Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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sábado, 7 de diciembre de 2013

FRANCISCO, EL ÚLTIMO DE LA LISTA

Diciembre 8, 2013
A lo largo de la Historia de Occidente han ido surgiendo adivinos, pitonisas y videntes que han pretendido ver y conocer el final de los tiempos.
Quizás el más conocido de todos es Michel de Nostredame, quien latinizara su nombre convirtiéndolo en Nostradamus. 
Junto a él destaca un obispo irlandés llamado Malaquías, quien se desempeñó como Abad de diversos monasterios y terminó siendo Arzobispo de Armagh
Se cuentan muchos milagros llevados a cabo por él, pero el mayor recuerdo es por su don de profecía. 
Entre las muchas que se le atribuyen hay una referente a los papas, la cual se ha ido siguiendo con gran celo por muchos de los fanáticos de lo exotérico, no habiendo certeza alguna de su autoría y, por supuesto, de su validez.
Malaquías- canonizado por Clemente III en 1199- escribió un “lema” para cada uno de los 112 papas desde Celestino II, elegido en 1130, hasta el último, quien seria “Pedro Romano” y con él acabaría la Iglesia.
Obviamente estas profecías no tienen valor alguno. 
¿O quizás sí? Este año 2013 se cumplen los 1700 años del Edicto de Milán, según el cual el Emperador Constantino daba carta de libertad a la Iglesia. A cambio se hacía protector y benefactor de la misma. 
Lo que en un principio se vio como una solución y salida airosa y triunfante, ha resultado, a lo largo de la Historia, una hipoteca y una esclavitud.
El Edicto de Milán fue el maridaje y la sumisión del mensaje del evangelio a intereses políticos, sociales, culturales y mortales. Dio comienzo a una Iglesia como poder político. 
La semilla de los Estados Pontificios se sembró en esos momentos. El árbol que nació en Milán duró demasiado. Exactamente hasta el 20 de septiembre de 1870, cuando el ejército italiano abre una brecha en la Muralla Aureliana y tomó posesión del ya minúsculo Estado Pontificio gobernado por el último Papa-Rey. 
Logra Víctor Manuel II con ello coronarse Rey de Italia entera. 
De esa forma la Iglesia se liberó del poder político nacido bajo Constantino.

Las secuelas sin embargo han seguido hasta el día de hoy. Los diversos papas que sucedieron a Pío IX fueron poco a poco desprendiéndose del concepto del Papa como Rey. Había cierta añoranza de tiempos pasados. La herencia del Imperio Romano aún hoy sigue pesando demasiado en las estructuras de la Iglesia.

Sorpresivamente este año 2013, a los 1700 del Edicto de Milán, un Papa en plenas facultades renuncia al Papado porque desea una Iglesia distinta, más libre, más sencilla, más pobre, más cercana. Da paso no a un Romano Pontífice-herencia del Imperio- sino a un Pastor, que no se cansa de afirmar que es el Obispo de Roma, que no tiene reparos en mezclarse con la gente ni en decir que el Papado tiene también que convertirse y renovarse. 
Que nombra las cosas por su nombre, que se siente cercano a la gente. Que invita al diálogo y al encuentro. 
Que quiere renovar-una vez más-la burocracia más antigua del mundo, la Curia. 
Que titula su primer documento con el nombre de “La alegría del Evangelio”
¿Será que Malaquías tuvo razón, que con Francisco desaparece la Iglesia, la que creció y se envenenó con la herencia de Constantino? 
 ¿Veremos hecha realidad la Comunidad de los seguidores de Jesús de Nazaret? 
Esperemos. Confiemos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

¿QUIEN MATÓ AL PRESIDENTE?

