Columna del Padre Tomás



En la antigüedad se solían marcar los caminos con postes o pequeñas columnas. Eran los puntos de referencia para ir haciendo camino. A veces también se usaban las columnas para recordar hechos, personas, acontecimientos a no olvidar.

Las columnas del Padre Tomás del Valle son un poco ambas cosas. Piedras que marcan el camino que se va haciendo cada día, sin rutas, sin marcas. Y también Columnas que recuerdan hechos, personas, acontecimientos. En ambos casos no es otra cosa que un intento de trazar caminos en la aldea global.

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sábado, 16 de enero de 2016

¿QUIÉN ES LA VIRGEN MARIA? Part 1 de 4

Establecida la existencia de la 
«teología popular» —subyacente espontánea e 
irreflejamente al catolicismo popular y a la 
religiosidad o piedad popular—, antes de intentar 
diseñar la  teología mariana precientífica del catolicismo 
popular latinoamericano, es necesario caer en la 
cuenta de la complejidad que encierra el término tan 
sencillo «la Virgen María», para podernos preguntar 
posteriormente a qué María se refiere nuestro pueblo 
cuando le expresa su devoción y su fe.
Podemos distinguir cuatro aspectos 
en la «Virgen María»:
1. La María de la historia,
2. La María de la fe pascual neotestamentaria,
3. La María de la Iglesia magisterial y científica —definida 
por actos del magisterio, y reflexionada por los teólogos—,
y
4. La María de la piedad de la Iglesia y de las Iglesias Particulares,
 que se abre en un inmenso abanico de denominaciones e historias 
diversificadas en casi todos los lugares del mundo.
La María de la Historia
María queda incorporada a la fe de la Iglesia por un 
hecho histórico sencillo y fundamental: por ser la madre de Jesús, 
la madre del Jesús de la historia, como se dice 
actualmente en las nuevas reflexiones exegéticas y teológicas. 
A ella alude.
5. Pablo en un conocido e importante texto (Gal. 4, 4), 
aunque curiosamente sin designarla por su nombre, 
a pesar de que parece conocer por sus nombres 
a la familia y a los «hermanos de Jesús»
(1 Cor. 9, 5; Gal. 1,19).
Los datos consignados en los Evangelios y en los 
Hechos de los Apóstoles son elementales y coherentes con 
el conjunto de la vida de Jesús:
• Es una mujer israelita, domiciliada en Nazaret y casada con un hombre
 llamado José
(Mc. 6, 1-4; Lc. 4,16-22).
• Se habla de sus parientes, en repetidas ocasiones; se la reconoce como 
la madre de Jesús, pero llamativamente se subraya que José no 
era el padre natural de Jesús,  no obstante las suspicacias sociales 
que podían suscitarse ante esta afirmación 
(Mt. 1, 18-19).
El sector social al que pertenecía queda bien definido 
tanto por el lugar ordinario de su residencia —Nazaret—, 
como por el oficio del propio Jesús —tékton—, 
lo que en su día les hará decir a los vecinos del pueblo:
«¿Qué saber le han enseñado a éste, para que tales
 milagros le salgan de las manos?» 
(Mc. 6, 2).
• María era una mujer de muy modesta condición, 
perteneciente al ambiente popular de su época.
Dentro de esa modestia social, aparece 
encuadrada tanto en el sistema político como en el socio-cultural 
de los tiempos de Jesús. 
Así:
• se muestra cumpliendo las leyes imperiales (Lc. 2,1-5) y,
• como buena israelita, se desposa (Lc. 1,27; Mt. 1. 18),
• circuncida al niño al Octavo día (Lc. 2, 21),
• lo presenta en el templo con la oblación de los pobres 
(Lc. 2, 22-24),
• peregrina con su familia a Jerusalén con ocasión de las fiestas de la Pascua 
(Lc. 2, 41).
En el Evangelio se transparenta un cierto desconcierto 
de la María histórica frente a su hijo. 
Es un desconcierto que parece haberse iniciado 
en la misma infancia, dado que, como atestigua Lucas, 
con ocasión del acontecimiento en el templo, los padres 
«no comprendieron lo que quería decir (Jesús) (...). 
Su madre conservaba en su interior el recuerdo de 
todo aquello» 
(Lc. 2, 50-52).
Durante los años de la vida pública, 
María se encontraba en medio de una familia, la familia de Jesús, 
que no entendía el nuevo camino emprendido por él, tanto que
intentaban los parientes echarle mano «porque decían que no estaba en sus cabales» 
(Mc. 3,20-21. 31-35; Jn. 7, 3-5). 
María aparece silenciosa, acompañando a los parientes en la búsqueda de Jesús.
El Evangelio de Juan ha dejado el testimonio de que María, la madre de Jesús, 
acompañó a su hijo en su agonía y en su muerte al pie de la cruz 
(Jn. 19, 25).
Un último recuerdo de la María histórica ha quedado 
recogido en las 
Actas de los Apóstoles:
la convivencia de María con los discípulos de Jesús, 
inmediatamente después de su muerte:
«Todos ellos se dedicaban a la oración en común, 
junto con algunas mujeres, además de María 
la madre de Jesús y sus parientes» 
(Act. 1, 14). 
Ahí terminan los datos biográficos de María, 
de la María histórica. 
Datos sencillos, sobrios, coherentes, 
alejados de toda insinceridad.

