Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

Seguidores

domingo, 30 de noviembre de 2014

Thank you....Gracias

Thank you to each everyone
of you for your best wishes, prayers, blessings, cards, cakes etc that I have received on my Three facebook accounts, three sonicos, MySpace, twitter, LinkedIn, Stumbleupon, Google share, and all other social pages that I have. I thank you ALL from the bottom of my heart for being my “Cyber Family” and constantly reading and following on my blogs and Spanish Radio talk show, your comments and your love that you show me every day on my wall, emails and messages gives me the strength to continue my work as a humble servant of Our Lord. May God, Our Father, continue blessing each and everyone, always!  Thank you again!!



Gracias a todos y cada uno de ustedes por sus buenos deseos, bendiciones y felicitaciones que he recibido a través de mis 3 cuentas de Facebook, 3 cuentas de Sónicos, mySpace, Twitter, Stumbleupon, Linkedin, Google Share, y todas las otras redes sociales que formo parte y me ayudan a seguir llevando mis mensajes a todo el mundo. Se lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón ya que ustedes componen “mi Familia cibernética” y el leer constantemente los comentarios que dejan en estas páginas, me alientan y dan la fuerza y el entusiamo entusiasmo para poder continuar la labor que el Señor me ha encomendado cuando me "tomó de entre los hombres para servir a mis hermanos" (Hebreos 5). Gracias por permitirme llegar a sus hogares los jueves con mi programa de radio, gracias por leer mis columnas, mis oraciones, mis reflexiones, etc. Que nuestro buen Padre Dios continúe bendiciéndonos a todos, siempre. GRACIAS DE TODO CORAZON.
Padre Tomás Del Valle-Reyes

sábado, 8 de noviembre de 2014

NUEVE DE NOVIEMBRE

Noviembre 9, 2014
Hace 76 años la sociedad alemana se vio conmovida por el ruido de los cristales rotos de miles de sinagogas, comercios y casas propiedad de judíos. 
Tal pareciera que de una demostración popular se tratara. 
Un oscuro agente del gobierno alemán destinado en París fue asesinado. 
La culpa, basada en dudosas pruebas, fue atribuida a un joven, casi adolescente, judío. 
El sentimiento anti semita corrió como pólvora encendida. 
Sin embargo, pronto se supo que todo fue una magnífica campaña de publicidad orquestada por el jefe de propaganda del Tercer Reich, Joseph Goebbels
En dos días, más de 250 sinagogas fueron quemadas, más de 7.000 comercios de judíos fueron destrozados y saqueados, docenas de judíos fueron asesinados, y cementerios, hospitales, escuelas y hogares judíos fueron saqueados mientras la policía y las brigadas de bomberos se mantenían al margen.
Aquella noche fue el principio de una tragedia y un holocausto. 
El 9 de noviembre de 1938 para algunos historiadores fue el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. 
Varias decenas de millones muertos, un continente asolado, un mundo destruido y dividido. 
Europa sintió el frío de la muerte en todas sus estructuras, pueblos y gentes. 
Seis millones de judíos junto con varios millones más de disidentes políticos, gitanos, comunistas y homosexuales pagaron con sus vidas los sueños de grandeza de un psicópata que supo engañar a un pueblo. 
El triunfo trágico y mágico de la publicidad.
Los vencedores se repartieron Europa. 
Por un lado la revolución bolchevique comenzada en 1917 veía extenderse su poder sembrando sangre sudor y lágrimas. 
Por el otro las llamadas democracias libres prefirieron aprovecharse de los despojos del Imperio Alemán. Ambos grupos se dieron la espalda.
Crearon un Telón de Acero que les brindaba la oportunidad de ignorarse mutuamente escondiendo miserias y pobrezas. 
Pero la libertad no se puede encerrar entre cuatro paredes, entre las fronteras de países creados en una mesa de reuniones. 
Y pronto empezaron los alemanes vencidos pero no hundidos, a buscar espacios de libertad. 
Hubo que poner un muro de varios kilómetros de largo.
Fue como poner puertas al campo. 
Poco a poco empezó a desmoronarse. 
Hasta que cayó por el peso de la libertad y de un mundo caduco, ese mismo mundo que años antes gritara por las calles de Paris, “seamos consecuentes, pidamos lo imposible” 
En este caso ese imposible se llamaba libertad.
Este mes se cumplen los 76 años de la Noche de los Cristales Rotos, y el mismo día, 9 de noviembre, los 25 años de la caída del Muro de Berlín. 51 años de sangre, sudor, lágrimas y muerte. Pero también podemos afirmar que con la caída del muro empezó una nueva era, la de la globalización, la de hacer el mundo una aldea, no un Imperio.
Todo fue un noviembre, el mes que nos recuerda la muerte. 
Pero también la resurrección. 
No olvidemos, somos seres para morir, pero también para resucitar. 
La Noche de los Cristales Rotos y la caída del Muro de Berlín son muestra de ello.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿QUIEN SE ACUERDA?