Noviembre 24, 2013
Se acaban de cumplir los 50 años del asesinato del presidente John F Kennedy. 
Aún no sabemos a ciencia cierta quién lo mató. 
Cabría repetir aquellos versos que inmortalizara Lope de Vega: “¿Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, Señor”.
El joven presidente le había dado una esperanza nueva al mundo y a la sociedad norteamericana. 
Las dos décadas anteriores a la asunción de su presidencia habían estado marcadas por la sangre, el sudor, las lágrimas. 
La Segunda Guerra, Corea, los comienzos de la revolución cubana, Viet Nam, los movimientos independentistas en África, la situación en Rusia, cerca de media Europa bajo el totalitarismo soviético, Alemania dividida, con Berlín amurallado y enfangado en sangre, no eran precisamente motivos para grandes esperanzas. El mundo entraba en una nueva era necesitada de un líder que fuera capaz de brindar ilusiones para seguir viviendo. 
De animar a la construcción de un mundo mejor del recibido.
Surgió uno, un descendiente de emigrantes irlandeses, héroe de guerra, ilusionado e ilusionante, que fue capaz de enfrentarse a la desolación y depresión de su pueblo. 
Brindó esperanzas y sueños para que su nación y, con ella, el mundo libre, pudiera construir una convivencia mejor. 
Retó a sus compatriotas a no esperar que el país trabajara por ellos, sino a que todos aportaran sus energías para que la libertad, la justicia, el desarrollo no fueran palabras vanas. 
Tuvo sus luces y sus sombras.
Su vida privada fue un misterio a voces. 
Sus errores de visión ante la naciente revolución cubana, la permisividad hacia los dictadores latinoamericanos, llevaron gran dolor a la comunidad latinoamericana. 
Manejó con gran destreza la amenaza nuclear más seria que ha vivido la Humanidad, la crisis de los cohetes rusos en territorio a menos de cien millas de las costas norteamericanas. 
Retó a su pueblo a llegar a la Luna. Fue el que sembró las ilusiones para que los jóvenes gritaran por las calles de Paris que, para ser consecuentes, había que pedir lo imposible.

Hace cincuenta años, no sabemos aún por qué ni quien, le volaron el cerebro de un balazo.
Se han escrito cerca de 2 mil libros sobre ese magnicio para contarnos una historia que casi nadie cree. 
Después de su asesinato el pueblo norteamericano se enfangó en Viet Nam hasta perder 115 mil jóvenes en dicha guerra, de los cuales 58 mil se suicidaron. 
Su propio hermano cayó víctima de balas asesinas pocos años después, lo mismo que el reverendo Martin Luther King. 
Fueron soñadores para un pueblo que, quizás, prefirió seguir la rutina de siempre. 
Sigo creyendo que, en su muerte, todos tuvimos parte. 
Fuimos Fuenteovejuna, todos a una. 
Era muy audaz la invitación a salir de la tristeza, del egoísmo, del racismo, de lo que siempre se había hecho y era lo correcto.

Se dice que la muerte de Kennedy cambió la historia norteamericana. No lo sé. 
Hasta incluso puede que sea posible. 
Lo que sí ha hecho ha sido llevar a preguntarnos, cincuenta años después, si, ante los retos que nos enfrentamos actualmente, hay líderes capaces de ilusionarnos. 
Los viejos fantasmas de la guerra, el hambre, la discriminación, la injusticia, tienen nuevos nombres y rostros: fanatismos religiosos, emigrantes explotados, medio ambiente contaminado, explotación y discriminación de los más débiles. 
Creo que ese líder debe existir. Pero ¿dónde está y dónde lo buscamos?