miércoles, 13 de enero de 2016

Papa Francisco, Homilia Enero 12-2016

Información vía: Radio Vaticana
La oración de los fieles cambia la Iglesia y 
hace milagros. Papa Francisco

A veces, nosotros rezamos, pedimos al Señor, pero tantas veces no sabemos llegar precisamente a aquella lucha con el Señor, a las lágrimas


"La oración hace milagros y previene el endurecimiento del corazón". 
Así lo expresó el Papa Francisco durante su homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta. 
A continuación sus palabras
Podemos ser personas de fe y haber perdido el sentido de la piedad bajo las cenizas del juicio y de las críticas a ultranza. 
La historia que relata la página de la Biblia que el Pontífice comentó en esta ocasión ofrece un gran ejemplo.
Los protagonistas son Ana – una mujer angustiada a causa de su esterilidad 
que suplica llorando a Dios que le dé un hijo – y un sacerdote, Elí, que la observa distraídamente 
desde lejos, sentado en un banco del templo.

Rezar con el corazón
La escena descrita en el libro de Samuel refiere primero las palabras angustiadas de Ana y después los pensamientos del sacerdote, que al no lograr oír nada juzga con malévola superficialidad el mudo diálogo de la mujer: para él es sólo “una borracha”
Y en cambio, como después sucederá, aquel llanto incontenible está a punto de obtener de Dios el milagro pedido.

Ana rezaba en su corazón y se movían sólo los labios, si bien la voz no se oía. 
Este es el coraje de una mujer de fe que con su dolor, con sus lágrimas, pide al Señor la gracia. 
Tantas buenas mujeres son así en la Iglesia, ¡tantas!, que van a rezar como si fuera una apuesta… Pensemos sólo en una grande, Santa Mónica, que con sus lágrimas logró obtener la gracia de la conversión de su hijo, San Agustín. Tantas cosas son así”.


Rezar y encomendar el dolor

Elí, el sacerdote, es un pobre hombre hacia el cual tengo cierta simpatía porque también en mí encuentro defectos que me acercan a él y me permiten comprenderlo bien.

Con cuánta facilidad nosotros juzgamos a las personas, con cuánta facilidad les faltamos el respeto al decir: "¿Pero qué cosa tendrá en su corazón? 
No lo sé, pero yo no digo nada..." Cuando falta la piedad en el corazón, siempre se piensa mal y no se comprende a quien, en cambio, reza con dolor y con angustia y encomienda aquel dolor y angustia al Señor.

