de Benedicto XVI. También en Buenos Aires tenía una secretaria, pero él mismo apuntaba sus citas, él mismo las anotaba en su agenda de direcciones de bolsillo que, decía, “sería un verdadero desastre perderla”.

Tenía un escritorio “pequeño pero muy bien ordenado”. Y ordenados son también sus horarios: cinco horas de sueño por la noche, luz apagada a las 23 horas, levantado de la cama a las 4 horas “sin necesidad de un despertador”, después del almuerzo "una siesta de cuarenta minutos". Sabe cocinar. Le agrada escuchar música y leer, especialmente los clásicos de la literatura. Las noticias las ve en los diarios. Jamás ha utilizado Internet, ni siquiera para el correo.

UN PAPA QUE NO QUIERE HACERSE LLAMAR "PAPA"

Se lo ha notado. Bergoglio prefiere para sí el simple título de “obispo de Roma” y calla su potestad de jefe de la Iglesia universal, a pesar que esa potestad ha sido confirmada con mucha fuerza por el Concilio Vaticano II.
Se lee en su autobiografía:

"Cuando el padre o el maestro tiene que decir ‘acá el que manda soy yo’ o ‘acá el superior soy yo’ es porque ya perdió la autoridad. Y entonces, la tiene que afianzar con la palabra. Proclamar que uno tiene la ‘manija’ de algo implica que se dejó de tenerla. Y tener la ‘manija’ no significa mandar e imponer, sino servir".

Parece entonces que Bergoglio no quiere proclamar sino ejercitar su potestad suprema de sucesor de Pedro.

UN PAPA QUE DECIDE TODO POR SÍ SOLO

También ha dicho en su entrevista autobiográfica:
"Confieso que, en general, por mi temperamento, la primera respuesta que me surge es equivocada. [...] A raíz de ello, aprendí a desconfiar de la primera reacción. Ya más tranquilo, después de pasar por el crisol de la soledad, voy acercándome a lo que hay que hacer. Pero de la soledad de las decisiones no se salva nadie. Se puede pedir un consejo pero, a la larga, es uno el que tiene que decidir.

En la práctica, hay que prever efectivamente que con Francisco el primado para la toma de decisiones no será afectado, ni siquiera con una futura actitud más colegial del gobierno de la Iglesia.

UN PAPA QUE ESQUIVA LOS TEMAS CONFLICTIVOS

Efectivamente, en los discursos y en las homilías de comienzo de su pontificado, Bergoglio ha evitado hasta ahora tocar las cuestiones que más muestran a la Iglesia en oposición a los poderes mundanos.

En el discurso al cuerpo diplomático ha callado las amenazas a la libertad religiosa, de la misma manera que en sus otras intervenciones ha evitado cualquier mención a los puntos críticos del nacimiento, de la muerte y de la familia.

Pero en su entrevista autobiográfica Bergoglio recuerda que también Benedicto XVI decidió callar en una ocasión:

"Cuando Benedicto XVI fue a España [en el 2006] todos pensaron que criticaría al gobierno de Rodríguez Zapatero por sus diferencias con la Iglesia católica en varios temas. Alguien, incluso, le preguntó si había hablado con las autoridades españolas acerca del matrimonio entre homosexuales. Pero el Papa manifestó que no, que habló con ellos de cosas positivas y que después vendría lo otro. De alguna manera estaba diciendo que primero hay que subrayar lo positivo, lo que nos une; no lo negativo, lo que nos divide; que debe priorizarse el encuentro entre las personas, el caminar juntos. Luego, el abordaje de las diferencias será más fácil".

En otro pasaje de la entrevista Bergoglio critica esas homilías "que deben ser kerygmáticas con algo de catequesis, pero que terminan siendo morales, a lo sumo catequéticas. Y dentro de la moral – aunque no tanto en las homilías como en otras ocasiones – se prefiere hablar de la moral sexual, de todo lo que tenga algún vínculo con el sexo. Que si esto se puede, que si aquello no se puede. Que si se es culpable, que si no se es culpable. Y entonces relegamos el tesoro de Jesús vivo, el tesoro del Espíritu Santo en nuestros corazones, el tesoro de un proyecto de vida cristiana que tiene muchas otras implicancias más allá de las cuestiones sexuales. Dejamos de lado una catequesis riquísima, con los misterios de la fe, el Credo y terminamos centrándonos en si hacemos o no una marcha contra un proyecto de ley que permite el uso del preservativo".

Y más aún:

"Creo sinceramente que la opción básica de la Iglesia, en la actualidad, no es disminuir o quitar prescripciones o hacer más fácil esto o lo otro, sino salir a la calle a buscar a la gente, conocer a las personas por su nombre. Pero no sólo porque esa es su misión, salir a anunciar el Evangelio, sino porque el no hacerlo le produce un daño. [...] Es cierto que, si uno sale a la calle, le puede pasar lo que a cualquier hijo de vecino: accidentarse. Pero prefiero mil veces tener una Iglesia accidentada a una Iglesia enferma”.

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