Septiembre 13, 2014
Me da que las torres no suelen ser objetos de buena suerte. Cuentan las crónicas que, por intentar hacer una torre 
que llegara al cielo, se dispersó la humanidad 
y fueron incapaces de comunicarse en la misma 
lengua desde entonces. 
Hemos visto después cómo las torres han servido
 para aislarnos. 
Nos acercaban a las nubes pero nos aislaban 
de la tierra. Las torres babilónicas, los torreones de guardia, las torres del homenaje…
En Nueva York teníamos dos torres. 
Eran gemelas, iguales. 
Allí se escondía el poder del dinero, el motor que mueve el mundo, y el poder militar.
El PODER en mayúscula. 
De repente unos iluminados decidieron acabar con el futuro y volver la vista atrás. Nos destruyeron las torres. 
El precio de tal destrucción fueron vidas, muchas vidas, tantas que nunca sabremos. Como nunca sabremos ni el quién ni el porqué de tal locura.
Han pasado 13 años. 
El polvo se disipó. Los escombros se recogieron. 
Los cadáveres y pedazos de vida fueron enterrados. 
El olvido empezó a tender su manto. 
Y como vivimos en la era del internet, del tiempo virtual, del hoy es lo que cuenta, el ayer no existe, nos hemos conformado con mirar hacia un futuro que no sabemos si es real o no. 
¿De qué sirve acordarse?
Recuerdo un viejo marine, trabajador de una compañía privada de seguridad, quien afirmaba que los terroristas nos habían cogido con los pantalones bajados. Cuando las torres recibieron su primer intento de destrucción en la década de los noventa, todas las fuerzas del estado empezaron a hacer proyecciones, cálculos, utilizar computadoras sofisticadas, a leer las conciencias de los ciudadanos., entrar en las intimidades. Se convirtió el estado en el Gran Hermano. 
Los terroristas utilizaron algunas armas que no les había costado nada pero que eran más eficaces que todos los arsenales. Empezaron a usar sus cerebros y a tener paciencia. 
Un viejo refrán árabe afirma que "hay que sentarse a la puerta de la casa a ver pasar el cadáver del enemigo". 
Esa paciencia del marginado, del despreciado porque habla otro idioma, viste y reza distinto, del que tiene unos ideales de futuro y una visión del mundo distinto. 
Esa paciencia de los que saben esperar y ver cuándo crece la hierba fue lo que ayudó a que las Torres Gemelas cayeran.
Ha pasado el tiempo. 
Ya tenemos un retrato virtual de los autores materiales. 
De los autores intelectuales no lo sabemos, 
 y a estas horas de la historia, ni siquiera nos interesa. 
Aquellos muyahidines, protegidos bajo la sombra del Capitolio y la Casa Blanca, se han reconvertido en yihadistas sofisticados, que utilizan las redes 
sociales para sembrar el odio y el miedo.
Que han vivido y crecido en vecindarios de clase media tanto europeos como americanos. 
Ya no son nómadas del desierto afgano. Son hijos del odio, del desprecio y del rechazo. 
Rezan como musulmanes, pero hablan en inglés londinense. 
Los que tumbaron las torres gemelas admiraban a Osama bin Laden. 
Estos no sabemos a quién admiran, pero sí sabemos que nos han metido el miedo en el cuerpo, el recelo en el alma, el odio en el corazón.