Esta oración la ha conocido Jesús en el Huerto de los Olivos, cuando era tanta la angustia y tanto el dolor que sudó sangre. 
Y no reprochó al Padre: "Padre, si tú quieres quítame esto, pero que se haga tu voluntad"
Y Jesús ha respondido por el mismo camino de esta mujer: la docilidad. 
A veces, nosotros rezamos, pedimos al Señor, pero tantas veces no sabemos llegar precisamente a aquella lucha con el Señor, a las lágrimas, a pedir, a pedir la gracia.

La oración hace milagros

El Papa recordó la historia de un hombre de Buenos Aires quien teniendo a su hija de nueve años internada en fin de vida, fue a ver a la Virgen de Luján y transcurrió toda la noche aferrado a la verja del Santuario pidiendo la gracia de la curación. Y a la mañana siguiente, al regresar al hospital, la encontró curada:

La oración hace milagros
También hace milagros a quienes son cristianos, ya sean fieles laicos, sacerdotes, obispos, que han perdido la piedad.
La oración de los fieles cambia a la Iglesia: no somos nosotros, los Papas, los obispos, los sacerdotes, las religiosas quienes llevamos adelante la Iglesia. ¡Son los santos! Y los santos son estos, como aquella mujer.
 Los santos son aquellos que tienen el coraje de creer que Dios es el Señor que puede hacer todo.

Padre Tomas Del Valle-Reyes
Descubriendo el Siglo 21
P. O. Box 1170
New York, NY 10018



sábado, 9 de enero de 2016

PALABRAS SABIAS DEL PAPA FRANCISCO

• Al envejecer, y ser más sabios, lentamente nos damos cuenta de que:
Un reloj de $300 dólares marca la misma hora que un reloj de $30.
• Una cartera de $300 carga el mismo dinero que una de $30.
• La soledad en una casa de 30 metros cuadrados o de 
300 es la misma.
• Espero que un día te des cuenta de que tu felicidad 
interna no viene de las cosas materiales en el mundo.
• No importa si viajas en primera clase o en la económica, igual bajas 
si el avión se cae.
• Espero que te des cuenta que, cuando tienes amigos y hermanos con quienes hablar, reír, y cantar, eso es verdadera felicidad.
• Cinco hechos indiscutibles de la felicidad:
1 - No eduques a tus hijos para ser ricos, edúcalos para ser felices, para que vean el valor de las cosas y no su precio.

2 - Las palabras más galardonadas en Londres: Come tu comida como si fuera tu medicina, o tendrás que tomar tu medicina como si fuera comida.


3 - La persona que te ama nunca te dejará. Aún si hay 100 motivos para rendirse, encontrarán una razón para quedarse.

4 - Hay una gran diferencia entre un ser humano y ser un humano. Muy pocos la entienden.

5 - Eres amado cuando naces y serás amado cuando mueras.
Depende de ti el tiempo intermedio.
Los seis mejores doctores en el mundo:
1.-Luz solar,
2.-descanso,
3.-ejercicio,
4.-.dieta,
5.-confianza en uno mismo y...
6.-amigos.
Mantenlos durante todas las etapas de tu vida y disfruta de una vida sana.

Fr. Tomas Del Valle-Reyes
Descubriendo el Siglo 21/Discovering 21 Century
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12 mensajes espirituales del papa Francisco

12 mensajes espirituales del papa Francisco para iniciar el año 2016
Doce uvas espirituales del racimo de la sabiduría 
del Pontífice para viajar por un año entre misericordia, perdón, amor, desapego de lo material…

• 1. Constructores de puentes y no de muros en este 2016
En el año que empieza seamos hombres y mujeres constructores de puentes. “Cada cristiano construya siempre puentes de diálogo con los demás, no 
muros de rencor.
El cristiano debe buscar siempre el camino para escuchar, 
el camino de la reconciliación, con humildad y mansedumbre, 
porque es lo que nos ha enseñado el Hijo de Dios”.