viernes, 8 de noviembre de 2013

LOS CRISTALES ROTOS SIGUEN SIN RECOGERSE

Noviembre 10, 2013 (Pictures by Father Tomas Del Valle-Reyes)
Al anochecer del 9 de noviembre de 1938estalló una ola de violencia contra los judíos en los territorios del III Reich. 
Parecía espontáneo. ¿La razón? El asesinato, a manos de un adolescente judío, de un funcionario consular alemán en París.
La realidad fue otra. El ministro alemán de propaganda Joseph Goebbels y otros nazis lo habían organizado cuidadosamente.
En dos días, más de 250 sinagogas fueron destruidas y quemadas, más de 7.000 comercios propiedad de judíos fueron destrozados y saqueados.
Se contaron por docenas los judíos asesinados.
Los cementerios, hospitales, escuelas y hogares semitas fueron saqueados mientras la policía y las brigadas de bomberos se mantenían al margen.
Los actos vandálicos se conocieron como Kristallnacht, la "Noche de los cristales rotos", por los cristales destrozados de los escaparates de las tiendas que salpicaron las calles de toda Alemania.
La mañana posterior a los hechos, 30.000 judíos alemanes fueron arrestados por el "delito" de ser judíos y fueron enviados a campos de concentración, donde miles fallecieron. Muchas mujeres judías corrieron la misma suerte, acabando en cárceles y campos de exterminio.
Se prohibió que los negocios propiedad de judíos reabrieran, a menos que fueran administrados por no judíos. A los judíos se les impusieron toques de queda, que limitaban las horas del día en que podían salir de sus casas.
Después de la "Noche de los cristales rotos", la vida fue todavía más difícil para los niños y adolescentes judíos alemanes y austríacos.
Los menores, que ya tenían prohibido entrar a museos, parques públicos y piscinas, fueron expulsados de las escuelas públicas. Los jóvenes judíos, al igual que sus padres, fueron totalmente segregados.
En la desesperación, muchos se suicidaron. La mayoría de las familias trataba angustiosamente de huir.
Fue el comienzo del holocausto de un pueblo que acabó con seis millones de personas por el mero hecho de ser judíos.
El llamado mundo libre ignoró la quema, la destrucción, los gritos y llantos, no hizo caso de cristales rotos.

En estos días estamos celebrando el 75 aniversario de tal desgracia.
Y tal pareciera que es historia pasada.
Sin embargo, vasta darse una vuelta por la vieja Europa y se observa y respira la misma atmósfera.
Entonces los despreciados fueron judíos. Hoy son africanos subsaharianos que llegan en balsas. O gitanos. O los hijos de argelinos que tuvieron que huir a Francia con la independencia pero nunca fueron aceptados como ciudadanos franceses. Griegos arruinados, españoles desempleados con familias enteras viviendo de la caridad pública, rumanos despreciados, turcos explotados, paquistaníes rechazados, albanokosovares usados como esclavos laborales. Por las calles de Roma se ven en las noches gente dormir entre cajas de cartón y mantas apestosas. Las mujeres se arrastran por las calles romanas pidiendo limosna para sobrevivir. 
Paris expulsa a los gitanos. Londres paga el boleto de regreso a los rumanos a su país.
La vieja Europa no ha curado las heridas que la llevaron a la masacre y el holocausto más grande de la historia.

Los alemanes hace 75 años llenaron sus calles de cristales rotos. Eran loa espejos a través de los cuales se observaba el trabajo, la vida familiar y religiosa de una comunidad. Todo quedó destrozado. Y, por lo que vemos, aún no se han recogido todos los cristales. El odio, el racismo, el desprecio, la xenofobia de hace 75 años siguen vivos.

jueves, 31 de octubre de 2013

Padre Tomas Del Valle-Reyes y su Santidad Francisco

Padre Tomas Del Valle-Reyes dándole un abrazo al SS Francisco, en la Casa Santa Marta, en su estancia de 10 días en Roma. Octubre 26-2013










lunes, 28 de octubre de 2013

SALUDOS DESDE ROMA

Octubre -26-2013

Querida Familia de Descubriendo el Siglo XXI
Vaya para todos ustedes mi cariño y mi deseo de alegría y esperanza.

Les estoy escribiendo estas notas un poco lejos de Nueva York, un tanto lejos del medio ambiente donde tenemos el corazón de Descubriendo el Siglo XXI.
Estoy en Roma, la Caput Mundi, la Cabeza del Mundo que llamaban los antiguos romanos.