Se sentaron pero no olvidaron. 
Ahora recogen lo que sembraron: odio, sangre y destrucción. 
Mientras tanto, nos olvidamos de los que estaban en las Torres, 
el avión de Pensilvania y el Pentágono.
Tertuliasiglo21@aol.com


jueves, 28 de agosto de 2014

SE EQUIVOCÓ EL POETA

Agosto 29, 2014
Machado, el poeta sevillano,nos recordaba que…Al andar se hace el camino, /y al volver la vista atrás/se ve la senda que nunca/se ha de volver a pisar. 
Cuando vemos la realidad en que vivimos no nos queda más 
remedio que reconocer que el poeta se equivocó, nos engañó.
Los que en la década de los sesenta del siglo pasado entrábamos en la universidad, descubríamos mundos nuevos, pero mundos llenos de violencia, odio racial, discriminación y pobreza.
Nos fascinaba un África que empezaba sus luchas por la independencia. 
Patricio Lumumba y Julious Nierere eran algunos de nuestros héroes. 
Los primeros asesores militares empezaban a desembarcar en las costas lejanas de Viet Nam. 
Los misiles rusos en Cuba, la Guerra de los Seis Días entre un David y muchos Goliats en Medio Oriente, todo formaba parte del mundo que empezábamos a descubrir.

Todo cambió en el verano del 68 cuando un grupo de melenudos, mariguaneros, 
estudiantes que iban a la universidad a formar líos, hacer el amor, participar 
en manifestaciones, oler LSD o emborracharse, asistir a clase de vez en cuando, 
decidieron romper con lo establecido y comenzar un mundo nuevo. 
Todos nos fuimos detrás de ellos. 
 Quisimos andar caminos nuevos. 
No nos gustaban los que nuestros mayores nos habían marcado.

Ya esa generación, la que llaman los gringos los “baby boomers” está dejando paso a otra nueva. 
Se está jubilando y, con la jubilación, vienen los recuerdos, las memorias y las comparaciones. Y se observa que poco ha cambiado, que al volver la vista atrás nos damos cuenta que estamos volviendo a pisar las mismas sendas, arrastrándonos por los mismos caminos.
África logró su independencia política, pero sigue esclava de multinacionales, de intereses comerciales que han hecho que los mismos africanos se devoren entre sí.

Tutsis y Hutus, nigerianos musulmanes y cristianos, y un largo etcétera están haciendo el trabajo sucio: acabar con la población autóctona. 
Para explotar los recursos naturales estorban los africanos. 
El ébola y el sida son parte de esa estrategia..
Se acaba de firmar una tregua de paz entre el estado de Israel y los palestinos en la franja de Gaza- ¿y van cuantas ya?.
Rusos y ucranianos se enredaron a las bofetadas una vez más. 
El viejo juego de muchas mentiras y pocas verdades que se llama diplomacia.
El fanatismo musulmán ha llevado en el último siglo a destrozar un imperio, empapar 
de sangre las arenas del desierto, a la creación de monarquías excéntricas, dictaduras trasnochadas, califatos sanguinarios y de embuste y varios cientos de miles de muertos 
y millones de refugiados.
Nuestra generación tuvimos qué y quién nos entusiasmara. 
Ahora, en el ocaso de la vida contemplamos que no tenemos ni lo uno ni lo otro. 
Por eso afirmo que el poeta se equivocó. 
Estamos volviendo a pisar las mismas sendas que ya pisamos. 
Estamos cometiendo los mismos errores, empapando los desiertos de sangre,
enfilando cohetes que nunca van a ser disparados, tirándonos de los pelos por nuestras creencias. Hemos avanzado en tecnología, utilizada en gran parte para 
degradar el medio ambiente y la calidad de vida.
Los que gritábamos a boca llena de “…seamos consecuentes, pidamos lo imposible” 
casi lo hemos logrado, hemos destrozado nuestro planeta y no sé si le habremos dado 
razones para que, los que vengan detrás, construyan un mundo mejor!
Tertuliasiglo21@aol.com