• 2. Aprender a conmovernos por el dolor de los demás en 
silencio pero transformando el sufrimiento en acción concreta…
Lejos de hipocresías este año 2016: “Sabed, hermanos, 
que los hipócritas no saben llorar, se han olvidado 
de cómo se llora, no piden el don de las lágrimas”, nos enseña el Papa.
“Cuando se hace algo bueno, casi instintivamente nace en nosotros el deseo de ser estimados y admirados por esta buena acción, para tener una satisfacción. 
Jesús nos invita a hacer estas obras sin ninguna ostentación, y a confiar únicamente en la recompensa del Padre “que ve en lo secreto (Mt 6, 4. 6. 18)”.
• 3. La capacidad de avergonzarse y acusarse a sí mismo
La capacidad de avergonzarse y acusarse a sí mismo, sin descargar la culpa siempre en los demás para juzgarlos y condenarlos, es el primer paso en el camino de la vida cristiana que conduce a pedir al Señor el don de la misericordia.
• 4. Soñar para encontrar el amor…
En este año nuevo vivir la reciprocidad del amor y soñar el encuentro con ella o él. 
“Hombre y mujer son de la misma sustancia y son complementarios”.
En la Biblia, cuando Dios plasma a la mujer mientras 
el hombre duerme, el Papa sugiere también otra cosa: 
“para encontrar a la mujer —y podemos decir para 
encontrar el amor en la mujer—, el hombre primero 
tiene que soñarla y luego la encuentra”
• 5. En este año evitar el apego a las riquezas que llevan solo a la corrupción del corazón, de la mente, de nuestro negocio…
Es necesario hacer de modo que si se poseen riquezas estas sirvan al “bien común”. 
Porque la abundancia que se vive de manera egoísta es “triste”, quita “esperanza” 
y genera “todo tipo de corrupción”, grande o pequeña.
Así podemos tener el propósito en este año nuevo de salir del ‘apego a las riquezas’ 
que nos “hace creer que todo está bien” y nos quita el horizonte. 
“Y vivir sin horizonte es una vida estéril, vivir sin esperanza es una vida triste”.
• 6. La oración cotidiana por nuestra salud y por la de los seres queridos afectados por el mal
“La Iglesia invita a la oración continua por los propios seres queridos afectados por el mal. 
La oración por los enfermos no debe faltar nunca.
Es más, debemos rezar aún más, tanto personalmente como en comunidad. 
Pensemos en el episodio evangélico de la mujer cananea (cf. Mt 15, 21-28
• 7. Fuertes y revolucionarios en la fe en 2016 
para superar divisiones e individualismo
El nuevo año es un espacio para emprender “la revolución” 
de la “alegría de la Evangelización”, que 
significa imitar el amor de Cristo que libera y da 
verdadera felicidad para superar las divisiones, 
los personalismos y el individualismo.
¿Cómo? El Papa explica: “Donándose, el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como Él, dador de vida, 
hermano de Jesús, del cual da testimonio.
Eso es evangelizar, esa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ese es nuestro más profundo y constante grito”
• 8. Trabajo para dar dignidad a sí mismos y a la propia familia
“Se necesita fe y astucia. Que Dios nos conceda acoger su llamada con alegría y esperanza, en este momento difícil de nuestra historia, la llamada al trabajo para dar dignidad a sí mismos y a la propia 
familia”. 
El Pontífice explica que la primera escuela que enseña a ser buenos trabajadores
es la familia y, asimismo destaca el trabajo de las amas de casa.
“La fiesta y el trabajo forman parte del designio de Dios” para las familias.
• 9. Soñar para no dejarte robar la esperanza
Esa es una frase que el papa repite mucho a los jóvenes: soñar para no dejarse 
robar la esperanza. En este año las cosas pueden ser duras, pero la esperanza nos
abre a nuevos caminos de creatividad, pasión, deseos de construir.
“Cada uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder, pero suéñalas, deséalas, busca horizontes, ábrete, a cosas grandes”
• 10. Dios nunca abandona a quien 
confía en Él
Escribieron al Papa preguntando por qué los malvados 
parecen ser felices mientras que a los justos las cosas marchan en el sentido equivocado.
El Pontífice recuerda el salmo 1 —«Feliz el hombre que confía en el Señor». 
Y asegura que Dios nunca abandona a quien confía en Él
• 11. Para ser felices hay que incluir y crear armonía en nuestros hogares, puestos de trabajo, en suma en el cotidiano
Jesús nos pide incluir a todos con gestos concretos, porque como cristianos “no tenemos derecho” de excluir a los demás, juzgarlos y cerrarles las puertas.
También porque “la actitud de excluir” está en la raíz de todas las guerras, grandes o pequeñas
• 12. Sentirnos amados para amar y perdonar
Un papá o una mamá que dice a su hijo: “No tengas miedo, estoy yo” y lo mima con una caricia, es la imagen de la condición privilegiada del hombre: pequeño, débil, pero tranquilizado, sostenido y perdonado por un Dios que está enamorado de él.