¿Y qué se me ha perdido a mí por aquí? Bueno, perder, perder, no mucho.
Pero resulta que la American Bible Society, la Sociedad Bíblica Americana, me invitó a una serie de actividades en la Ciudad Eterna. Una de ellas fue la participación en un Congreso organizado por la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI y cuyo título era “Los Evangelios.
Investigación Histórica y Cristológica” el cual se llevó a cabo en la Universidad Lateranense, la Universidad Pontificia del Papa en Roma. Los oradores eran los principales representantes en la investigación sobre los Evangelios y la figura, el pensamiento y la vida de Jesús de Nazaret y su influencia en los primeros siglos del Cristianismo. El público estaba formado por profesores de primera línea provenientes diversas universidades de todo el mundo, especializados en Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia. Realmente fueron días muy intensos y de una gran riqueza intelectual y religiosa.
Fue un “préstamo¨ de la Providencia que tengo que devolver. Y la manera de pagar es organizando seminarios y cursos bíblicos con todos ustedes. Lo que recibí en estos días no es para mí solo, para mi uso personal. Es para compartirlo con todos ustedes. Y así haré. Cuenten con próximos talleres y seminarios nuevos.

Otra de las razones de mi viaje a Roma lo era el participar en la presentación de lo que es la Lectio Divina a un grupo escogido de capellanes militares de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Entre el Rev. P. Mariano Perrón, el Sr. Paredes y un servidor ofrecimos a estos capellanes católicos una presentación de una forma de rezar con la Palabra de Dios, de manera que ellos la utilicen con sus soldados y familiares. Fue intenso el trabajo, de varios días, y pensamos que ha hecho mucho bien entre nuestros capellanes.
Hoy domingo, al final del día, puedo decirles que en Roma hemos tenido una gran concentración de familias llegadas de todo el mundo para celebrar el Día de la Familia. La Plaza de San Pedro estaba a rebosar de fieles que participaron en la Santa Misa con el Santo Padre. Los romanos decían que venían a ver a Juan Pablo II y a escuchar a Benedicto XVI. Con el papa Francisco vienen a verlo, sentirlo, escucharlo, amarlo y, sobre todo, a llenar sus corazones de esperanza.

Y hablando de esperanza y de Papa Francisco, les cuento algo que pienso les va a gustar. El sábado pasado, por la mañana temprano bajé a la capilla a rezar, y para sorpresa mía, el guardia de seguridad no me dejó entrar porque iba el Papa. Lo mismo le pasó al Padre Carlos Mullins. Y, bueno, pues nos íbamos a la Basílica de San Pedro cuando nos encontramos con el secretario personal del Papa y, al vernos nos dijo que si queríamos celebrar la Sta. Misa junto con el Papa, que el lunes habría oportunidad. Pero… de repente nos vuelve a llamar y nos dice, vayan ahora mismo a la sacristía donde está el Papa esperando para que celebren con él. Y, un tanto nerviosos, pues nos fuimos, nos revestimos y los dos celebramos la santa misa con el Santo Padre Francisco. Éramos cinco sacerdotes y el Papa y una familia. No predicó el Papa porque hizo una cosa muy linda, bautizó un bebé de pocos meses. Bien, qué hay de novedad en un bautizo? Pues en este caso mucha. La mamá de la criatura en los últimos meses de embarazo sufrió un cáncer terminal gravísimo. Los médicos pudieron mantenerla con vida hasta que su bebé nació. Cuando el Santo Padre supo la historia, él dijo que se reservaba el bautizo de esa criatura.

Y así, en la misa del sábado pudimos participar en una celebración de la Santa Misa con el papa Francisco quien, a la vez, bautizaba un bebé milagro de la vida. Como comprenderán las emociones fueron muchas y fuertes. Todos, pero TODOS ustedes, la Familia de Descubriendo el Siglo XXI estuvieron presentes en esa santa misa. De los que me acordaba de sus nombres los dije, de los que no, le dije al Señor “mira, acuérdate de todos los que luchamos, soñamos, reímos, lloramos, caminamos en Descubriendo el Siglo XXI”


Al terminar la Santa Misa nos tomamos una foto con el Santo Padre, que en los próximos días estará lista. Le pedí la bendición para todos ustedes y le pedí también permiso para darle un abrazo en nombre de todos ustedes. Y le di el abrazo.