miércoles, 13 de agosto de 2014

CIEN AÑOS DE SOLEDAD

Agosto 15, 2014
Macondo fue un pueblo imaginario que podía estar en cualquier sitio y donde podían ocurrir las cosas más insólitas y extrañas. 
El genio y la destreza literaria de Gabriel García Márquez hace algo más de cincuenta años creó este pueblo y su mundo surrealista. Ese pueblo quizás no existió en la realidad. 
¿O sí existió y está vivo?
Este año 2014 estamos celebrando los cien años de la Gran Guerra, aquella que iba a ser la madre de todas las guerras y que, después de ella, el mundo sería otro.
Un mundo de paz, justicia, armonía y un largo etcétera que nadie se creyó. 
Hasta el día de hoy hemos estado viviendo en un mundo de guerras de todos los colores, partidos y naciones. Han sido cien años de soledad. 
Cien años de sangre, sudor y lágrimas.
Sería un poco cursi decir aquello de que donde hubo fuego, cenizas quedan. Pero cuando echamos un vistazo a la situación mundial actual, podríamos afirmar que no hay cenizas, sino que las llamas siguen vivas
En 1914 se enfrentaron por un lado la Triple Alianza (Alemania, Imperio Austro Húngaro, Italia) por el otro la Triple Entente (Inglaterra, Francia, Rusia) 
A partir de 1917 se dio de baja en la Entente Rusia y entro los Estados Unidos.
De los enfrentamientos nacería el mundo bipolar que hemos vivido en los últimos decenios.
Han pasado cien años. 
Ahora las alianzas y las ententes tienen otros nombres. 
 Las causas vienen a ser casi iguales. 
En 1914 se llegó al enfrentamiento bélico y a la división por motivos étnicos, religiosos y territoriales. 
En 2014 los seguimos teniendo. Rusia no acepta que se le arrebate de su área de influencia a Ucrania.
Ha comenzado a desmembrarla devolviendo la independencia a Crimea, apoyando lo mismo para las regiones de Donetsk y Luganski. 
La intranquilidad y violencia están servidas en Europa.
El Medio Oriente es un polvorín con una corta mecha encendida.
El desaparecido Imperio Otomano sigue coleando. 
Kurdos, iraquíes y sirios con sus respectivos grupos étnicos y religiosos están a las bofetadas. 
No se puede ignorar el conflicto palestino israelí que lleva casi 67 años vivo. 
En toda esta región si no se es musulmán radical, miembro de las sectas yihadistas, salafistas o alauitas, sunníes o chiitas, eres mal visto y corres el peligro de ser decapitado o fusilado como ha ocurrido con las minorías cristianas y alayitas.
A todo ello hay que añadir la epidemia del ébola, una extraña enfermedad viral de la cual no se conoce cura ni vacuna. 
Para algunos un simple problema de alteración de la naturaleza. Para otros un método de exterminio rápido y eficaz de ciertos sectores de la población. 
Ya entra en la clasificación de arma biológica mortal.
Al cumplir los cien años de la Gran Guerra el mundo vive el drama de Rusia contra Ucrania, de los sunnitas contra los chiitas en Medio Oriente, de los palestinos y los israelíes, del renacer de enfrentamientos raciales en Estados Unidos, del pánico mundial por la contaminación del ébola, de la emigración de los países del hemisferio sur, rico pero empobrecido y explotado, hacia el norte, carente cada vez más de gente y de vida. 
García Márquez, el Gabo, le llamaba a ese mundo Macondo. 
Fue en Cien años de Soledad. O sea Macondo existe y sigue vivo.
Tertuliasiglo21@aol.com