Fr. Tomas Del Valle-Reyes
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domingo, 13 de diciembre de 2015

¿POR QUÉ NO PODEMOS DECIR FELIZ NAVIDAD?

(Columna del 2010)
Desde hace unos años cuando llega esta época hemos 
dejado de escuchar el Feliz Navidad, o el Merry Christmas. 
Se escucha y se ve por todas partes el “Felices Fiestas”. 
"Happy Holidays” y la verdad que parecería chistoso si no 
fuera que detrás existe algo mucho más serio e importante.
El utilizar ese saludo para estos días denota una ignorancia y un desprecio hacia la historia y las creencias de cerca del 40% de la Humanidad.
Para todos los cristianos, divididos en diversos grupos y ritos, estos días se dedican a recordar y actualizar el nacimiento de un judío que vivió en el siglo I en una provincial marginal del Imperio Romano.
Su vida, sus enseñanzas, sus formas de acercarse y acercarnos a Dios han sido la base del Cristianismo.
Si bien es cierto que no conocemos la fecha exacta de su nacimiento, sin embargo desde el siglo IV se llegó 
a un acuerdo de que fuera por estas fechas, las mismas que el calendario romano dedicaba al nacimiento del sol, las que se utilizarían para recordar el nacimiento de Jesús de Nazaret
su manifestación al universo ante unos reyes-astrólogos-adivinos.
 Se crearon una serie de historias basadas en los textos de los evangelios de Mateo, Lucas y Apócrifos.
La Edad Media fue prolífica en manifestaciones populares: canciones, adornos, escenificaciones, comidas. 
Fue el hijo de una emigrante francesa en Asís, apodado Francesco, Francisco, quien en la noche del 24 de diciembre de 1223 representó en una cueva próxima a una ermita, las escenas de la Natividad de Jesús según nos lo cuentan los evangelios.
En el centro de la Europa medieval se utilizaban los abetos, árboles de hoja perenne, de vida eterna, para recordar esa vida eterna que nos viene a los seres humanos a través de la figura de Cristo que nace en Belén.
Se unieron el árbol y el pesebre, la vida eterna del árbol con la vida y alegría del nacimiento de Jesús.
Pero de repente nos ha entrado un no sé qué por el cual se pretende borrar totalmente el mensaje religioso de estos días.
Se empezó utilizando a San Nicolás (en holandés Claus, en spanglish Santa Cló)
un simpático obispo de origen turco que llegaba a los Países Bajos a principios de diciembre llevando regalos a los niños. 
De Holanda pasó a New Amsterdam, o sea, New York.
Y aquí, en los años 30 una gran cadena de almacenes de todo, 
ubicada en la calle 34, llegó a un acuerdo con un fabricante 
de bebidas gaseosas, vistió de rojo a Santa Cló, (como sus logos y botellas) y montaron el gran negocio.
Ese negocio ha sido el que está matando el espíritu de estos días. 
Por eso no se puede decir Feliz Navidad, porque eso no vende.
¿Por qué nos extrañamos? Hemos sacado a Dios de Escuelas, Hogares, Hospitales. Que lo saquemos de las Navidades no debería sorprender.
Eso sí tenemos dioses nuevos. 
Son los billetes de Banco
Por eso en estos días decimos Felices Fiestas. 
Es la época en la cual vamos a los templos de los grandes almacenes, a las capillas de las tiendas, a honrar, y gastar, el dinero.
Es algo divino.
Para todos aquellos que aún creemos que Navidad es ver el rostro de Dios en la cara de un niño, FELIZ NAVIDAD !