Los días que me quedan en Roma son de trabajo todavía. Resulta que la American Bible ha publicado un Manual de Lectio Divina. La primera edición se agotó y hubo que hacer una nueva. Pues bien, en esta segunda edición me solicitaron hace meses que hiciera las correcciones de estilo para que fuera editado como ustedes se merecen, de la mejor forma. Eso es lo que queda, preparar la presentación de la nueva edición, ante una serie de profesores, obispos y cardenales. No descartamos que el Santo Padre nos reciba. Ya les contaré.

Y bueno, basta ya de carta tan larga. Ha sido tan grande la emoción tanto personal como de familia, la de Descubriendo el Siglo XXI, que tenía que contársela.
Les ruego una oración. Cuenten con las mías. Si puedo colarme de nuevo para celebrar misa con el Papa, mejor. Si no, en la Basílica de San Pedro rezaré por ustedes.
Que Dios les bendiga,

P Tomas

viernes, 25 de octubre de 2013

OTRA ROMA

Desde La Residencia de Santa Marta, Roma,  Octubre 27, 2013
Casi ocho meses después de la elección del obispo de Roma, al que fueron a buscar al fin del mundo, he vuelto a recorrer las calles de la Ciudad Eterna. 
Y las impresiones son que la ciudad ha cambiado pero sigue siendo la misma.
Ha cambiado en el sentido de que ahora el pueblo romano, la gente normal, corriente y ordinaria habla de su obispo con naturalidad, con alegría y añoranzas
Ya no es ni el eslavo que los dejó desconcertados cuando, en contra de todo pronóstico, ocupó la sede episcopal de Roma. 
Hacía más de cuatro siglos que un italiano no dirigía la Iglesia.
El Papa eslavo duró demasiado tiempo y desconcertó a los romanos, acostumbrados a todo. 
Fue la atracción religiosa por cerca de 26 años. 
Gentes de todo el mundo venían lo miércoles a verle. 
Fue el gran actor de teatro que tuvo el escenario más universal jamás imaginado para anunciar que no debemos tener miedo, que abriéramos las puertas del corazón a Cristo. 
Los romanos nunca lo consideraron parte de su historia, su vida, sus ansias y esperanzas, sus penas y tristezas. 
Bien es verdad que vivían de él, sus multitudinarias reuniones y llamadas a la solidaridad. 
Los peregrinos venían a Roma a verle, no a escucharle. 
Fue un fenómeno mediático.
Tampoco el anciano profesor alemán, hombre lleno de sabiduría, fe y gran coraje llenó el corazón de los romanos. 
Cuando tomó posesión de su sede se celebraba la salida de las tropas del III Reich de la ciudad sesenta años antes. 
Medio millón de alemanes se reunieron en la Plaza de San Pedro para celebrar que un alemán, un sexenio posterior, tomaba el poder de una Iglesia cansada, envuelta en un laberinto grande de problemas, escándalos y pesimismo. 
Ni en la mente más calenturienta habría espacio para la idea de un Papa agotado por los escándalos, cansado por los abusos, disminuido por las traiciones, tímido pero enérgico, intelectual pero sencillo, que íbamos a asistir a una renuncia papal. 
No pudo más y abrió definitivamente las puertas de la Historia de la Iglesia a una nueva etapa. Con la elección del hombre venido del fin del mundo, ha empezado una nueva historia en esta ciudad experimentada, dura, acogedora, traidora, legendaria, fantasmal. 
No quiere romper con el pasado pero mira con ilusión el futuro. Por sus calles aparecen las lacras de la sociedad de consumo que desprecia al emigrante, olvida a los ancianos, ve vacías sus escuelas de niños romanos, se adorna con hábitos de monjas de todos los colores y estilos, sotanas rojas, blancas, negras o moradas de sacerdotes llegados desde todos los confines del globo. Roma,
la ¨Vieja Señora” necesita llenarse de esperanza, de alegría, de deseos de acoger y de reír, de llorar y esperar, de mirar el futuro con esperanza. 
Y un hijo de emigrantes, nacido él mismo en la emigración, que sabe lo que es dejar la Casa Paterna, la Patria, ha sido elegido para dar ilusión a la ciudad, al mundo.
Estamos asistiendo al nacimiento de otra Roma, la ciudad que se ha reciclado miles de veces, que ha acogido y rechazado pueblos, culturas, religiones. Y ese renacimiento de la ciudad y del planeta viene de las manos de un hijo de emigrantes venido desde el fin del mundo, o sea desde América Latina. 
Ya se nota.