miércoles, 30 de julio de 2014

SENTADOS A LA PUERTA

Agosto 1, 2014
El viejo refrán árabe dice: “Siéntate a la puerta de tu casa a ver pasar el cadáver de tu enemigo” Eso es un poco lo que está ocurriendo en Gaza, la franja de terreno entre Egipto e Israel donde se está llevando a cabo un duro enfrentamiento - ¿y van cuántos?- entre Israel y el movimiento Hamás.
Era cuestión de tiempo que esto ocurriera.
La Franja de Gaza formó parte del Mandato Británico de Palestina entre 1917 a 1948. La primera guerra árabe-israelí concluyó con un Armisticio y, entre sus resoluciones, se indicaba que la zona pasaría a ser parte de Egipto.
En 1967 fue ocupada por Israel.
Después de muchas vicisitudes, el Parlamento Israelí en 2005 decidió retirarse de la Franja y que esta pasara a formar parte de la Autoridad Palestina.
En enero de 2006 el movimiento islamista radical Hamás ganó las elecciones al Parlamento Palestino.

En junio de 2007, tras violentas luchas internas entre el movimiento Al Fatah, y los militantes de Hamás, la totalidad del territorio cayó bajo control de este último grupo.
Desde el momento en que Hamás comenzó a gobernar la Franja, se cerraron todas las posibilidades de paz y entendimiento. Este movimiento, considerado terrorista por la comunidad internacional, contaba con apoyo de Irán, Siria, Herbolá o los Hermanos Musulmanes.
Tenían montada una infraestructura poderosa y una población rehén.
Se dedicaron a hostigar a Israel desde la Franja.
Esos hostigamientos llevaron a varias operaciones e incursiones militares por parte israelí en la zona.
En junio de este año tres jóvenes israelíes fueron secuestrados y aparecieron sus cadáveres a las pocas semanas.

¿Consecuencias? Primero unas manifestaciones en Jerusalén que acabaron con la vida de un joven palestino nacido en Estados Unidos.
Después, sangre sudor y lágrimas para ambos pueblos, el israelí y el palestino.
Al margen de que la lucha sigue, ahora es diferente. Ya los estados y grupos que apoyaban a Hamás no están dispuestos a dar cobertura ni un cheque en blanco.
Siria está viviendo una guerra civil que no permite a Herbolá e Irán repartir fuerzas. Egipto no olvida que Hamás es una sucursal de los Hermanos Musulmanes, los cuales fueron expulsados del gobierno después de haber dejado al país poco menos que en la ruina y el caos.
En ocasiones como la que estamos viviendo la memoria se vuelve como la mecha de las bombas, corta.
Olvidamos que algunos de nuestros países en décadas pasadas sufrieron el terrorismo. ¿Qué pasó en Perú con Sendero Luminoso y el Movimiento Tupac Amaru? ¿Y en Uruguay con los Tupamaros? ¿O en El Salvador con el Frente Farabundo Martí? ¿O en Colombia con las FAR? ¿O en Argentina con los Montoneros?
Y en Europa, ¿con el IRA irlandés, la Eta en España, las Brigadas Rojas en Italia o la Baader Mainhoff en Alemania? Movimientos salvadores de la Patria que empaparon sus países con la sangre inocente de sus ciudadanos.
El pueblo de Israel ya está harto de cohetes, terrorismos y sabotajes. ¿Cómo esperaban muchos que respondiera? ¿Con declaraciones? ¿Cómo respondieron los países que sufrieron el terrorismo en su pueblo?
La única solución al terrorismo pasa por el diálogo, respeto mutuo y deseo de paz.
Hay que ser más audaces y valientes para sentarse a una mesa a negociar que para apretar gatillos, lanzar cohetes y matar inocentes.
Tertuliasiglo21@aol.com