Tertuliasiglo21@aol.com

NOS HAN ROBADO LA NAVIDAD

Jerusalén, 23 diciembre 2007 (Una columna del 2007)

Desde hace varios días estoy recorriendo los lugares que nos recuerdan el nacimiento, infancia y primeros años de Jesús de Nazaret.

En todos los rostros y en todas las personas se percibe el verdadero sentido de la navidad: vida compartida, respeto de unos por otros, la realidad de un Dios tan normal que nace entre nosotros pasando los mismos apuros que muchas de nuestras familias. Familia trabajadora la formada por José, María y el pequeño Jesús.
Supieron, como lo saben muchos de sus compueblanos hoy en día, lo que es el estar sin trabajo, el tener que emigrar por motivos políticos, el que su hijo les salga malcriado. Y lo ven como normal y lo celebran con normalidad. Para los habitantes de Nazaret, como para los de Belén o de Jerusalén, navidad es un día más en que se recuerda la vida, se respeta la vida desde la concepción hasta la muerte, se alegran por la vida, mientras se intenta construir la paz. Lo entendieron muy bien desde el principio. No les importó ni el día ni el año exactos. Les importó el mensaje de vida que aún hoy quieren vivir: navidad es paz en la tierra para los hombres y mujeres de buena voluntad.

En nuestra sociedad moderna, sofisticada, del siglo de la tecnología, nos han robado y prostituido la navidad y su sentido. Nos han convertido la navidad en el momento del año para vender, para la bebelata y la comelata. El momento del año para endeudarnos hasta las cejas con las tarjetas de crédito. El momento del año de atorar el correo con tarjetas que no dicen nada, que mandamos por cumplir. El momento del año en que destruimos bosques enteros. El momento del año de las promesas más embusteras. Hemos convertido la celebración de la navidad en la adoración de un gordo viejo y asqueroso vestido de lata roja de soda con burbujas, dando unos gritos histéricos y engañando a nuestros niños.

El santacló no es otra cosa que la personificación de la sociedad más consumista, derrochadora y anticristiana. Predica todos los valores anti navideños por excelencia. Navidad es amor. La lata de refresco nos dice que es consumir. Navidad es sinceridad. El santa vestido de lata de refresco no hace otra cosa que mentir impunemente. Los comercios auspiciadores de la lata de refresco colorada no hacen otra cosa que una asquerosa guerra por ver quién más vende. Ya hasta el Merry Christmass nos lo han quitado. Ahora es más “educado” decir “Happy Holidays” disque para no ofender a los no cristianos. ¡Pero si esta fiesta es puritita cristiana!!!!!.

A quien corresponda, por favor, devuélvanos el espíritu la navidad. El del comercio, se pueden quedar con él.

PD: No puedo dejar pasar esta columna y estas fechas para enviar un saludo muy cordial y respetuoso a un sector de nuestra población que en estos días van a sufrir más que nunca la soledad. Me estoy refiriendo a todos los encarcelados y sus familias.
Estoy seguro que están donde están no precisamente por ser angelitos. Pero son también seres humanos que sufren, que tienen familia. La vida ha sido difícil para todos ellos. Animo y Alegría. Para todos los privados de libertad, felices días llenos de alegría y esperanza. El amor es más fuerte que la muerte.