viernes, 11 de octubre de 2013

ENCUENTRO DE DOS MUNDOS

Octubre 13, 2013
El mes de octubre cada año nos recuerda el llamado Descubrimiento, o Encuentro, o Desencuentro de Dos Mundos: el europeo y el americano. De ese encuentro surgió un concepto: la Hispanidad, el cual nos presenta una forma de mirar la vida, la que nace del intento de crear una civilización nueva, distinta de la europea, sin miedo a la mezclas y los híbridos, viendo en lo encontrado, sea hombre o mujer, seres libres dueños de su historia y de sus terrenos.
La civilización europea se veía y sentía caduca.
Se anhelaban unas formas nuevas de vida, de cristiandad, de civilización. Y desde el primer momento se intentó crear otra civilización, otra cultura.

Para poder entender esto basta leer las obras que circulaban en las Universidades a finales del siglo XV y comienzos del XVI.
 Desde La Ciudad del Sol de Tomás de Campanella, al Amadís de Gaula, en el fondo se buscaba el sueño de una nueva civilización.
Cuando emigramos, ¿no estamos nosotros buscando lo mismo?
Pero mientras en nuestros esfuerzos actuales nos avergonzamos de nuestras raíces y creemos que lo extraño es lo mejor, nos olvidamos de que nosotros fuimos primeros. En educación, en Iglesia, en gobierno. A las pruebas podemos remitirnos.
En 1493 se introduce la caña de azúcar en el continente. 1511 ve el nacimiento de la primera diócesis en América, la de San Juan de Puerto Rico.

En 1512 se construyen en Santo Domingo el primer hospital y la primera catedral del continente.
En 1531 se da una aparición espiritual a un sencillo indio, Juan Diego, dando comienzo a la devoción de la Virgen de Guadalupe.
 En 1565 tiene lugar la primera fiesta de Acción de Gracias en los Estados Unidos Continentales, antes que los Peregrinos del Mayflower llegaran. En 1699 se publica el primer libro en lengua española en los Estados Unidos continentales: La Fe del Christiano.

En 1769 establece Junípero Serra la primera misión en California.
En 1840 Francisco García Diego y Moreno se convierte en el primer obispo católico de California.
En 1848 José Sadoc Alemany es el primer obispo católico bajo jurisdicción de los Estados Unidos en el estado de California, quien será nombrado el primer Arzobispo de la diócesis de San Francisco, la cual abarcaba todo el Estado, en 1853.
No pretendemos revisar la historia viendo hechos y fechas.
Podríamos caer en la tentación de mirar un pasado glorioso desde un hoy lleno de lamentos y olvidarnos de un futuro esperanzador.
El mes de Octubre marca también el aniversario de la llegada del Cristianismo a nuestro continente y nos hace preguntarnos sobre las realidades y los retos a los que nos enfrentamos.
Cinco siglos después un latinoamericano dirige la Iglesia.

Debemos estar conscientes de que la comunidad hispana en USA es una comunidad joven, con todo lo que ello implica.
Comunidad que se enfrenta precisamente a la transmisión de su identidad cultural.
Nos vemos acorralados por sentimientos xenófobos y antihispanos. Sentimientos que nacen del miedo y de la ignorancia.
Al fin y al cabo nosotros estábamos aquí primero en muchos de los Estados de la Unión y hemos aportado y construido mucho.
Pero es mucho más lo que nos queda por hacer.
Estamos comenzando un nuevo milenio..
Tenemos el futuro en nuestras manos. Sembrémoslo de esperanzas.
Con papeles o sin ellos. No hay que “achicopalarse”