jueves, 17 de julio de 2014

SE BUSCA UN HOMBRE

Julio 18, 2014
            El siglo XX es, probablemente, el más complejo de la historia de Occidente.
Para algunos historiadores  dio comienzo  el 28 de junio de 1914 con el asesinato de los herederos del Imperio Austro Húngaro en la ciudad de Sarajevo. 

Un mes después estalló la Gran Guerra.
El mundo desde entonces dejó de ser el mismo. 
Cayeron Imperios y surgieron movimientos  de independencia y libertad.
            La India, un país multicultural y multisecular, al amparo de los grandes cambios producidos en Europa, buscó  su independencia.
En esta búsqueda y lucha surgió un líder que no creía en armas, en violencias, en disputas inútiles.
Abogado brillante y experimentado, se dio cuenta que la violencia lo único que había traído a Europa era más violencia, odio y división. Y como profeta de la No-violencia consiguió lo imposible: la independencia de la India.
            El siglo XVII fue para los holandeses uno de descubrimientos y asentamientos. En 1626 compraron la Isla de Manhattan y en 1652 se establecieron en Ciudad del Cabo, la ciudad más alejada del continente africano. Este puerto sería el encargado de controlar los pasos de Europa hacia la India. Fueron varios los europeos que a lo largo de la historia se fueron estableciendo en esta zona. 
Todos ellos, de una forma u otra, marginaban  a los africanos. 
Finalizada la II Guerra,  en 1948 el Partido Nacional Afrikáner  ganó las elecciones. 
Al poco estableció el sistema del Apartheid, un periodo de casi 50 años de racismo institucionalizado y de supresión de no blancos, durante el cual  se prohibió el Congreso Nacional Africano  y sus líderes, incluido Nelson Mandela, fueron desterrados a una prisión.  
En 1994 se legalizó el Congreso Nacional Africano, se liberó a Mandela y a sus compañeros y las elecciones legislativas dieron nacimiento a la nueva Sudáfrica.
            India y Sudáfrica son dos naciones multiculturales, donde existe una convivencia y respeto entre las principales religiones, donde se mira el futuro, a pesar de las dificultades, con esperanza.
Sus padres fueron Mahatma Gandhi y Nelson Mandela.
            Ante lo que está ocurriendo entre Israel y la ciudad de Gaza, entre Israel y la Autoridad Palestina una de las preguntas que la comunidad internacional debe hacerse: ¿dónde están los Mandela y Gandhi judíos y palestinos? 
El gobierno israelí se siente secuestrado por partidos de extrema derecha ultranacionalista y religiosa, refugio algunos de ellos de rusos y ucranianos llegados a Israel después del desmoronamiento de la Unión Soviética. 
El diálogo y los acuerdos de paz son difíciles por no decir imposibles.
El pueblo palestino es un mosaico de partidos y grupos enemistados entre sí. Destaca entre ellos Hamas, rama de los Hermanos Musulmanes en Gaza, la franja egipcia de terreno anexionada por  Israel después de la Guerra de los Seis Días en 1967 y que Egipto se negó a recibir de vuelta en los Acuerdos de Paz firmados con el gobierno de Anuar el Sadat.
Los palestinos buscan desesperadamente la paz. 
Están hartos de violencia. Quieren construir su país en paz.

Los israelíes buscan la misma paz, la misma armonía con la que han convivido por largos años con palestinos.
Quieren vivir en paz y convivencia con sus vecinos. 
Para hacer realidad el sueño de ambos sobran los fanáticos de ambos lados y se necesita un Gandhi o un Mandela. 
Y se necesita rápido. Demasiada sangre se ha derramado ya.