Jerusalén, 23 diciembre 2007
Tertuliasiglo21@ aol.com

sábado, 5 de diciembre de 2015

Carta de Monseñor Aguirre: a Papa Francisco

Monseñor Aguirre: "¡Gracias Papa Francisco por haber venido!"
"Nos has dado valor y esperanza, porque no te callaste, porque miraste a la cara a los pobres"
Redacción, 30 de noviembre de 2015 a las 15:46

(Monseñor Juan J. Aguirre, abispo de Bangassou).-¡Gracias Papa Francisco por haber venido! 
Al principio no nos lo creíamos: 
¿Cómo todo un Papa viene a pisar la tierra roja de este país 
ensangrentado por la sangre también roja de tanta pobre gente?
Sin embargo, querido Papa Francisco, te saltaste a la torera las recomendaciones de los más cautelosos, no quisiste chaleco antibalas, te subiste en el Papa móvil sin blindar, para que todos te vieran mejor y te pusiste a hablarnos de paz y reconciliación.
Que con la paz todo se gana, mientras que con la guerra todo se pierde. Cosas sencillas pero que necesitábamos mucho volver a oírlas. 
Que la violencia no conduce nunca a la paz sino que genera más violencia
hasta crear un remolino de violencia que engulle inocentes y pecadores.
Recién llegado, arropado por una multitud entregada y 2.800 scouts que ponían orden, pasaste por el mismo lugar en la avenida Combatant en el que, hace poco menos de un mes, 4 representantes de un grupo radical que venían a Bangui a negociar fueron linchados con palos y machetes.
Tocaste a los niños desplazados, que han perdido casa, familia, escuela, niños noqueados por la violencia, niños heridos por las balas, niños de casas quemadas que miran el horizonte sin ver ya nada más porque les habían robado su inocencia, de tantas maldades de las que han sido testigos.
Hijos del miedo, hijos del hambre, niños musulmanes y no musulmanes en dos campos de desplazados distintos, sin hacer diferencias, niños de mirada perdida a quienes les han saqueado el alma en Bangui. 
Te paseaste entre ellos, con los zapatones negros que trajiste desde Argentina... Gracias porque te pusiste en su lugar y denunciaste sin paliativos que muchos de aquellos niños y jóvenes habían sido utilizados por criminales como carne de cañón y esclavas sexuales.

¡Entraste el mezquita de Koudoukou sin miedo a las balas! El Imán Layama Kobina no estaba allí porque se la tienen jurada incluso muchos de los suyos, pero la habían pintado y aderezado sólo para ti Papa Francisco, porque decían que era un gran honor que pisaras sus esteras con tus pies desnudos y les hablaras de paz. 5 minutos quisiste rezar donde suele predicar el Imán, sin decir nada, en silencioso recogimiento.
Sólo después les saludaste con una gran sonrisa. No sé si los violentos te escucharán, pero sé que aquellos que te escucharon quedaron sobrecogidos. 
Lo mismo cuando hablaste en la escuela de Teología protestante. Lo mismo cuando, rompiendo el protocolo (horror para tu gendarmería, la Minusca y para todo tu séquito) y te acercaste a la escuela musulmana para escuchar los lamentos de mujeres que lloran con lágrimas de dolor, del mismo color por cierto que las lágrimas de las madres no musulmanas que viste el día anterior.
Un Papa en Bangui sin chaleco antibalas cuando dos días antes los kalasnikof no dejaron de tronar durante toda la tarde, allí mismito, a dos tiros de piedra de la Nunciatura, por la avenida Boganda abajo, en el P.K. 5 en donde hasta por respirar te juegas la vida.
Tuviste un recuerdo (te lo habíamos dicho los Obispos cuando comimos contigo el domingo en la Nunciatura) para los combonianos de la parroquia de Fátima, que no pudieron verte por no abandonar los 500 desplazados sentenciados a muerte si salían de la verja de la misión. 
¡Dijiste que te hubiera gustado ir a Fátima, insuflar ánimos allí! 
No pudo ser, por motivos de seguridad.
Gracias por recordarme durante la comida solo con los Obispos (yo estaba sentado enfrente de su Santidad, comiendo pescadito del río Oubangui con habichuelillas verdes), que San Ambrosio decía que el nombre de Dios es misericordia y que donde hay misericordia, allí está Dios.
Estuviste "sembrao" Papa Francisco cuando sugeriste entre líneas que los que mueven los hilos para que nada funcione en Centroáfrica, curiosamente, no viven en Centroáfrica, y que nadie tiene que huir de Centroáfrica por ello, porque tuviste valor de decirlo todo sin pelos en la lengua, hablaste con arrojo a los jóvenes de Centroáfrica, confesaste a algunos y te paseaste en medio de los pobres como cuando te llamaban Padre Jorge por los arrabales de Buenos Aires.

