Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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miércoles, 16 de enero de 2008

FAMILIA HUMANA, COMUNIDAD DE PAZ

Este año 2008 se cumplen los cuarenta años de los Mensajes Papales de la Jornada Mundial por la Paz.
Enero 16-2008 Fue establecida esta tradición por Pablo VI en plena escalada de la Guerra de Viet Nam. Uno de sus propósitos al establecer estos Mensajes no fue otro que “cada año esta celebración se repitiese como presagio y como promesa al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la Paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura”
Pablo VI llegó a escribir once Mensajes para estas Jornadas. Juan Pablo II, veintisiete y Benedicto XVI tres hasta el momento.
El papa Montini al iniciar estas Jornadas expuso algunos de los peligros a los que se enfrentaba la paz: Peligro de supervivencia de egoísmos en relaciones entre naciones, peligro a las violencias desatadas por diversos pueblos al no ver reconocidos sus derechos, peligro al uso de las armas de destrucción masiva, peligro de creer que las controversias internacionales tan solo se resuelven con el recurso a la lucha armada.
Cuarenta años después habría que añadir como peligros a la paz, el recurso al terrorismo, las políticas de seguridad nacional, la legalización de los atentados contra la vida en todas sus etapas.
Benedicto XVI en su Mensaje de este año, el tercero de su pontificado, afirma que está convencido de que una forma indispensable para promover la paz es respetando la familia humana. De ahí el título de su Mensaje: “ La Familia Humana, Comunidad de Paz”.
Benedicto XVI propone seis puntos de reflexión.
El primero trata sobre la Familia, Sociedad y Paz: la familia natural, en cuanto comunión íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es “el lugar primario de “humanización” de la persona y de la sociedad, y prototipo de toda organización social.
El segundo elemento de reflexión el papa presenta a la Humanidad como una gran familia donde la comunidad social, para vivir en paz, está llamada a inspirarse también en los valores sobre los que se rige la comunidad familiar ya que vivimos en una casa común, el planeta Tierra.
El tercer elemento de reflexión invita a ver a la Familia Humana en el medio ambiente en que vive. Dios ha regalado un lugar, una casa donde vivir sus propias relaciones, este sitio es la Tierra con la cual tenemos una responsabilidad ecológica.
El cuarto elemento versa sobre la Familia Humana y sus relaciones económicas. No puede haber paz en la familia cuando a alguien le falta lo necesario, cuando no hay solidaridad, cuando hay excesos y despilfarros.
El quinto elemento nos presenta a la Familia como comunidad humana y moral. Una familia vive en paz cuando todos sus miembros se ajustan a una norma común, impidiendo el egoísmo individualista y trabajando por una coexistencia armoniosa.
Como último elemento el papa señala el tema de la violencia bélica, la guerra, haciendo un llamamiento al cese de todos los conflictos armados, teniendo en mente primordialmente los que aquejan al Medio Oriente, los cuales pueden llevar a una escalada bélica de consecuencias inimaginables.
Los romanos solían afirmar “Si vis pacem, para bellum” (si quieres la paz, prepárate para la guerra) Benedicto XVI nos invita, si queremos la paz, construyamos la familia.

Tertuliasiglo21@aol.com.

viernes, 6 de julio de 2007

SE HACE CAMINO AL ANDAR


Jerusalén, jueves 5 de julio
En estos momentos estoy en Jerusalén y viendo lo que ocurre en la ciudad y sus alrededores y lo que observo me desconcierta. Estoy acostumbrado a ver los informes y las noticias que aparecen en los diversos medios de comunicación occidentales sobre la realidad palestino-israelí: por un lado presentan al ciudadano judío oprimido por hordas de musulmanes fanáticos que desean echarlo al mar. Un explotador implacable y dictador de las minorías árabes. Usurpador de terrenos que no le corresponden, fanático religioso. Por lado presentan al ciudadano palestino, como un eterno refugiado, rechazado por los judíos, humillado, eterno sufriente y ponedor de bombas, aprendiz de terrorista, fanático dispuesto a volar por los aires llevándose por delante la vida de quien sea.

Esos estereotipos nos los repiten hasta la saciedad todos los medios de comunicación. Se podría pensar que el dicho atribuido a Goebbels sea cierto: “Miente. Miente mucho, pero miente de tal manera que al final parezca verdad”
Estoy viendo que estos modelos que se nos han vendido no existen. Y digo esto cuando veo y constato después de conversar con personas de ambos grupos las cosas como se están desarrollando en la vida cotidiana. Veo y observo entendimientos si no perfectos, sí con el deseo y la mejor buena voluntad de que, al menos, puedan vivir en paz y normalidad.


El ciudadano israelí está cansado de miedos, de inseguridades, de fanatismos de cualquier tipo y lo único que anhela es poder vivir en paz en esta tierra de sus antepasados, la cual ha logrado convertir en un lugar habitable y donde desea que sus hijos crezcan en paz y armonía y donde no se le discrimine por sus creencias como se ha hecho en los últimos dos mil años. Por eso ha luchado y ha levantado su patria. Jerusalén, dos mil años después ha dejado de ser un sueño para convertirse en una realidad.
El ciudadano palestino está también cansado de tanta violencia, de tanto desprecio, de tanto de cómo han jugado con él. Esta es su tierra también, en la cual ha vivido por cientos de años. De repente llegaron extraños a compartir con ellos. Y sus hermanos árabes de la zona, no han ayudado a los palestinos a vivir la nueva realidad surgida en su tierra, y lo más triste, han jugado con ellos.


Se sienten abandonados, deprimidos, solos y, sobre todo, manipulados por líderes inescrupulosos, víctimas de burocracias y bandas ineficientes y corruptas. Ellos también desean la paz, desean vivir en armonía con sus vecinos, desean ver crecer a sus hijos con ilusión y esperanza. Desean que la tierra de sus antepasados la puedan compartir entre todos.
Ambos pueblos sienten en su historia reciente que demasiada sangre se ha derramado y es hora de pasar al diálogo, al reconocimiento mutuo, al respeto mutuo. Sigue teniendo actualidad las palabras de Golda Meir: “Judíos y Árabes estamos condenados a entendernos”.

Todo parece oscuro, difícil, sin solución. Sin embargo, para el ciudadano común y corriente, a pesar de todo, algo se mueve hacia la paz y la comprensión mutua.
Ambos pueblos necesitan sobre todo el sentir que no están solos. Necesitan el sentir que alguien común y corriente, como usted y como yo, hace el camino hacia la paz junto a ellos.
columnadelpadretomas.blogspot.com