Gracias porque nos has dado valor y esperanza, porque no te callaste, porque miraste a la cara a los pobres, porque abriste la Puerta Santa de la Misericordia enseñándonos un carril prioritario, diferente del del resto de la Iglesia, para ir más rápido hacia Sus Manos, experimentar su amor, y nos pediste que lo repartiéramos después, en forma de gestos de reconciliación.
Nos enseñaste un camino, nos mostraste cómo salir de hoyo, del laberinto en el que estamos... Cuando, después de la foto ritual en la Nunciatura, te cogiste a mi brazo para subir los escalones, sentí tu fuerza, no tanto física, sino sobre todo humana y espiritual.Bromeamos contigo en la comida con los Obispos cuando te enseñamos dos palabras en sango: ndoyé y siriri.
Las repetiste a los jóvenes de la vigilia de oración 3 horas después: "Empapad vuestra vida de amor y paz"

La multitud del estadio de 20.000 plazas te sobrecogió, se te vio en la cara, porque rugían de amor y respeto cuando les dijiste de "pasar a la otra orilla" es decir pasar página y empezar de nuevo en la sociedad centroafricana. 
Cuando 25 almas gritaron a una el ema popular cristiano, sonreíste de oreja a oreja. 
Cuando me diste un regalo, (una custodia) me dijiste en español que rezara por ti y me guiñaste un ojo...
Luego, querido Papa Francisco, subiste al avión sobre las 12'30h de esta mañana, el segundo día de tu visita a Bangui, sin haber ni siquiera comido aún, con tu séquito de monseñores y periodistas, y nos quedamos mirándote y mirándonos, huérfanos ya de de ti, como embobados despertando de un sueño, oyendo en sordina el ruido del Boeing de Alitalia que te trajo hasta nosotros y que te llevaba de vuelta a Roma, porque mientras has estado, las armas se han callado unas horas, por respeto a ti.
¡Ojalá que te quedaras para siempre! Te fuiste a tu quehacer en Roma y en el mundo, a tu vatileaks, a bregar con asuntos de corrupción y a tu Santa Marta querida. 
Y nosotros, sin paz ni pan, a nuestra lucha por estar junto a los pobres por decirles que mañana será mejor, que después de la tempestad viene la calma.
¡Mi gente de Bangassou han recogido en unos botecitos tierra en donde tu pisaste! 
Dicen que está bendecida por tu huella. 
La llevarán a Bangassou como testigos de lo que han vivido en Bangui, de la inmensa esperanza que has sembrado en sus corazones porque por una vez en sus vidas, demonios negros armados de violencia se trocaron en un ángel blanco vestido de Papa Francisco. 
Que tus palabras de perdón y de paz, a fuerza de repetirlas, se nos metan en la piel, en el vientre y en el corazón.
Y gracias corazón a Dios Padre que nos ha permitido que nadie nos agüe la fiesta, que ningún retorcido nos estropee el encuentro, que ningún descerebrado haga daño a nadie.
Y gracias sobre todo a Dios Padre que ha querido regalarnos dos día de ensueño, teñidos de paz porque incluso aquellos dos jóvenes que raptaron en Fátima ayer por la mañana para degollarlos, (RD publicó la noticia, pero 5 horas más parte fue desmentida por los mismos padres de Fátima y las familias de los dos jóvenes), los devolvieron sanos y salvos, (¿por milagro de quién?) al final de la tarde, vivitos y coleando, después de haber tenido la muerte rozándoles las gargantas.

Fr. Tomas Del Valle-Reyes
Descubriendo el Siglo 21/Discovering 21 Century
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